El preámbulo

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Recinto de las amazonas

La cobra daba vueltas y vueltas en su cama, no quería que llegará la hora de la cita con el bicho, aún seguía enojada con ella misma por su estupidez y por no estar alerta como siempre lo hacía. Su cama estaba cubierta con una pequeña cobija afelpada, siempre le pasaba que se le enfriaban los pies y se envolvía en cientos de cobijas de ese tipo para calentarse un poco

Su corazón se estremeció al recordar las palabras del dorado

Flashback

-¿Que clase de trato, caballero de Escorpión?- la voz de Milo se hizo un poco más sensual

-Quiero que me acompañes a cenar esta noche, quiero conocerte más Shaina- Ella no podía creer que esa fuera la única condición que le pondría

Precisamente alguien como él, era algo que no lograba entender, el dorado lo hacía pasar como si fuera lo más normal del mundo: Sólo una cena, hasta sonaba ñoño viniendo del escorpión

-¿Una cena?- el hombre sonrió cariñosamente, cosa que incomodó a la ofiuco

-Creo que no es mucho lo que pido, es una cena para platicar a cambio de guardar el secreto-

Ella era la más desconfiada de entre todas las amazonas, sin contar que era la más fuerte pero esto la había tomado por sorpresa

-Esta bien- dijo mientras agachaba la mirada

-Pasaré por ti a las 9, hasta entonces- el caballero le dedicó una reverencia y se encaminó a iniciar con su entrenamiento

Fin flashback

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Templo de cáncer

El caballero de oro de cáncer era un hombre rudo, su maldad era bien conocida por todos en el santuario pero la verdad nunca había sido evidenciada hasta donde podía llegar

-Malditos mocosos, algo traman pero más el imbécil de Milo, ese estúpido esta planeando algo con Shaina y no se lo permitiré- el hombre echaba fuego por los ojos

Había presenciado como la miraba durante el entrenamiento, sabía que aquella mirada no presagiaba nada bueno porque el mismo la utilizaba pero no permitiría que ningún insecto le pusiera un dedo encima a su pequeña hermana

-Tal parece que ese Milo tendrá problemas, ¿no crustáceo?- la voz que apareció en su sala era nefasta para él

La joven geist se acercó y lo abrazó por la espalda; todas las noches se escapaba del recinto de las amazonas al templo de mascara de muerte pero ya había agotado la paciencia del caballero dorado

-¿Cuantas veces tengo que decirte que no puedes meterte en mi templo así?- el muchacho trataba de controlarse pero ya era imposible

-Pero cangrejito, siempre nos divertimos mucho juntos- ella restregaba sus pechos en la espalda del caballero sin pudor

-Que calientes mi cama no significa que tengas derecho a venir aquí cuando quieras, ¿entendiste Geist?-

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Olimpo

Zeus contemplaba con calma el santuario de Atena, apenas hacia poco que la noche lo había cubierto y el sólo miraba de ves en en cuando para saber que si más inteligente hija estaba haciendo lo correcto

-Mmmmmm ya no quiero pelear con mis hijos, ¿crees que sería buena idea darle un cuerpo a Afrodita?- el dios comenzó a oprimir sus sienes para calmar su dolor de cabeza

-Siempre terminas cediendo a sus encantos, no tiene caso que te de mi opinión- ella se volteó y se cubrió las piernas con su sabana de seda

-Hera, eres mi esposa y es tu obligación apoyarme en la toma de decisiones-

-Dale el maldito cuerpo que quiera y que deje de molestar- la esposa sólo se giró y se quedó quieta mientras su señor la rodeaba en un tierno abrazo

-Creo que tienes razón, ella es la más caprichosa de todos mis hijos pero si no fuera por su tonto encanto, no existiría la belleza en estos lugares-

Hera sonrió ante tal declaración, pues la misma Afrodita le había pedido ayuda porque hefesto la tenía curiosamente castigada y alejado de su amante

-Te aseguro que ella no te defraudará, además recuerda que al bélico hades le has obsequiado muchas más reencarnaciones y te deshonra al pelear con Atenea-

El padre de los dioses hizo una mueca y acarició el cuerpo de su mujer, tendría cuidado de elegir a su próxima encarnación para evitar que algo sucediera

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Recinto de las amazonas

La pelirroja había hecho un entrenamiento de magnífica calidad, estaba exhausta y el sudor que resbalaba por sus mejillas daba clara prueba de ello. Su habitación era sumamente sencilla así como ella, las paredes de su casa eran de un tono azul cielo, tenía una mesa mediana con tres silla color caoba, sobre su mesita de noche tenía una libreta de pastas gruesas, en aquella libreta siempre escribía sus vivencias con Aioria: su novio en secreto

-Ya es hora de ir por la cena- estaba pensando en cocinarle una rica pasta a la bolognesa, con un vino tinto que le había conseguido Camus y para hacerlo más romántico, a la luz de las velas

La joven se colocó su capa y cuando estaba a un paso de la puerta, tocaron sonoramente

-Marin, quiero... invitarte a cenar hoy- el apenado Aioria la miró con ternura y la acercó a su cuerpo

-Leoncito, claro que si- la joven se levantó de puntillas y lo besó cariñosamente

-Te vendré a buscar a las 9, es un lugar muy especial- la sonrisa de ambos competía con el atardecer

La joven cerró la puerta y se recargó en ella por algunos minutos, colocó su mano en los labios, de verdad amaba a ese caballero, llevaban una maravillosa relación desde la guerra contra Poseidón 3 años antes

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Templo de Escorpión

Los minutos eran eternos para el arácnido, se imaginaba a Shaina en su cama retozando como todas las demás y eso que había veces que no sabía ni sus nombres. Él aún era muy joven, apenas contaba con 23 años y los había disfrutado de sobremanera

-Todas esas botellas esperan por mi, sólo bastará con que deslumbre un poco a esa cobra y listo- Milo sonreía gustoso aunque estuviera sólo

Estaba seguro que ese porte elegante que ostentaba era inigualable, su camisa gris y los pantalones negros resaltaban su ego, pero lo único que no tenía seguro era que la cobra cediera tan rapido

Había tenido a todas las amazonas excepto a la peliverde, en tan sólo unas horas y un poco de vino, aquellas chicas estaban en su cama pero su gélido amigo tenía que imponerle a esa ruda mujer; la única en el santuario que siempre lo había rechazado

-¿Porque demonios se me ocurrió elegirla a ella, porque no a la tonta de June o la empalagosa de Geist?- el Escorpión tomo su saco y salió de su templo

La otra cara de MiloDonde viven las historias. Descúbrelo ahora