82 Maratón 7/?

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¿Qué mierda es lo que quiere ahora este?

¿No me puede dejar ser feliz?

¿No me va a dejar de hacer la vida imposible?

Dónde sea que estés, ¡me rindo!

Hago lo que quieras, pero déjame en paz, no les hagas nada a las personas que quiero.

Y como si me leyera la mente me llegó una carta más.
Voy corriendo hacia ella a la puerta.

Oriana:
               Por lo que veo ya quieres terminar con esto, aunque no lo creas, esto recién ha empezado. Y te aseguro que no vivirás para contarlo.

O.S

Oh. Dios. Mío.

Por favor, que no suceda nada.

Jamás de los jamases tuve tanto miedo como ahora.

¿Y si duermo y me encuentro con ese pibe que está bueno?
Tal vez me de algunas respuestas.

*O más preguntas...*

Cierto...
Espera, si estamos hablando, ¿Por qué es que no estamos entre esos signos raros que llevan el indicio de que estamos hablando?

*Primero, me sorprende que hayas hayas hablado como una persona y no como un aborto de mono.*

Ajá...

*Segundo, ni idea. Bancame*

Okay...

~~~~~~~~•~~~~~~~~
*Listo.*

Muy bien. Ahora, ¿Qué dices de mi idea?

*Creo que es irregularmente insegura.*

¿Por qué?

*Una vez casi quedas muerta, la otra te quedaste besándolo, luego estuviste con más preguntas de las que ya tenías en nuestras cabeza; y por último, terminaste muerta del miedo porque no sabíamos si te había hecho daño, o no.*

Creo que tienes razón...

*Siempre la tengo.*

No te hagas, porque estás en mi cabeza.

*Y eso tiene que ver con...*

Que si no fuese por mí, no existirías. Además, todo lo que aprendiste fue gracias a mí.

*Cierto, pero...*

¿Otro pero? Mierda.

*Como decía, si no estuviese en TU cabeza, estaría en otra.*

Eso nunca me lo quedé pensando...

*¿Acaso alguna vez pensaste?*

No lo sé.

*Ah bien.*

Chau, no me voy a quedara para que mi consciencia me esté boludenado.

*Soy tu consciencia, te voy a boludear con todo.*

Divino.
~~~~~~~~•~~~~~~~~

Bueno, esa charla fue... Rara.

Aunque Mile tenga razón, casi estuve en peligro de extinción tantas veces que no tenía tantas ganas de encontrármelo; pero aun así, lo quería ver. Necesitaba respuestas.

Tomé una siesta.

Nada.

La puta madre.

Estuve intentado por unas 3 horas, nada.

#Putabidah

Ya una vez que me di por vencida, fui a la cocina por un poco de comida.
Male estaba sentada en la mesa con unos libros y los auriculares. Ni se dio cuenta de mi presencia.

Se veía muy cansada y concentrada, así que decidí prepararle un café, y uno a mí, de paso.

-Toma Male, uno doble y amargo para despertarte.

-Gracias, Ori.

-De nada, ¿Qué estás estudiando?

-Historia decoromana.

-Uhh, es un plomo.

-Gracias por tu ayuda.

-No hay de qué.- respondo divertida.

-No entiendo cómo hiciste.- me miró con los ojos apagados.

-¿Qué cosa?

-Estudiar, ver a tus amigos y estar al tanto de allá y acá, todo al mismo tiempo.

-No te voy a mentir, fue difícil. Demasiado.

-Pero tus exámenes son en casi un mes, ¿Por qué estudiar tan temprano?

-Digamos que es mejor estudiar todo ahora y luego agregar los temas nuevos, y estudiar más tranquila. Ya tuve mis problemas por no ser organizada. Además, que el estudio me ayudó a desconectarme, un poco.

-Hmm, debe ser difícil. Digo, por lo de los tíos, Titi de viaje, estudiar y eso que recién tienes 18.

-Sí... Pero mejor aprender antes, que tarde.

-Mejor prevenir que lamentar.

-Y curar.- agrego

-Jaja, cierto.

-Bueno, te dejo estudiando. Si me necesitas, ya sabes dónde estoy.- digo yéndome hacia mi dormitorio.

-Okay, adiós.

-Adiosito.

-¡Ah! Ori, casi me olvido.- dijo llamando mi atención de nuevo y buscando algo entre los libros.

-¿Sí? ¿Qué pasa?

-¡Acá está! Llegó correspondencia para vos.

Recibo la carta con miedo.

-Gracias, Male.

-De nada.- dijo volviendo a los Libros

-¿Alguna idea de dónde es?

-No fue de chismosa pero abrí el sobre, porque no decía nada.
Y vi que decía Ori, así que la guardé. Tranquila, no la leí.

-Okay, no hay problema.

-Tiene una pequeña estampilla de Italia, puede que sea de Titi.- cuando dijo eso largué todo ese aire que no sabía que estaba conteniendo.

-Ahh, cierto. Gracias, de nuevo.

-Jaja. De nada, de nuevo.

Y ahí volví corriendo a mi cuarto.

Love me, Love youHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora