Amigo

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Después de despertar desorientado en la enfermería, con Azuré volando sobre su rostro, solo le quedo aguantar el largo sermón de Madam Pomfrey sobre defenderse y no actuar como un débilucho.

La enfermera le había explicado que al parecer Potter fue quien le ayudo a llegar a la enfermería en la mañana, y que ella lo obligo a salir de la habitación para que asistiera a sus clases, y que había tenido que sacarlo casi a punta de varita.

—¡Pero que chico mas terco!— se había quejado la medimaga. La verdad no se imaginaba una situación así.

Él, al parecer había terminado durmiendo casi todo el día, las clases ya habían acabado en su mayoría.
Aun se sentía cansado, pero no le gustaba estar todo el día acostado, era irritante.
Después de otro reclamo hacia la pequeña ave que según la enfermera no pudo sacar de la enfermería, solo le dio un chequeo rápido, otra poción  y lo dejo ir.

Su cabeza ya no dolía y se sentía mejor, y aunque no recordaba mucho de cuando llego a la enfermería, si recordaba a Potter. Genial, ahora parecía deberle un favor.

Con Azuré en su hombro solo se dirigió a su habitación.
A mitad del camino recordó a Granger, había quedado de verse con ella.
Que mas daba, ya era tarde de todos modos. Se detuvo frente unas escaleras, ¿en verdad estaría bien dejarla esperando? Seguro y lo regañaría por dejarla botada, aunque no fuese su culpa. Tal vez Potter ya le habría dicho que había estado en la enfermería. O le hubieran llegado los chismes de lo ocurrido en clases.
Lo que fuera, ahora solo quería volver a dormir, sin darse cuenta había seguido caminado hasta las mazmorras y ahora estaba entrando a su habitación. Boto su mochila en su escritorio junto con las cartas que le habían llegado esa mañana y que aun no revisaba. Ya lo haría mañana, cuando estuviese de mejor humor.

Se recostó en su cama mirando la nada, Azuré se acomodo en su pecho y empezó a picarse las plumas, pero él no le prestaba atención, se empezó a levantar y la ave se movió hacia la almohada mas cercana.

Del cajón junto a la cama tomo papel y tinta, y como era costumbre empezó a escribir.

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Estaba ansioso, o tal vez solo emocionado.
Cuando Madam Pomfrey lo había corrido de la enfermería se sintió irritado, ¿porque a él lo sacaban y esa ave se quedaba dentro? Sonaba estúpido, mas de lo que quisiera admitir, pero se sintió inferior a ese pequeño animalito. Que suerte tenía esa ave, que podía estar junto al rubio mientras dormía.

Y de mal humor se quedo dando vueltas por los pasillos sin ser visto, cuando terminaron las clases regreso a la sala común. Donde lo primero que encontró fue a una molesta Hermaione lista para retarlo.

— No puedo creer que seas tan irresponsable. Sabes que tienes obligaciones en clase.— al parecer el discurso iba para largo— A ni una, ni una clase asististe. Sabes los problemas que ...

Y se desconectó, dejo de escucharla. Lo hacia seguido,  no es que no le diera la importancia que merecía el escuchar la preocupación de su amiga, pero el tener que soportar sus sermones cada vez que hacia algo era bastante irritante.
Además, ahora solo quería pensar en Malfoy quien seguro seguía dormido en la enfermería, junto al pollo ese. Tal vez ya despertó, y con lo gruñon que es, seguro y se ira directo a la sala de slytherin. ¿Y si todavía no mejora su golpe? ¿se ira así? ¿solo por los pasillos?
Ok, estaba exagerando. Debía dejar de pensar en terribles accidentes que no han ocurrido o entraría en pánico. Pero ¿y si...?
Sus pensamientos fueron cortados cuando empezó a prestarle atención a Hermaione.

— ...Draco, y todavía no se si esta bien o mal. Se que ya no lo veré hoy, eso es obvio, pero me preocupa...

— ¡¿Que?!— el grito fue involuntario, y al parecer termino asustando a Hermaione.

SombraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora