Se llevaron a Pablo para hacerle unas pruebas mentales, por si tenia algún tipo de trastorno. Los otros cuando lo vieron corrieron hacia el y a mi me miraron con desaprobación por no haber intervenido. A mi me tomaron declaración. Querían saber si aquellos golpes habían sido casualidad o de Pablo. Yo repetí un millar de veces que me los había hecho sola, que Pablo no tenia nada que ver. Que el era un buen chico y nunca me haría daño. Eso ultimo lo creía de verdad. Eran casi las diez de la noche cuando salí por fin de aquel lugar. Fue entonces cuando lo vi. Esperándome apoyado encima de un Audi TT, supongo que era el suyo, con su chaqueta deportiva y pantalones tejanos. Si con el uniforme era guapo, así era impresionante.
- hola Susi. Puedo llamarte Susi?
- Doctor Junajo. Que esta haciendo aun por aquí?- dije sorprendida.
- te estaba esperando.- yo asentí.- tienes mucha prisa o puedo invitarte a un café?
Yo le mire a el, tan limpio y guapo y luego me mire a mi, que parecía acabar de salir de una batalla campal.
- Creo que no estoy para tomar cafés. Aun no he comido nada y me apetece darme una buena ducha.
- no hay problema. Puedo llevarte a tu casa, te cambias y te invito a cenar. E visto tu expediente y se que estudias psicología y me gustaría hablar contigo al respeto. De profesional a profesional. Dude unos instantes, Pablo y los otros seguían en el hospital, la policía y los médicos no paraban de hacerles preguntas sobre el comportamiento de Pablo. Pero, luego pensé en todo lo que había sucedido y las caras de desaprobación que habían tenido conmigo, "que les den..." así que accedí a la proposición.
Juanjo me acompañó a mi piso, todo seguía igual a cuando nos habíamos ido el día anterior. Sin embargo, parecía que hubiese pasado una eternidad. Vi las pizzas y la manta en el sofá y el corazón me dio un vuelco, allí era donde me había acostado con Pablo, aun no habían pasado ni 24 horas y allí estaba yo, pero en vez de Pablo, un guapísimo doctor al que acababa de conocer. ¿Que estaba haciendo?Le dije al chico que se sentara mientras me cambiaba. Me metí en la ducha y deje que el agua cayera despacio por mi cuerpo cansado y magullado. "Toc, toc, toc" habían picado la puerta del baño pero yo ni me inmute. Estaba demasiado cansada para responder.
-Susi, estas bien?- dijo Juanjo al otro lado de la mampara de la ducha. Aquello me sobresalto y me puse colorada. La mampara era translucida, no se veía casi nada lo que había fuera pero si la silueta. - hace rato que estas metida y como no contestabas pensé que sucedía algo.- yo abrí un poco la puerta y me sobresalto verlo tan cerca de la puerta. Saque la cabeza de la ducha, estaba empapada y el suelo comenzó a encharcar se y con el, las zapatillas de Juanjo.
- Tus zapatillas! - grite por el disgusto de mojarle. El chico rió pero no dijo nada, solo apoyo sus manos en la puerta de la ducha y la abrió del todo viéndome completamente desnuda bajo el agua. Al verle, un extraño calor emergió de mi interior. Algo en mis entrañas ardía. Notaba como mis pezones se ponían de punta, no se si por el frío o por la excitación de que aquel desconocido me viese desnuda. Tenia todo el cuerpo paralizado. Juanjo me miró de arriba a bajo y se paso la lengua por los labios.
- tienes un cuerpo precioso.- y mientras decía eso, lentamente comenzó a quitarse las zapatillas, dejar a un lado su jersey lacoste azul de pico y sus pantalones levis y dejándose únicamente unos boxers muy ajustados de color negro Calvin Klein que marcaban todo su miembro. El chico penetró en la ducha y yo recule hasta que mi espalda notó el frío tacto de los azulejos en mi espalda, cada vez tenia a Juanjo mas cerca de mi, notaba su aliento en mi cara y aun que estaba asustada, una parte de mi se sentía verdaderamente excitada.
- No tengas miedo.- me dijo en el oído. - No te voy a hacer ningún daño.- mis ojos se abrieron desmesuradamente al notar como su lengua, húmeda, entraba en mi boca. Besaba muy bien, y mis ojos, antes desmesuradamente abiertos, se habían cerrado para fundirme con aquel beso. Sus manos, expertas, comenzaron a recorrer mi espalda hasta llegar a mi nalga y la apretujó con fuerza como si de una esponja se tratase, la otra mano, comenzó a deslizarse por mi estomago muy despacio, prácticamente solo me tocaba con las yemas de los dedos hasta llegar a mis pechos, Juanjo los miraba como si de una fruta madura se tratase y sin pensarlo mordisqueo el pezón mientras con la mano masajeaba el otro pecho y jugaba con el. Yo intentaba sujetarme ya que todo mi cuerpo no paraba de temblar de placer y pensaba que en cualquier momento iba a perder el control así que decidí agarrarme a su cuello para poder aguantar en pie pero al tocarle, Juanjo levanto la cara de mi pecho y con cara maliciosa saco corriendo su mano de mi culo y atrapo las mías subiendo las por encima de mi cabeza levantando mi pecho y volviendo a chuparlo.- te gusta eh...- me dijo al oído en susurros.- pues aun no e terminado contigo.- su mano se deslizo tan tapido que casi no me dio tiempo a reaccionar y con su pierna abrió las mías mientras sus dedos penetraban en mi interior haciendo que gritara de placer. No podía aguantarlo mas, mi cuerpo era una bomba a punto de estallar y Juanjo lo sabia así que antes de que pudiese eyacular, me subió en volandas y me penetro fuertemente. Mis ojos se abrieron de golpe al notarlo tan a dentro, no había visto ni cuando se había quitado su ropa interior pero, no quería que parase por nada del mundo. Y, sin embargo, una extraña sensación se había apoderado de mi. Por mucho que intentara disuadirlo, no lo conseguía y entonces volví a ver aquella silueta que me había parecido ver en el hospital. Mirándome divertida, Alma estaba en la entrada del baño toda rodeado por el vaho y con aquella sonrisa tan siniestra suya.
- Para ya!- Grite con todas mis fuerzas y Juanjo paro repentinamente y dejándome en el suelo se aparto de mi. No dijo nada, tan solo recogió sus calzoncillos empapados y se vistió apresurada mente. Yo me quede inmóvil en la ducha sin entender nada.
- Que vaya bien Susi.- dijo saliendo del baño. Yo me apresuré a ponerme una camiseta e intentar alcanzarle antes de que se fuese pero escuche la puerta antes de alcanzarle. Ya iba a volver a mi cuarto cuando alguien pico en la puerta "Juanjo" pensé y salí corriendo para abrir pero, quien estaba tras la puerta no era otro que Pablo. Aquello fue como si me hubiesen tirado una jarra de agua congelada sobre la cabeza.
- Susana, hay algo muy importante que debes saber sobre el supuesto doctor Juanjo...
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Ojos En La Oscuridad
ParanormalTerrores de la niñez, fobias a lo desconocido, cosas que aún que lo desees, no puedes explicar ya que es imposible que te crean... Por mucho que lo intente, Isa, no cree en nada de esto, ya que cree que todo es producto de la mente infantil, o eso c...