Mi hermana se llama Ximena. Ella a pesar de ser la menor, siempre está al pendiente de mi. Es muy fantasiosa y complaciente. Es la imagen de mi padre. Con tan sólo 13 años mide casi lo mismo que yo. Tiene larga cabellera castaña, piel blanca y unos ojos verdes hermosos. Su sonrisa es encantadora y nunca trata de molestar a nadie. Es tan sencilla, cariñosa y amable que son contables las veces en que discuto con ella. Admito tener suerte de tenerla. Al encontrarme, no dudo en llamarme la atención.
- ¡ Estaba buscándote ! Estaba muy preocupada Samara, ¿Donde estabas? - Exclamó Ximena
- Ya sabes, no tengo sentido de la orientación.
- Tan lela. ¡Me sacarás canas verdes!
"Ouch, Ouch,Ouch " repetía mientras ella estrujaba mi mejilla de un lado a otro.
Los días pasaron al igual que la navidad. Ahora estamos a dos días de año nuevo. Mi familia tiene diferentes tradiciones ya que mi abuela es demasiado supersticiosa. Colgamos globos en todo el techo de la sala, nos obligan a ponernos pantaletas color rojas y soltamos globos de cantoya con un deseo. ¿Cuál es el propósito de pedir deseos soltando un globo? Nunca se han cumplido. Siempre pido cosas estúpidas como ir a disneylandia o un novio guapo. Esta vez, quisiera pedir algo que realmente quiera. No lo veré como un deseo que se cumpla por si solo, lo veré como un propósito.
Se hizo de noche y caí dormida profundamente en el sillón de la sala. Soñé lo que llevo soñando durante meses. Son diferentes sueños pero todos coinciden en algo: Tienen un cielo hermoso y siempre es de noche. En el sueño de esta vez, me encontraba en un campo totalmente desolado, excepto por un árbol que se encontraba a lo lejos. Al lado de ese árbol, había un chico. No lograba distinguirlo, sólo podía ver su silueta. El chico miraba hacia el cielo. El cielo era hermoso. Se difuminaba en diferentes colores como azul violáceo y otros tonos de azul y verde. Las estrellas brillaban y se veían igual de cerca que la luna. Era hermoso.
Después de ver esa escena, por alguna razón, desperté. Ese sueño me hizo pensar muchas cosas que me hicieron decidir. Decidir qué era lo que quería pedir en el globo de cantoya.
Llegó la noche vieja y hacía otro frío fatal. A nadie le importó y todos en la calle jugaban con pirotecnia barata. Ximena y yo preparábamos los globos para que a las 12 en punto, los pudiéramos soltar. Mi abuela nos entregó el papel para que escribiéramos los deseos. Ximena estaba terca en saber qué es lo que quería pedir y no le dije ya que era algo personal.
- De seguro que vas a pedir pizza, gordita. - Dijo Ximena.
- ¡Oye ! Sería un deseo perfecto. Con queso extra y salchicha italiana; Con jalapeños y orilla con más queso. Que-delicia.
- ¡Me estás antojando! ¡Ya cállate! - Dijo mientras se sobaba la barriga.
Estábamos listas para pedir el deseo. Escribí el mío y lo coloqué en el globo. Mi abuela comenzó a gritar la cuenta regresiva y mi madre, emocionada, nos ayudó a sostener los globos. Mientras todas esperábamos para soltarlos, algo extraño pasó. Yo sólo miraba al cielo y en eso escuché muy cerca de mi oído "Ya suéltalo". Volteé para ver quien era y.. no había nadie. Mi madre notó que me quedé viendo a la nada por mucho tiempo.
- ¿Pasa algo? - Preguntó Mamá.
- No, no es nada. Así me pongo de lela.- Respondí
La cuenta regresiva terminó y gritamos ¡Feliz Año Nuevo!. Soltamos los globos y vimos como se alzaban más y más alto. Corrimos hacia dentro de la casa para reventar los globos pero, la abuela nos jugó una broma. Cuando los reventamos, los globos estaban rellenos de harina, confetti y muchas porquerías. A la abuela le dio un ataque de risa que hasta se puso roja y comenzó a bailar de forma chistosa.
- ¡Abuela! - Gritamos Ximena y yo.
- ¡Que estúpidas! - Exclamó la abuela
A ella le dio más risa y comenzó una pequeña guerra de confetti. El momento fue tan divertido que olvidé por completo que algo me había hablado al oído. La casa se hizo un desastre y no dormimos hasta las 5 de la mañana.
La mañana siguiente mi madre me mandó a checar la terraza ya que en años pasados los vecinos de atrás — estando ebrios — arrojan botellas u otra basura. Cuando subí, sorpresivamente no había basura; sólo había una cosa: el globo de cantoya que arrojé en la madrugada.
Me acerqué para recogerlo. Estaba enredado y buscaba el papel en donde había escrito lo que pedí pero no lo encontré. Encontré otro que era un papel viejo y arrugado. Cuando lo abrí, quedé impactada con lo que decía.
"Te lo concedo, Samara. "
Después de aquel sueño en donde veía el cielo hermoso y a la persona al lado del árbol, decidí que no volvería a estar sola. Quería compartir los momentos más hermosos de mi vida con alguien más, -y no me refería a encontrar un amor- me refería a tener amigos. Yo sólo pedí tener amigos verdaderos. Me juré a mi misma que si los encontraba, entregaría todo por ellos. Lo pedí en aquel globo de cantoya y recibí esta respuesta. ¿Quien la contestó? ¿Porqué? ¿Cómo me lo concederá?. Estoy asustada y sólo me quedó decir una cosa.
- Esto no puede estar pasando.. ¿Porqué a mi?
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Tu eres mi limbo
De Todo''Eres mi limbo. Vivo atrapado entre lo que traté de escapar y a donde temo llegar. ¿Negaría el cielo por ti? Porque veo tus ojos y quiero regresar..'' Palabras dulces y amargas al mismo tiempo. No entender a la muerte y algunas circunstancias de l...
