Capítulo 4

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Desperté en mi escritorio, me dolía la espalda. Después de la cena me quede avanzando en el trabajo de Biología en mi computador, quería terminarlo lo antes posible para tener el día domingo para mi hijo, regalonearlo. No se cuál es el afán de mis padres alejarme de él.

Me levante y me estire en la cama intentando que el dolor se fuera, pero nada daba resultados. Tome un baño, pero el dolor seguía. Suspire me vestí con un enterito blanco y unos zapatos con plataforma del mismo color. Por lo que supe la cena seria en el club hípico. Debía verme estupenda según mi madre ya que ahí está la gente Elite, al igual que la prensa con más renombre. Me puse un gran sombrero, ya que mi madre me prohíbe los lentes de sol, para salir bien en las fotos. Deje mi cabello suelto para que se viera con todo su esplendor. Llame a Lili pero no atendió.

Baje, salí de la casa y subí al Hummer donde mis padres ya se encontraban. No me miraron, cosa que agradecí. Mire por la ventana pensando en que día seria libre para hacer lo que se me venga en gana, bueno que en mi posición es poco lo que puedo hacer. Yo misma me lo busque.

-Siéntate derecha- me regaño mi madre. Hice el intento pero me dolía mucho la espalda. Solo me miro y siguió en lo que estaba.

Al bajar del auto, todo estaba sumamente colapsado, autos por todos lados. Los flashes de las cámaras, la gente, todas con grandes sombreros. Me sobresalte cuando que mi madre me tomo de los hombros y me tiro hacia atras, sentí un dolor recorrer toda mi cabeza, columna y piernas, cerré los ojos por el dolor que me provocaba. Ella sonrió feliz al verme sufrir.

-Ahora debes sonreír y responder amablemente- me dijo con una sonrisa fingida. Yo solo la quería matar. Pero después llegaría el momento.

*

Fue la peor tarde de mi vida, todo horrible. Lo único hermoso fueron los caballos. Adoraba ir a tocar uno pero no sería ético según cruela.

¡Desde ahora la llamare Cruela! ¡No se porque no se me ocurrió antes!

Baje corriendo y subí a mi habitación, no tenía hambre ni nada, solo quería terminar el puto trabajo. Lili me dijo que Ethan la estaba pasando muy bien, agradezco a su hijo por entretenerlo.

Al fin he terminado ese trabajo cerré mi computador y me lance en la cama. Recordé el papel que estaba en mi auto y no sé quién podría haberlo dejado ahí. Aquí en suiza no conozco a nadie quien pueda haberlo hecho. Lo más lógico sería que Peter lo dejo, pero eso sería imposible porque solo Daniel sabe dónde estoy y últimamente no hemos hablado mucho por sus exámenes en la universidad. Pero no sería capaz de traicionarme de esa manera. Mi teléfono sonó, esto es raro.

De: número desconocido

"hola amiguis, la fiesta estuvo estupenda lástima que no pudieras venir. Cass"

Reí al leer ese mensaje. Guarde su número inmediatamente en mis contactos.

Para: Cass

"Me alegra mucho que tu fiesta saliera bien, ya registre tu número, ahora no te libraras de mi 'amiguis'......."

De: Cass

"No quiero librarme de ti, eres la mejor amiga que alguien pueda encontrar, nos conocemos poco pero es como si te conociera de toda la vida"

Para: Cass

"Eres muy linda, nos vemos el lunes en el Instituto. Ahora me dormiré estoy muy cansada cuídate, descansa. Besos amiguis"

De: Cass

"Descansa, nos vemos amiguis"

Me carga esa palabra, pero creo que se transformara en nuestro mantra o algo así. El baño que tome antes de comenzar el trabajo, comenzaba a relajarme.

*

-MA , ma - gire sobre la cama al notar las pequeñas manitos de mi príncipe en mi nariz.

-Mi príncipe hermoso volviste- lo apreté con todas mis fuerzas, el comenzó a reír cuando comencé a hacerle cosquillas -Eres mi tesoro-

-Es un niño muy lindo, se porta muy bien y se come toda la comida- me dice Lili mirando desde la puerta

-¡Pero que haces parada ahí! Pasa, cierra y siéntate aquí con nosotros-

Le tire un cojín a Liliana para que se sentara, la considero de mi familia y no quiero que se sienta aislada. Bese muchas veces a mi hijo y no quiero tenerlo lejos nunca más, pero sé que eso sería imposible, mi madre ya lo hizo una vez y lo hará siempre.

Después de darme un baño bajamos a tomar desayuno, pero no considere que estaba mi padre. Llevaba a Ethan en brazos, lo quedo mirando sin reconocerlo. Mi padre tiene los ojos azules, Ethan los tiene verdes, el día que nació mi padre agradeció que fueran de ese color y que no se parecieran a los de él.

-Buenos días padre- salude respetuosamente, sentando a mi hijo en la silla para niños.

-Buenos días- se paró de la mesa -Iré al despacho de tu madre, me arruinaste el desayuno-

Trague saliva al escuchar eso, igual no me importaba tenia a mi hijo conmigo y eso es lo que me importa. Siempre duele lo que me dicen pero por mi hijo soy una guerrera.

*

Al medio día, con Lili hicimos un picnic en el patio trasero, debajo de un árbol, no quería comer con mis padres. Tenemos fruta picada, jugo natural y ensaladas para el mundo, lo hicimos así para hacerlo lo más rápido posible y salir antes de que mis padres se sentaran a la mesa. Con nosotros esta Thomas, el niño tiene siete años y habla muy entretenido.

-Thomas ¿te gusto estar con Ethan?-

-Si señorita Heather- reí por su comentario

-No me digas señorita solo dime Heather yo soy tu amiga- le guiñe un ojo

Reímos toda la tarde, desde la ventana vi que mi padre se asomó. Ethan jugaba con su caballito de goma y nosotros hacíamos ruidos para que gritara y según él estaba haciendo una competencia. Luego se subió a la espalda de Thomas y saltaron hasta que cayeron al suelo y quedaron los dos llorando, no es por ser mala pero con Lili nos reímos muchísimos y los tomamos en brazos para hacerlos callar.

Ella ha sido la única con la que puedo ser yo, sabe toda mi historia y detesta a mis padres, por esa razón no se ha ido de aquí, solo para cuidarme y proteger a Ethan por cualquier situación tenemos un plan de escape y mi hijo estaría en sus manos. Cuando ya comenzó a correr el viento de la tarde decidimos entrar.

-Heather despídete de tu padre- me hablo mi madre

-Que tengas buen viaje padre- dije amablemente, Ethan le sonrió y el solo lo observo con ironía

-Sería tan lindo que ese niño no existiera, las cosas contigo serian distintas- espeto sin mirarme

-Pero existe y las cosas son como son- respondí y luego subí las escaleras sin saber su reacción.

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Les dejo en la imagen a Lili

Nunca fuiste un error #NFUE1Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora