Capítulo 8

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-Lili si pasa algo cualquier cosa no dudes en avisarme por favor- bese a mi hijo sin querer soltarlo

-Señorita viaje tranquila, sabrá todo del pequeño Ethan-

-Het ve tranquila no puedes tener un viaje nerviosa como estas, yo ayudare a Lili con esta hermosura amiguis- abrace a Cass con mucha fuerza, es la mejor amiga que podría tener, se ofreció a quedarse con Lili este fin de semana, iba a estar sola en casa y prefirió quedarse con mi hijo.

-Nunca termine de agradecerle a las dos por todo lo que hacen por mí y mi hijo. Son las mejores del mundo mundial- las abrace a las dos y Ethan rio porque le dio cosquillas el cabello de Cass.

-Señorita Adams su madre la está esperando el auto- me dijo amablemente Eliseo.

Me despedí de todos, volví abrazar a mi hijo con todas mis fuerzas, lagrimas caían, el me las limpiaba y todos comenzamos a reír. Camine sin quitar la vista de mi hijo. Mi madre me dio una mirada y luego la volvió a su celular, Eliseo comenzó a manejar. Me limpie las lágrimas respire profundo

¡Es hora de afrontar el pasado!

*

Después de ocho largas horas de vuelo, hemos aterrizado en mi antigua cuidad. La conozco como la palma de mi mano, pero la sentí tan desconocida. Vamos en el auto con mi madre a nuestra casa, bueno su casa, ya no la considero mía en realidad. Daniel vive a solo media hora de ahí y le daré una sorpresa al llegar a su casa.

-Heather te veo a las ocho en el hotel Rivers, debes estar puntual y entrar con nosotros, comportarnos como la gran familia que todos piensan que somos-

-Si madre, ¿Arthur me podría dejar en la casa de Daniel? queda al paso de nuestra casa- él me sonrió y me asintió por el retrovisor. No traje mucho equipaje ya que mi cuarto tiene todo lo necesario, según mi madre nadie ha entrado desde que me fui.

Baje, recuerdos llenaron mi cabeza, la moví tratando que se alejaran. Llegue a la puerta, la toque con mucho cuidado.

-Buenas tarde ¿Qué necesita?- dice Samanta, el ama de llaves de Daniel al parecer no me reconoció.

-Sami soy yo- ella puso las manos en su boca y corrió a abrazarme -¿Cómo estás?-

-Señorita Heather nunca pensé volver a verla- me solté lentamente de ella

-Aquí estoy ¿Daniel está en su cuarto?-

-Sí, llego hace pocos minutos, suba-

Le agradecí la volví a abrazar y subí corriendo. La puerta estaba abierta y lo vi acostado en su cama. Me lance sobre él y lo abrace con todas mis fuerzas.

-¡Heather hermosa eres tú!-

-¿Esperabas a alguien más?- nos sentamos en la cama, me miro como si no creyera que fuera yo, me abrazo y no resistí más comencé a llorar y él lo comenzó a hacerlo también. Caí sobre él y el me apretó con más fuerzas

-No sabes cuánto te extrañe hermosa, me has hecho tanta falta que saliendo de la universidad me iré a vivir a Suiza-

-También te he extraño con mi vida, lo único que quiero es que conozcas a Ethan- me apretó -Sabes tenemos solo cinco horas para estar juntos, debemos ir por mi vestido-

-Si, deja me cambio y vamos en mi auto, te dejo en donde tengas que ir hermosa- se levantó y se metió en su baño. Dani siempre pasa solo, Sami es en la única que confía, sus padres son un amor pero se la pasan de viaje en viaje.

Después de quince minutos ya estábamos en su auto, cantando y gritando, como si el tiempo jamás hubiera pasado.

-¿Sabes? ser mama te hizo muy bien, estas hermosa, si antes lo eras ahora estas mucho mejor-

-¿Qué me dices de ti? Estas perfecto, mira tus músculos, ya no eres el palillo del que me despedí antes de viajar-

-La vida nos ayudó a mejorar al parecer - reímos y el aparco en el estacionamiento del centro comercial, más lujoso de Washington - ¿Alguna idea para tu vestido?-

Negué con la cabeza, me tomo de la mano y entramos. Mi madre me paso mi antigua tarjeta de crédito que tengo que devolver mañana. Aprovechare de comprar regalos y le diré a Dani que pase por mi casa y se los entregue a Ingrid para que los deje en mi recamara.

Entramos a miles de tiendas, pero nada me gustaba, todos mostraban mucho y otros muy poco. Daniel reía por mi cara de frustración, tenía regalos para todos menos a lo que íbamos. Al último entramos a una pequeña tienda y vi el vestido de mis sueños, me lo probé y quedo perfecto. Decidimos parar por un helado.

-¿Me mostraras a tu amiga o te tengo que obligar?- saque mi celular y se lo entregue con las fotos de mi amiga. -Dios es hermosa, la mujer de mis sueños-

-Pensé que solo estabas molestando-

-Heather me enamore de su voz esa noche que llamaste- saco su celular y se envió las fotos -Desde ahora ella será mi amor-

-Creo que estas siendo muy exagerado amigo-

-Si un poco, pero acá no hay nadie que me llame la atención y me podría enamorar de una italiana- reí a carcajadas

-Pero mira Alondra a quien me encontré- me tense completamente al escuchar esa voz -Heather querida tanto tiempo-

-Hola Hanna- dije levantándome de la silla -Alondra ¿Cómo estás?- dije sin expresión.

-Heather te extrañe tanto, me dolió que te fueras- Alondra se lanzó en mis brazos -Mírate estas hermosa-

-Supongo que iras esta noche a la cena- interrumpió Hanna tomando del brazo a Alón.

-Sí iré ¿Algún problema?- dije fríamente.

-No ninguno mi prometido estará muy feliz de volver a verte y decirte lo feliz que somos-

Sentí que mi corazón se destruyó en mil pedacitos ¡PROMETIDO! ¿Peter se casara con ella? Sentí el brazo de Dani en mi cintura.

-Bueno Alondra un gusto volver a verte, Hanna nos vemos esta noche- dicho esto me despedí de la primera, salimos de ahí con Dani y nuestras bolsas.

-No te quise decir nada, sabia como te pondrías- dijo el excusándose

-No te preocupes esto debía pasar, yo me aleje-

-Tienes un hijo de él-

-Ethan es solo mi hijo, Dani-

-Bueno volvamos a mi casa, Sami te ayudara a arreglarte- caminamos al estacionamiento y subimos a su auto.

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En el multimedia está la detestable Hanna....

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