El sentimiento de culpabilidad atraviesa su corazón, matándola poco a poco al igual que las miles de preguntas que se pasan por su cabeza, como un montón de mosquitos hambrientos de sangre. Demasiada negatividad se ha hospedado en su mente, y ya no hay espacio para las emociones positivas. Ella vive con el tormento de su vida y con la idea de que, haga lo que haga, no podrá cambiar nada, esperando pacientemente el día en el que aparezca una luz que ilumine su camino y la lleve de la mano por la felicidad.
La chica que rueda es la jovencita que nunca está contenta consigo misma...
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