Su respiración era fuerte y agitada, sus piernas escuálidas corrían tan rápido como podían aún con pasos errantes. El elfo de otro cielo corría apresurado entre tinieblas y sombras sospechosas, pues ha cometido un crimen, el mayor de los crimenes, ameritando tortura eterna sin lujo de muerte. Algo lo sigue y se esta acercando, se acerca cada vez más mientras aumentan las gotas desesperadas, frustradas y aterradas que salen de los ojos agobiados de aquel elfo.
Pecado, pecado y crimen... Pecado, crimen y traición.
El elfo demacrado que corre con un libro entre manos jamás será exonerado por su amo. ¡No hay vuelta atrás! Corre y se aferra tan duramente a aquel libro viejo y pesado que sus dedos salen lastimados. Pero no hay tiempo, los secretos de su amo yacen sobre las hojas escritas con tinta. Alejar ese libro de su amo significa traición, significa implorar por la muerte... Significa salvar el cielo de sus hermanos.
Nuevamente invade mi sueño aquellas imágenes, aquellas palabras incoherentes. Gotas frías caen por mi ser rodando. Son 6 noches de agobiantes imagenes y cinco dias de callar este suceso. Un sentimiento amargo se posa en mi pecho incomodando mi saber. No siendo la primera vez mi mente se resigna a ignorar todo aquello que me confunde. La luz tenue que lucha por escabullirse entre las cortinas continuas a mi lecho, me anuncia el inicio de un nuevo día.
Inmediatamente tomó mi máscara como es habitual y cubro una vez más mi rostro junto con lo que esconde mi ser. Acariciando una parte de la máscara ya puesta llega en mi pensar el sueño que perturba mi descanso noche tras noche.
Aquella criatura se asemeja a mi de cierta manera, o al menos es lo que esta en mi parecer.
Comienzo un paseo por mis aposentos antes de ejecutar mi papel y llenar al mismo tiempo de dolor mi pecho.
—¡Oh señor mío! Permita este sirviente decirle una palabras, importantes palabras.
Mi leal sirviente Abed tiene el alma perturbada, algo importante sin duda deben ser esas palabras que con inmensa ansiedad luchan por ser pronunciadas.
—Habla.— Me limitó a decir sin esperar la interrupción de aquel ser que cometió acto de presencia en la habitación en cuanto las palabras de Abed tuvieron intención de salir.
—Estimado dios del final, Suplicio.
—Dios de la ira, Sixto.
—Asuntos he de tratar contigo.
Mi silencio le confirma que puede continuar con sus palabras. ¿Como ha entrado a mis aposentos sin mostrar presencia hasta ahora?
—Los humanos, Suplicio. Es inusual cierto nivel de bondad en la mayoría de los seres que por ser lo que son, se corrompen tan fácil como perder un arroz enterrado en la tierra.
—Sixto, son claras tus palabras pero no tu intención.
—La intención es clara pero tus sentidos temo que no Suplicio. Nuestros papeles se mezclan cual agua con la tierra. Mi papel es castigar y el tuyo encontrar a esos seres. Últimamente no he podido ejecutar.
—Tu intención, estimado Sixto ha sido expresada pero dejame decirte que algunas orugas no se vuelven mariposas.
—Ahora eres tu quien debe hablar claro Suplicio. Los inhumanos son inhumanos pero los humanos pueden ser semejantes.
—Veo, desarrollas bien tu papel estimado Sixto pero ahora debo prepararme para el mío.
—Entiendo pero esta conversación no permanecerá ajena a mi recuerdo.
Se va.
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Marleh.
La tierra que he trabajado, pronto anuncia el final de la cosecha, el tiempo ha pasado y mi mortecino cuerpo se vuelve sólido escondiendo mis huesos. Si bien he vivido una mejor calidad y la fiera del hambre pocas veces ha llamado mi puerta, jamás olvidaré el fatídico día en que la marca del destino se posó sobre mi alma dejando esta cicatriz. Dejando su voz en mi saber arraigandome al recuerdo de esta segunda vida que me dio aquel que se supone guarda el invierno en su corazón donde la dulce primavera hace en un rincón y se acercó a mi en su propio saber.
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Ciriaco.
Pronto pasarán las cuatro noches designadas por Sixto. Estrategias por montón se almacenan en mi conciencia pero desconozco la verdad tras los ojos de mi hermano. Su mirar ha cambiado de manera que no logró descifrar como si ocultara su alma a mi ser, yo motivo de su orgullo, la oscuridad bajo toda esta falsa luz tiene más de una pieza de ajedrez a su favor, mi mente temerosa pero brillante comienza a inferir que no son sólo peones los que arrastra a su favor... Y desafortunadamente gracias a nuestro lúdico destino el rey, pieza principal en objetivo del enemigo, temo es El dios del final...
No dejaré que el rey caiga, todavía mi saber exige saber el secreto que oculta tras su máscara.
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Aviso!!!
La historia será CANCELADA....
Debido a mi falta de tiempo...naaah! Broma! XD
Mis queridos lectores,ahora estoy escribiendo este capítulo en un lugar público. Me resultó gracioso imaginar que algún lector de esta historia ( ya sea por coincidencia del destino) estuviera a lado mío sin saber su el siguiente capítulo estaba siendo escrito justo a lado de el o ella
Si si tengo mucha imaginacion.
Suplicio: no deberías jugar así con los lectores...
Yo: pero sería gracioso tener un fan lado y que...
Suplicio: Sabes a lo que refiero...
Yo: ... >3<....ya esta bien, me disculpó por decir que todo se cancela.
Zoila: Maldita autora! Cancelaste la historia???!!! No puedes privar al mundo de mi belleza!!
Yo: No zoila, no, aprende a escuchar. Suplicio ayudame con ella
(Suplicio mira a Zoila fijamente)
Zoila: Ah! Perdón ._.
( Suplicio sabe manejar a la gente) xD
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El dios del final - Suplicio -
FantasíaLos protagonistas de nuestra historia, mis apasionados lectores, son 5 dioses cuya base de su existencia son la de representar bien sus papeles en el mundo. ¡Ellos son los dioses todo poderosos por encima de todo humano, planta y animal de la tierr...
