Capítulo 7 Frankie

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Mike y yo comenzamos con el trabajo. El chico se sentó en un pupitre mientras esperaba. No hablaba, sólo se ponía a jugar con unas canicas de colores al mismo tiempo en que tarareaba. En cuanto a Mike, no deja de sorprenderme. Todas las cosas tan confusas que el profesor trataba de explicar en una hora, Mike lo explica en minutos. Es como si su habilidad para desenvolverse y ordenar las ideas fueran pan comido para él. Yo tardo mucho en poder expresarme y tratar de  explicar las cosas. Sentí un poco de sofoco porque cuando yo tenía una idea, él ya tenía otra mucho mejor. Era un poco humillante ya que, cuando yo avanzaba dos pasos, él ya había avanzado tres. Decidí que para la próxima vez que trabajemos juntos, me esforzaré y me prepararé mejor para demostrarle que.. ¿Demostrarle qué? y.. ¿Porqué quiero sorprenderlo? Mejor debería concentrarme. 


Al terminar el trabajo, nos encaminamos hacia el estacionamiento. Mientras platicábamos, de repente, se escucharon unos gruñidos muy fuertes. Era el estómago del chico. Mike tuvo un ataque de risa. "Presiento que saldrá un alien de ahí" Dijo señalando el estómago del chico. 

El chico ocultó su vientre rodeándolo con sus brazos y reclamó que tenía demasiada hambre. Dio la idea de ir a comer a un lugar un poco lejos, pero aseguró que era delicioso. Ambos me insistieron en que los acompañara y por supuesto no me negué. Nos subimos al auto y partimos. En el camino, tenían el volumen muy alto y escuchaban una canción llamada « Lamento boliviano».  Los dos la cantaban como si fuera su canción favorita y el chico —Con la ventana abierta— gritaba el coro a todo pulmón. En eso, noté una cosa. En la parte de la canción en donde dice « nena no te peines en la cama..» el chico cambió « nena» por « nene».  Creí que había entendido mal puesto que el sonido era muy alto y pude haber escuchado otra cosa, así que lo pasé de largo. 

Llegamos al restaurante. Era una cafetería estilo de los 60's. Tenían el video de Elvis Presley "Hound dog" en las pantallas y los meseros estaban vestidos de la época. Nos sentamos en la barra y me senté en medio de ambos. Una mesera se nos acercó y nos dio los menús. El chico pidió una hamburguesa con una malteada de fresa y Mike igual. Y yo.. bueno.. seré sincera. Cuando como parezco un cerdito. Como demasiado, amo la comida y los postres mucho más. No quería verme como un cerdo en frente de ellos así que me limité.

  — Yo sólo quiero una malteada de oreo, por favor. — Dije a la mesera. 

— Y también quiere unas papas con chili, por favor. — Dijo el chico

— Pero..

— Nada.

— Esta bien.  

Mike sólo rió. Empezaron a platicar de cualquier tontería y a burlarse del profesor Gepeto. La mesera nos entregó las malteadas y nos pusimos a hacer gusanitos con la envoltura de las pajillas. El chico comenzó a hacer bromas de doble sentido acerca del gusanito de Mike. Quería contener mi risa porque no quería que pensaran que era igual de pervertida pero no pude detenerme. La forma en la que se llevaban reflejaba que su amistad era de antaño. Entró la curiosidad de saber más sobre el chico. Ni si quiera sabía su nombre. A simple vista se veía que no era alguien que juzgaba a la gente y tenía la habilidad de entablar amistades fácilmente. Esperé a que hubiera una pausa en su conversación para preguntarle.

  — Disculpa pero.. ¿Podría saber tu nombre? 

— No lo sé, eso dímelo tú. ¿Podrías o no? — Respondió el chico. 

— ¡¿Es enserio?! ¡Frankie eres un idiota! — Exclamó Mike

  — ¿Frankie?

— Si señorita, disculpe mi « pendejez » . Me llamo Francisco pero puedes llamarme Frankie. Estoy a su servicio  — Dijo haciendo una reverencia — enchanté

Tu eres mi limboHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora