Capítulo 15 ¿Quiénes no existen?

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Mike se quedó con Mylene aquella noche. Frankie me acompañó a casa y tuvimos una larga charla. Me contó que ellos estudiaban en otra universidad en donde sólo se impartían carreras acordes con la ingeniería. Ninguno de los dos estaba ahí por decisión propia. Sus padres habían decidido por ellos lo cual no fue una buena opción. Lograron convencerlos de que eso no era lo suyo y que su camino era otro. Por obvias razones creó un conflicto pero llegaron a un acuerdo. Ambos se cambiaron a la misma universidad y a la carrera que ellos en realidad querían. Trataban de no reprobar por ningún motivo y convencer a sus padres de que aquella decisión había sido la correcta. Para él no había sido un problema tan grave, pero parece que para Mike si lo fue. Frankie decía no entender del todo a Mike. Podía salir con sus amigos, tener novias, tocar y cantar a todo pulmón en las reuniones pero, llegando a su casa, era otra persona. Trataba de preguntarle el porqué su actitud cambiaba cuando llegaba a casa pero no había respuesta. Mike jamás quiso contarle, y eso que Frankie era su mejor amigo. Lo dejó ser y las cosas siguieron así hasta ahora. 


Abrí la puerta de mi casa y encontré a Ximena parada a un lado de las escaleras viendo hacia la puerta de mi habitación. No quitaba la mirada y estaba quieta. Ni siquiera volteó a verme cuando entré. 

  — ¿Y a ti que te ocurre? ¿Y mamá?

  — No está. Salió hace rato a ver a la abuela. 

De nuevo habló sin voltear a verme. Me paré junto a ella y traté de encontrar lo que tanto estaba observando. Cuando volteé a verla, tenía cara de asustada y no parpadeaba. 

— ¿Ahora me puedes contar qué es lo que te pasa?

— Prométeme que no te vas a reír. 

Según ella, estaba sentada en el comedor haciendo tarea y comiendo galletas cuando, de repente, se escucharon pasos en la segunda planta. Ignoró los primeros pasos pero después de un rato, se volvieron a escuchar. Se paró de la mesa y gritó mi nombre pensando que había llegado temprano y ella no se había dado cuenta. Nadie contestó y volvió a gritar mi nombre y fue cuando escuchó «Ella no está aquí ».  "¿Qué dijiste?" preguntó. Le volvieron a contestar lo mismo..« Ella no está aquí». Se escuchaba una voz femenina y muy grave, muy apenas alcanzaba a escuchar lo que decía."¿Te refieres a mamá? Se fue con la abuela hace rato." insistió Ximena tratando de saber si en realidad era yo la que estaba arriba. De nuevo le contestaron «Estas sola» . Se acercó a las escaleras y ahí fue cuando volteó hacia arriba y vio como alguien entró a mi habitación. No alcanzó a verle la cara, pero tenía su cabello desaliñado. Apenas entró y la puerta se cerró. Dijo que se quedó ahí hasta que, escuchó que llegué y se quedó petrificada, porque descubrió que la que había entrado a mi habitación no había sido yo. 

  — Entonces.. ¿Estás cien por ciento segura que todo eso fue real?

  — Por favor créeme. Las ventanas están cerradas, no pude haber escuchado a los vecinos y no pude haberme imaginado todo eso. Jamás nos había pasado algo así y lo sabes. 

La tomé de la mano y subimos las escaleras. Abrí lentamente la puerta y traté de prender el foco pero estaba  fundido. Bajamos y fuimos a la cocina por una vela. Ximena se quedó afuera y yo entré tratando de buscar mi lámpara. 

  — Es contraproducente esto que estás haciendo. — Dijo Ximena. 

— Ya lo sé pero mi foco servía ésta mañana, no entiendo porque ahora no sirve y.. 

...

— Sam.. ¿Qué es eso?

— ¿Qué cosa?

Tu eres mi limboHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora