Historia de Pablo: La Mano

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Como ya te e dicho antes, después de lo de Sarah, todos nos quedamos algo preocupados. Maya, la chica de la fotografía, se quedó todo el fin de semana con ella, ah, por si no lo sabías, Maya es la prima de Alma, de ay que se parezcan tanto. Alma venia a veces con ella, además, fue ella la que nos hizo la foto. Además muchos las confundían y la gente pensaba que eran gemelas. Aún que te parezca un dato sin importancia, pronto veras como si lo tiene.

El fin de semana pasó y cada cual volvió a sus rutinas diarias, casa escuela etc. Todos quedamos en no volver a hablar del problema de Sara jamás. El fin de semana siguiente, todos volvimos como si nada, el viernes por la noche, después de cenar, todos fuimos al parque del recinto, Sarah y Alma se quedaron en los columpios, con otros amigos, mientras que Maya, Marcos y yo, nos quedamos arriba del tobogán. Medio sentados, medio estirados. Haciéndonos cosquillas, riendo y pasándolo bien. No fue hasta las eso de las 23'00 horas cuando nos quedamos prácticamente solos en el parque, las chicas seguían columpiándose, y Marcos, el chico que estaba estirado a mi lado, se puso a contar historias de miedo.
Maya y yo le seguimos la corriente. Durante un buen rato, fuimos contando historias de terror, hasta que de estar riendo, Marcos y Maya se pusieron rígidos de golpe, "¿Qué os pasa?" Dije yo riendo, fue entonces, cuando la noté, sin pensarlo, Maya gritó, "Pablo Cuidado!" Cuando quise apartar lo que fuese que mis amigos habían visto, se me heló la sangre, en mi hombro, había algo parecido a una mano, cadavérica, con un extraño dibujo del cual no consigo recordarme, en ese instante, aparte la mano de mi hombro como si de un bicho se tratase, pero cuando lo hice, ante nuestros ojos, la mano se había evaporado. Asustados, los tres bajamos corriendo del tobogán, con las caras descompuesta por el miedo, en ese instante, aparecieron Alma, Sarah y Carlos, el otro chico, asustados por el grito.
Todos nos fuimos corriendo del parque y una vez lejos, contamos lo sucedido. Había terminado la noche para nosotros. Cada uno volvió al su casa.
Aquella noche, dormí con mi hermana mayor, Lucía, no pude conciliar el sueño, cada vez que cerraba los ojos, aquella mano aparecía ante mi.

Sabía que había prometido no interrumpir pero deseaba decirle algo, todo aquello era surrealista y sabía que lo único que podía hacer era tenderle mi mano al chico, alargué mi mano y roce la suya que para mi sorpresa, estaba temblando, como si de un flotador se tratara, Pablo se aferró fuertemente a mi mano y nuestros dedos se entrelazaron. Ninguno de los dos nos paramos a pensar en el rato que Alma llevaba sin aparecer del baño. Nos habíamos olvidado totalmente de ella, como pudimos ser tan estúpidos.
Cuando retomó su estado normal, Pablo tomó aire y continuó su relato, pero no soltó mi mano.
El tacto de mi mano parecía apaciguador, había resultado ser un bote salvavidas en aquel mar de recuerdos tan turbios en la mente de aquel chico X.

Ojos En La OscuridadDonde viven las historias. Descúbrelo ahora