Poción calmante
Poción pimentónica
Poción embellecedora
Poción oculus
Además;
Esencia de murtlop
Esencia de dictamo
Con esas bastaría por ese día, se podría decir que estaba orgulloso de su trabajo, había echó bastante de cada una, todo estaba enfrascado y guardado en la alacena, cada poción que hacia era perfecta, de eso no tenia duda. Ahora solo tenia que esperar que las otras reposasen para guardarlas igual.
Era sábado por la tarde, así que tenia todo el día libre, todos sus deberes estaban hechos, así que podía estar tranquilo, y que mejor lugar para relajarse que en la enfermería, o mas bien en su sala adjunta, no se podía dejar ver por los estudiantes ahí, además así Azuré podía estar junto a él. Aunque la ave estuviera volando fuera de la ventana, volvía a cada rato con pequeños obsequios, aunque solo fuesen ramas, insectos o pequeñas flores, todo se lo dejaba en el escritorio donde trabajaba las pociones. Y él los aceptaba gustoso, pues los guardaba en un libro, excepto los insectos, esos los dejaba en un frasco, tal vez le sirvieran para alguna poción.
Había sido unas semanas duras, tener que aguantar a todos esos idiotas que tenia por compañeros, las bromas no se detenían, y el principal hacedor de ellas era el profesor Elferd.
Ya había tenido otro encuentro privado con el profesor, mientras caminaba hacia el comedor una mañana, Azuré había ido a volar libre por un rato así que estaba solo, y por ir distraído no vio que alguien se acercaba, lo había tomado del hombro y volteado, antes de poder reaccionar le habían dado un rodillazo en el estómago, lo que le saco todo el aire y lo dejo echo un ovillo en el piso jadeando.
De un fuerte tirón de cabello le levanto el rostro, dejándole ver el rostro del profesor Elferd con su amable sonrisa. Solo unas palabras salieron de su boca antes de soltarlo bruscamente y seguir su camino como si nada; "buenos días".
El tipo estaba loco, no tenia dudas de eso, desde ese día había estado evitando quedar a solas con él, de vez en cuando lo veía por los pasillos, lástima que no se permitiera faltar a sus clases, era agotador.
Aun cuando la directora McGonagall le obligó a disculparse con él, sabia que no tenia que fiarse.
Otra cosa que le preocupaba era que varios inversionistas intentaban sacar provecho de que él era quien manejaba los negocios familiares ahora, lo creían un idiota al parecer, pues querían hacerle creer que sus contratos eran otros y tenían mas ingresos, solo mas idiotas a quienes manejar. Desde años atrás se le había inculcado el manejo de toda la fortuna Malfoy, por lo que tomar el control de los negocios familiares no fue un problema, todo lo tenia bajo control, no se dejaría vencer por esos idiotas.
Sin darse cuenta se fue recostando en la silla en del escritorio, cerrando los ojos para descansar un momento. Podía manejar todo lo que pasaba; las burlas en el colegio, el que sus horas de descanso eran menos, el tomar el control de una empresa, tener que ser paciente con las personas que lo rodeaban, el tener cuidado con un profesor que al parecer lo odiaba, entre otras cosas que estaba seguro vendrían. Pero ya estaba demasiado cansado, para nadie era fácil pasar por todo eso, menos sin apoyo alguno, sabia que en algún momento todo eso lo sobrepasaría, en ese momento él se derrumbaría y no habría nadie para ayudarlo a levantarse de nuevo.
Un pequeño picoteo en la mano, le aviso que Azuré había vuelto con un pétalo de flor silvestre en el pico, al parecer la ave le quería levantar el animo con numerosos regalos, tal vez no estaba tan solo. Con una pequeña risa tomo el pétalo con delicadeza.
- Tan linda como las demás.-alabo su esfuerzo de encontrarle regalos.
Se levanto y empezó a poner todo en su lugar dejando los libros en el pequeño librero, los frascos que ya estaban vacíos en su lugar una vez limpios, y dejando aparte las pociones en espera. Una vez que acomodo todo, recogió las pocas cosas que llevaba con él, una libreta de apuntes, su pluma y tinta, y las metió en su mochila, además de la libreta que alguna vez fue de su padrino, la cual era por mucho, mejor que cualquier libro de pociones, además de ser un recuerdo de Severus. Ya todo en su lugar, acomodo la silla en el escritorio y voltio hacia la ave que lo esperaba paciente cerca de la puerta, al parecer sabia que ya era hora de irse.
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Sombra
SonstigesDraco Malfoy entenderá que no es el único afectado por la guerra, tiene que soportar humillaciones constantes, pero una persona lo ayudara a salir de sus problemas, aunque él no quiera su ayuda. Con el tiempo lo empezara a ver diferente, echo que p...
