11 de Diciembre del 2014

227 26 6
                                        

Ayer después de casi un mes de que mi papá se había ido volvió al fin pero mi felicidad no duró mucho, creo que sólo vino por sus cosas y ya.

Mamá había salido así que en mi casa solo estábamos Alex y yo. Oí ruidos abajo y cuando salí de mi cuarto vi a mi hermano asomado por las escaleras.

-Creo que hay algo abajo. -me dijo mi hermano.

Ambos bajamos hacia la cocina, al principio pensé que se había metido un animal o algo así pero no, solo era mi papá. Cuando lo vimos inmediatamente corrimos hacia él.

-Perdón, no quería hacer mucho ruido. -dijo él- ¿Tu mamá está en casa?

-No, salió. -dijo Alex.

-¿Por qué te fuiste? -pregunté, la verdad tenía muchas dudas.

-¿Vienes a quedarte? -agregó mi hermano.

-Me temo que no. Vine a despedirme de ustedes.

-¿Despedirte? -dije asustada.

-Ya saben que las cosas en su madre y yo no van nada bien pero sé que son lo suficiente maduros para entender lo que pasa, por cosas de adultos creo que ya no vamos a volver a estar juntos. -estaba muy nervioso- Pero no tienen nada de qué preocuparse, me han dado un trabajo en Oklahoma y les estaré enviando dinero y vendré a visitarlos seguido.

-¿Oklahoma? ¡Eso queda lejísimos! -exclamó mi hermano,

-O sea que... ¿Ya no vas a volver?

-No creo.

Ahí fue cuando nos quedamos un rato en silencio hasta que mi papá se subió. No dijimos nada,
estábamos analizando la situación ¿En qué momento pasó esto? Era muy raro que solo fuera así, de la nada. Mi hermano me abrazó y me volvió a repetir lo que me dijo el otro día "Todo va a estar bien". Seguro ya sabía que me iba a poner a llorar o algo así pero esta vez no, no estaba llorando ni si quiera sentía tristeza feo que más bien era una combinación de enojo y decepción, nunca me esperé esto.

Cuando papá bajó llevaba una maleta, seguro llevaba varias cosas de él ahí.

-Debo irme antes de que su madre regrese. -dijo.

Mi hermano y yo nos quedamos callados. Mi papá se acercó a él y le dijo:

-Ahora eres el hombre de la casa, cuida a tu hermana.

Y lo abrazó. A mí no me dijo nada pero igual me abrazó. Y se fue.

En la tarde fui a la casa de Jake a contarle todo lo que había pasado hoy. Estábamos acostados en su jardín, ambos mirábamos el cielo mientras yo contaba mis penas. Él estaba recargando su cabeza en su brazo y con la otra mano sostenía su cigarro. Yo traía recargada mi cabeza en su estómago, como si él fuera una almohada.

-Y ¿No te sientes mal? -dijo Jake.

-¿Mal? No, la verdad que no. Me siento rara, como si algo estuviera mal.

-Mia, todo está mal en lo que acabas de contar.

-Es que sigo sin entender como nos deja así, somos sus hijos.

-También hay que entenderlo. Quizá le están ofreciendo un buen trabajo o tú no sabes, tal vez es el trabajo que siempre quizo tener y nunca tuvo.

-Ojalá y sea eso. Me duele más pensar que está huyendo de sus hijos. -suspiré- Ya no quiero hablar de esto.

-Cambiemos de tema.

Pensé que él debía cambiar el tema pero no dijo nada así que yo tuve que hablar.

-Cuéntame Jake ¿Cómo era tu vida en Inglaterra?

-¿Mi vida allá? Lo único que extraño creo que son mis amigos de ahí en fuera todo era una mierda. La ciudad, la escuela, mi casa, todo.

La verdad es que no me esperaba esa respuesta.

-¿Por qué lo dices?

-Me alegro de ya no estar ahí. Siento que aquí soy más feliz.

-¿Allá no eras feliz?

-No mucho, sobre todo en casa. A pesar de lo que estás viviendo ahora en tu casa eres afortunada, Mia.

No sabía si debía preguntar o mejor quedarme callada pero de todas formas siguió hablando.

-Vivía con mi mamá y su esposo. Él es un patán con ambos, conmigo y con ella. De todas formas mi mamá siempre le andaba rogando  no sabía quién era peor si él o ella, a ambos ya no los soportaba por eso decidí venirme a vivir aquí, con mi papá.

Sentía que se me revolvió el estomago, tampoco me espere que me fuera a contar eso. Siempre que quiero evadir algo incómodo cambio el tema cosa que hice.

-¿Cómo eran tus amigos?

-Nos gustaba robar jeans o salir corriendo sin pagar la cuenta, sólo por diversión.

-Ya me he dado cuenta de eso. -dije riéndome, él también empezó a reírse.

Como detestaba el olor a tabaco, lo odiaba. Me senté y le dije:

-Jake, esa cosa huele horrible.

Él también se sentó, de tal manera que quedó enfrente mío.

-¿Quieres probar?

-No fumo y tú tampoco deberías.

-Tomo para recordar y fumo para olvidar.

En ese momento me le quedé viendo a los ojos y él a mí, sus ojos se veían verdes, un verde que contrastaba con el pasto de su jardín. Poco a poco nos acercábamos más, nuestras narices casi se tocaban. Empecé a ponerme nerviosa ¿Qué estaba pasando?

-¡Se me ha hecho tarde! -dije levantándome de inmediato. -Adiós Jake.

Él no me respondió, ni si quiera se paró así que me fui.

Simple As ThisHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora