Tristeza

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Se encontraba sentado en su cama, su mano se movía con agilidad sobre el papel, escribía una carta de dos partes, donde plasmaba los acontecimientos de esa semana. Lo hacia cada semana, o cada dos días, o cada que necesitaba desahogarse.

Azuré se encontraba dando vueltas por la habitación, la ave tenia manías humanas, ya se estaba acostumbrando a ella, y a la ave parecía gustarle él, aunque era extraño que durmiera en la misma cama, por mas que lo intentara Azuré hacia lo que quisiera.

Ya habían pasado varios días desde el accidente, y aunque ya no habían atentados tan graves hacía él, aun lo seguían molestando con bromas pesadas. Lo bueno era que Azuré estaba completamente recuperado y podía volar perfectamente. Y él iba con frecuencia a la enfermería a ayudar a Madam Pomfrey con sus pociones, si los demás supieran quien hacia sus pociones medicinales seguro se negarían a tomarlas, por lo que las visitas a la enfermería era un secreto entre él y la medimaga.

Así al menos tenia con que entretenerse además de leer o estudiar.
Ya terminada la carta, con su firma y todo, la doblo cuidadosamente para introducirla en un sobre, al cual sello con cera especial plateada y el emblema de su familia resaltando de esta.
Una vez terminado, no coloco ni remitente, emisor o dirección alguna, solo abrió un cajón del buró a lado de su cama, y saco una gran cantidad de cartas amarradas con un listón blanco. Y de forma mecánica desato el paquete para aumentar otra carta, eran al menos unas 25 cartas o mas, una vez que lo amarro de nuevo, lo devolvió al cajón en su buró y lo cerro.

Cada que hacia eso le era mas doloroso, todas esas cartas estaban dirigidas a sus padres, que por orden del ministerio tenían prohibido la comunicación con cualquiera fuera de sus celdas, y claro, a él también le tenían controlado su correo, solo tenia contacto con quienes tenían un control en los negocios familiares, después de todo ahora él controlaba todas las inversiones de la familia Malfoy, las cuales seguían dando tanto dinero como siempre.

Un picoteo en su pierna lo saco de sus divagaciones, Azuré le estaba llamado la atención, parecía que le recordaba que tenia que tenia clases a las cuales asistir, se movió para que se quitara y empezó a alistarse.
Tenia que soportar otro día en ese lugar.

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Cada que alguien veía a Harry, era ver a un héroe caminar y convivir con ellos, era tener el privilegio de saludarlo por los pasillos, y claro, para la mayoría de las chicas era darse un banquete a la mirada el solo verlo pasar enfrente.

Pero independiente de todo eso, nada podía ser peor que ser observado para el pelinegro, y menos si en los últimos días se sentía irritable, solo daba vueltas a lo mismo; Draco Malfoy.

Desde el incidente que había enviado al rubio a la enfermería, no podía evitar el darle mas atención a su persona, y se había dado cuenta de muchas cosas, y aunque no todas tenían que ver con Malfoy, lo conectaban de alguna forma.
Como el echo de darse cuenta de quienes levantaban sus varitas hacia él para hechizarlo sin dudar.
O que no se le veía muy seguido en el comedor, y cuando lo hacia tomaba muy pocos alimentos.
Que en clases, en los pasillos o cualquier otro lugar, él parecía querer pasar desapercibido.
Que ya ni siquiera buscaba pelea cuando se cruzaban en el pasillo, bueno, ni con él ni con nadie aunque le insultaran.
Que su mirada ya no mostraba la seguridad y altanería de antes, cosa que extrañamente echaba de menos.

-¿En que piensas Harry?

La voz de Ginny lo saco de sus pensamientos, estaban desayunando en el gran comedor, y él inconscientemente buscaba en la mesa de las serpientes a alguien.

-¿yo?- se enfoco en ella, quien estaba sentada a su lado, demasiada cerca a parecer de muchos - En nada, solo pienso en los entrenamientos, capitana.

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