Era una fría noche de diciembre. Tan fría, que me envolví en mis sabanas con mis pies y manos entumecidos. Parecía oruga. Temblaba y trataba de darme calor con el vapor mi boca. Sentía mis dedos demasiado delgados y mi nariz hecha hielo. Pero, a pesar de eso, amaba el frío.
Alcé mi mano hacia las estrellas que brillaban en la oscuridad que estaban pegadas en el techo. Me imaginaba que eran estrellas de verdad, posando y presumiendo su radiante luz.
Tengo la mala costumbre de acostarme en la cama sin tener sueño. Digo « La mala costumbre » porque al otro día tendría que levantarme temprano y gracias a mi desvelo, aparecerían unas ojeras en mi rostro que me harían parecer un mapache. Esa noche, no tenía sueño. Pero quería tener un momento para pensar en eso que me daba vueltas y vueltas en mi cabeza.
Ella lo tenía todo. Su cabellera era larga; Su tono era castaño con unas cuantas mechas color oro;Piel blanca;Sus pestañas eran largas y, a pesar de « tener unos ojos cafés muy comunes» eran hermosos; Su cuerpo era el modelo que muchas chicas deseaban, ya saben, lindo cuerpo con medidas perfectas. Haciendo a un lado lo físico, decían que era una chica inteligente. Estaba a punto de graduarse de preparatoria y pensaban nombrarla como la chica mas popular de la generación. Cuando vi sus fotos en sus redes sociales, se notaba que casi toda la ciudad sabía de ella.Muchos mostraron su tristeza y angustia. Su ausencia brillaría. ¿Que te pasó Eliana? ¿Porqué lo hiciste?
Jamás me describí a mi misma como una chica popular. Tengo cabello castaño, ojos cafés y una piel aperlada. No soy delgada, ni gorda.. bueno, supongo. Soy un poco bajita y siempre trato de vestirme sin enseñar mucho. Me esforzaba en verme bien a mi manera. Sin embargo, un día- hace mucho tiempo- alguien me hizo un comentario que cambio la perspectiva que tenía de mi misma.
Era un día en el que había un festival en la secundaria. Era la primera vez que nos dejaban maquillarnos en el colegio y todas estaban amontonadas en el baño de chicas. Jamás me había maquillado, así que, lo intenté. Cuando terminé, mis compañeras me dijeron que me veía bien y salí «con toda la seguridad del mundo». Tenía la cabeza en alto y la espalda derecha. Llegue con un grupo de amigas para prepararnos cuando, de repente, se acercó Mónica diciendo "¿Ya vieron a Mariana? Parece payasa y no se atrevan a voltear con Élida, que a pesar de estar alta, todavía se atreve a ponerse tacones. Quiero decirles una cosa: Cuando algo no les queda, no les queda y se acabó. No hagan ridiculeces"
Su comentario creó tantas escenas en mi cabeza en donde yo la golpeaba en la cara o la empujaba del escenario en donde íbamos a presentarnos. Me imaginé que ella hablaba de mí así a mis espaldas, después de haberme esforzado tanto en mi atuendo. Es aquí donde decidí abrir la boca.
- ¿Y tu eres? Si no tienes nada bueno que decir, mejor no digas nada. Se ven mejor que t..- Hice una pausa, y decidí terminar la escena tan incomoda ahí- ¿Sabes que? Olvídalo. Sólo no digas nada.
Mónica ,sorprendida, volteó a verme. Después, cambio su gesto a enojada. Frunció el ceño y alzó la voz.
- Samara..¡Termina lo que tienes que decir! Niña Flanera. - Cruzó los brazos y volteó su cabeza hacia otro lado.
- Niña.. ¿Que dijiste? ¿Que es eso? - Pregunté.
- Eres alguien sin chiste. Eres tan normal, que nadie te nota. «Nadie te fuma». No tienes nada en ti que resalte. Simplemente das igual.
Puse mis ojos en blanco e hice un gesto de burla. Era demasiado obvio que ella había inventado esa palabra. Sin embargo, esa palabra creó en mí algo que duraría por años. Inconscientemente, me veía a mi misma, después, volteaba a ver a las demás. Me estaba comparando. Notaba las cosas que tenían las demás que, a comparación de mi, yo era poca cosa. Así fue. Desde ese día, en adelante.
Esa noche fría de diciembre, acostada en mi cama, alzando mi mano hacia las estrellas del techo, me preguntaba. ¿Porque lo hiciste Eliana?. En realidad, su vida era como la que yo quería tener. Yo luchando aquí en contra de la sociedad, tratando de no compararme, de no comer para no engordar, maquillándome para verme linda.. ¿Y tu? tu estás ahora entre esas estrellas, en la galaxia, hacía el paraíso, acercándote a dios. ¿Porque lo hiciste Eliana?, ¿Porqué?.
Fue una tarde de Sábado - ayer- cuando sonó el teléfono y mi madre contestó. Se encerró en su habitación y empezó a hablar en voz baja. No tenía ningún interés de escuchar pero, era extraño que mi madre hablara de ese modo en el teléfono. De todos modos, seguí leyendo en el sillón de la sala y mejor esperé a que regresara.
- ¿Esta todo bien? - Pregunté.
- Me habló mi amiga Flora. Me acaba de avisar algo sobre la hija de una compañera. ¿La recuerdas? ¿A la señora Martha? Siempre iba a los bailes y su hija iba a los mismos campamentos de verano que tu.
- Si, la recuerdo. De todos modos, ¿Qué con ella?
- Su hija se suicidó hoy en la madrugada. Flora dice que todos están hablando de eso en el trabajo. Es algo muy triste. Llegué a ser amiga de Martha y quiero ir a acompañarla. ¿Irías conmigo?
- Si, claro. Pero.. sólo dime una cosa.. La señora Martha no era la madre de Eliana, ¿Verdad? Digo, a pesar de que no hablábamos, la conocía.
- Si cariño, si es ella.
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Tu eres mi limbo
De Todo''Eres mi limbo. Vivo atrapado entre lo que traté de escapar y a donde temo llegar. ¿Negaría el cielo por ti? Porque veo tus ojos y quiero regresar..'' Palabras dulces y amargas al mismo tiempo. No entender a la muerte y algunas circunstancias de l...
