8:24 pm.
A Mara le picaba la curiosidad, más de lo común puesto que siempre buscó saber todo. Que un chico se interesara en ella era nuevo y poco común. No porque no fuera linda, porque muchos la consideraban así, pero era muy difícil, no buscaba nunca nada y no esperaba nada de nadie y era demasiado independiente, y a muchos no les gustaba eso, entonces sencillamente se alejaban.
Lo que más quería saber era quién era Ethan, ella no recuerda haberlo visto nunca, y tampoco lo ha visto nunca, pero esperaba reconocerlo por la calle o haberlo visto alguna vez por la ventana. Se enteró por su madre, hace unos días luego de que él le explicara lo sucedido con su padre, que eran cuatro hermanos y eso le ponía todo más difícil porque tendría saber quién es.
Habían dos mayores que lo veía todo el tiempo antes de irse a la escuela, uno pelirrojo y otro castaño de ojos oscuros, ambos se iban en un carro y no volvían hasta la noche. Uno de los cuatro se llamaba Kile, escuchó a su madre gritarle desde la cocina, y claramente estaba Ethan, pero ¿Quién era quién? Ni siquiera recordaba la edad de Ethan, sólo sabía dos nombres y no sabía el aspecto de ninguno.
Mara se planeó algo muy mal elaborado, casi estúpido: ir al pasillo entra las casas y esperar detrás de la cerca a que llamen a Ethan. Lo único que no se le ocurrió fue que podía pasar horas allí y nunca lo llamarían, y luego de que había pasado la hora y media decidió pasar por la cerca hasta el otro patio: Vería por las ventanas a ver que ocurre. Otra cosa que se le pasó era la altura de la cerca con respecto a la suya; tuvo que buscar una escalerilla y saltar desde allí.
Y una última cosa que se le fue de la mente era qué habría detrás de la cerca... y había unos rosales. Su caída fue estruendosa y dolorosa, ella no podía dejar de hacer muecas de disgusto por las espinas en sus brazos y las de su cara. Los seis familiares salieron a ver que ocurría en su patio trasero y hubo varias risas en cuanto Mara pudo salir de entre los rosales. Los padres de Ethan estaban de brazos cruzados mirando a Mara de arriba abajo, uno pequeño (cómo de su edad) de cabello castaño la miraba con el ceño fruncido, otro estaba volteado mientras moría de la risa, el pelirrojo mordía su labio aguantando una carcajada, y el que estaba a su lado la miraba con una ceja levantada.
Claramente dos eran serios y los otros se burlaban de ella.
– ¿Puedo saber que haces en nuestro patio? –Cuestionó el papá.
– Yo... Señor, en serio lo lamento... yo... ¿Estaba sonámbula?
Se escucharon risas de la parte de atrás donde el desconocido de pelo marrón y ojos claros buscaba como no reirse. Era Ethan, pero claramente Mara no lo sabía.
– Eso sonó más a una pregunta que a una respuesta. –Refutó el pelirrojo.
Mara lo fulminó con la mirada.
– No quiero que vuelvas a entrar acá, si querías algo tenías que haber ido como cualquier persona civilizada por la puerta principal y preguntar, pero por lo que veo eres más... compleja... –Atacó la mamá.
– Puedes retirarte por la puerta principal, si deseas, al menos que quieras darte otro golpezote y que tus padres se den cuenta que estás espiando en la casa de los vecinos. No quiero que vuelva a pasar algo así, puedo llamar a la policía.
– Oh, no, no, no, señor, por favor, ha sido todo una confusión. –Defendió totalmente desesperada.
Si sus papás se enteraban la matarían.
– Tu viniste a buscar a mi hijo Ethan la otra vez, y por lo que veo e imagino, estás aqui por él ¿No?
Mara se coloró toda.
La señora volteó hacia donde se encontraban sus hijos pero para ese momento sólo el pelirrojo estaba parado observando la escena, y varias risas e imitaciones de Mara se escuchaban dentro de la casa.
– Pero sólo quedo yo, y Ethan estaba haciendo un trabajo, así que lamento que no podrá bajar.
Algo en Mara se quebró. Tenía la esperanza, a pesar de todo su desastre ocurrido, que Ethan se revelara o presentara, pero nada ocurrió, sencillamente se fue.
– Mi nombre es Tyler por cierto, nos conocimos antes del accidente, dos veces de hecho.
Tyler le guiñó un ojo a Mara y se devolvió a su casa, dejándola en una situación muy incómoda con sus padres.
– Te llevaré a la entrada. –Avisó la mamá. –Espero que no vuelva a pasar esto, Mara.
Mara se fue con la mamá de Ethan hacia la entrada principal y con su más sincero "Lo siento" pasó hacia la entrada de la cocina para evitar levantar sospechas.

ESTÁS LEYENDO
La llamada del chico de al lado
Historia CortaMara no esperaba encontrarse con unos chicos nuevos en la habitación de su tía cuando fue a visitarla. Entonces comenzaron a llamar a la casa por parte de un chico de la casa de al lado, sólo que ella jamás lo ha visto, ni conoce, y no esperaba que...