Todo era caos, de un lado a otro solo se veía a gente correr para no perder el tren. Extrañamente había más personas de lo normal ese primero de septiembre en la terminal, cosas de muggles suponía.
Entre pisotones y empujones logro colarse hasta los andenes 9 y 10, tenía que ser sigiloso si no quería ser visto cruzando la pared hacia el 9 3/4.
Tomo su carrito firmemente y tomo impulso, pero claro, nada le sale bien, ya debería de saberlo.
- ¡Es Harry Potter!- el resonó entre las personas, y él solo paro en seco. Un único pensamiento paso por su cabeza: -no otra vez-.
Varias personas se empezaron a acercar a él, magos, se distinguían simple vista por sus ropas inadecuadas. Mientras los muggles miraban interrogantes, tal vez pensando que se trataba de alguien famoso. Se arrepentía de no haber tomado la poción multijugos que le ofrecía Hermaione tan amablemente.
Bueno, no le dejaban opción, tomando su varita, la cual llevaba en la manga de la chaqueta, uso un confundus que golpeo a todos en tres metros alrededor, amaba poder hacer magia libremente. Susurrando una disculpa a nadie en especial, se dirigió a la columna que daba la entrada otra plataforma.
Una vez del otro lado, rompió el hechizo.
Cubriéndose bien con la chaqueta y escabulléndose entre los alumnos y sus familias, logró subir con su equipaje al expreso a Howarts.
Entro en una compartimiento alejado y vacío, estaba emocionado para que negarlo, iba a ir a su hogar de nuevo, seria como una despedida apropiada hacia la gran edificación. Después, por fin seria un auror.
Al entrar al compartimiento se aseguro de cerrar bien y bajar la persiana, quería relajarse un poco, había sido unos meses agobiantes, escenas como la de recién se habían echo tan seguidas que en verdad lo agobiaban.
En las ultimas semanas había tenido que estar prácticamente encerrado en un apartamento en el Callejón Diagon, sin mas visitas que las de sus amigos y los parientes de estos. Cada que salia a pasear era asediado por un centenar de gente de la que terminaba huyendo, y en los peores casos hechizando.
Los primeros días hasta fueron divertidos, luego se tornaron molestos cuando no podía ir ni a dar una caminata por las mañanas.
¡¿Es que no tenían nada mejor que hacer que joderle a diario?!
Ya estaba cansado de todo ello, por eso cuando recibió la carta de Howarts se lleno de ilusión, ya que serian mas tranquilos los días en el castillo.
Estaba tan metido en sus pensamientos que se sobresalto al escuchar unos pequeños toques en la puerta. Solo para prevenir se asomo por una esquina, así pudo ver que se trataba de Hermaione y Ron, sorprendido por ser encontrado tan fácil los dejó pasar y acomodar sus cosas, no necesitaban saludarse ya que apenas unas horas antes se habían visto. Lo que hicieron fue hablar de como tuvieron que esconderse, porque a Ron se le olvido que debía ser discreto al llegar a la estación y no gritar el nombre de su novia solo al verla llamando la atención de varias personas, entre ellas un reportero que los estaba siguiendo a los tres desde hace ya varios días.
Ron era el único que se quejaba de tener que regresar a terminar sus estudios, según el ya estaban suficientemente educados para llegar a ser aurores. Claro que su amiga estaba para contradecirlo.
- Sera un año aburrido ya lo verán. ¡Todo un año!- dijo con pesar y moviendo las manos hacia el cielo.
- Deberías estar agradecido por dejar que termines tus estudios. ¿sin tu certificado en verdad crees que te dejaran entrar a la academia de aurores?
Harry sonrió porque estaba de acuerdo con sus palabras, aun había mucho que aprender, además de que por fin vería de nuevo a cierta persona especial.
- Como te vuelvas a quejar Ron, no te dejare probar bocado en la cena.- termino seria mirando al pelirrojo, este a su vez solo guardo silencio con temor a que hablara en serio.
Solo pudo empezar a reír, contagiando a sus amigos.
Definitivamente seria un gran año.
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Por otro lado, en un compartimiento no tan lejos de aquellas risas, cierto rubio intentaba quitarse una cosa pegajosa y morada que parecía adherirse cada vez mas a su camisa.
Al llegar a la estación, espero encontrar algún conocido, pero todos a los que intentaba saludar le daban la espalda. Pues bien, ¿que los necesitaba?, él no.
Solo levantó la barbilla y se dirigió al expreso, pero al momento de subir el primer escalón alguien le lanzo quien sabe que a la ropa, al ir sin saco esto se pego a su camisa, todos al rededor rieron de su desgracia. El solo intento no maldecir a nadie, y camino con dignidad dentro del vagón.
Si por él fuera los hubiese hechizado a todos, pero no era tan tonto. Lo vigilaban, eso era obvio, se había dado cuenta desde que salio del ministerio al terminar su juicio hace mas de cinco meses atrás.
Se adentro al primer compartimento que encontró vacío y cerro la puerta, bajo la persiana y hechizo la puerta para que nadie entrara.
Una vez que se dio por vencido con esa cosa pegajosa y morada, ni un hechizo la quitaba, decidió cambiarse de una vez.
El resto del camino lo paso mirando por la ventanilla, los paisajes que cambiaban conforme avanzaba el tren. Sus pensamiento eran incomprensibles hasta para él mismo, la melancolía lo invadía al recordar a sus cautivos padres, ira al no poder ayudarlos, desprecio ante todos aquellos que lo rodeaban, y tristeza ante lo que sabia le deparaba al volver a un lugar donde no es bienvenido.
Solo le quedaba desear que el tiempo pasara rápido y todo terminase.
Un ave paso y choco contra una esquina del marco de la ventana, inesperadamente entro por la pequeña abertura de arriba y cayo en el piso, se removía y aleteaba cerca de sus pies. Con cuidado intento atraparla, pero al acercarse esta se alteraba mas, frustrado saco su barita y apuntando con cuidado la desmayo.
Del bolsillo de su túnica saco un pañuelo de seda en el que la envolvió.
La ala izquierda estaba rota, y parecía haber perdido un dedo de la pata derecha, la sangre la había manchado casi por completo, con unos cuantos hechizos detuvo el sangrado.
La dejaría descansar, en lo que veía que hacer con ella. La dejo en su regazo, viviría estaba seguro.
Una sutil sonrisa se asomo por un momento, al menos alguien lo necesitaba.
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Sombra
AléatoireDraco Malfoy entenderá que no es el único afectado por la guerra, tiene que soportar humillaciones constantes, pero una persona lo ayudara a salir de sus problemas, aunque él no quiera su ayuda. Con el tiempo lo empezara a ver diferente, echo que p...
