Capítulo 14

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Lukas no podía dejar de mirar el certificado que tenía en sus manos donde podía leer su nuevo nombre. Lucy era parte del pasado, parte de la etapa más dura de su vida, Lucy significaba para él nada más que miseria e injusticia. Ahora era Lukas, y su nuevo nombre representaba su nueva vida, la vida que se suponía que debía haber tenido siempre, pero que por una fisura en el destino, no había podido tener. Todo aquello no importaba más, puesto que era feliz siendo Lukas, aquel viaje le había enseñado tantas cosas para toda la vida que ya se sentía un anciano sabio, sin embargo, lleno de energía y con muchos años por delante.

- Todo está en su lugar – avisó Maddie abrazando a Lukas por la espalda. Miró por sobre el hombro de su novio y sonrió al ver el certificado. – Lo chicos deberían llegar en unos minutos.

- Genial – sonrió él. Su voz sonaba un poco más gruesa día tras día. El tratamiento de hormonas estaba dando sus resultados, por lo tanto, casi no quedaba rastro de su antiguo yo, ahora solo era visible un chico de cabello corto, voz medio-ronca, de hombros cada vez más anchos y brazos gruesos. (La barba era algo a lo que no iba a poder acceder hasta dentro de unos meses, porque ya de por sí no tenía casi nada de pelo)

- ¿Estás bien? – preguntó ella.

- Estoy... satisfecho – se sorprendió de su propia respuesta, puesto que no sabía cuándo había sido la última vez que se había sentido así, o si alguna vez lo había hecho.

Maddie ladeó la cabeza, desentendida.

- ¿En qué sentido? Porque he preparado dos docenas de magdalenas y alguien va tener que comérselas, Lukas – frunció el ceño.

- No así – sonrió él, tomándola por la cintura y atrayéndola a él. – Me refiero a que estoy feliz. Tengo todo lo que siempre he querido.

- Oh – ella sintió un agradable cosquilleo recorrerle la espalda. – Me alegra que seas feliz.

Escucharon el timbre y ambos dieron un pequeño salto al salir de aquel trance que sentían al mirarse a los ojos.

Ashton, Jamie, Lily, Trenton y Louise se unieron a la pequeña fiesta de celebración de cumpleaños de Lukas en la azotea del apartamento de Maddie.

Celebraban dos cosas: El nuevo y permanente nombre del cumpleañero y que al fin sabrían el sexo del bebé del Jamie y Lily.

- Quiero hacer un brindis – anunció Lukas con una copa de champaña en alto. Todos alzaron la propia, menos Lily, quien bebía zumo de naranja. – Por todos ustedes, por haber aparecido en mi vida cuando más lo necesité, por quedarse a pesar de conocer mi verdad, básicamente, por ser la familia que siempre quise y que por algún motivo nunca antes tuve. No saben lo feliz que soy por tenerlos, lo afortunado que me siento por poder confiar en ustedes, por saber que les importo. Salud.

- ¡Salud! – repitieron todos, con lágrimas en los ojos.

- Yo también quiero hacer un brindis – dijo Maddie. – Por el bebé que Lily y Jamie esperan, porque nos ha cambiado la vida a todos, porque este bebé es el rayito de luz que todos necesitábamos, porque la vida se puede poner muy fea a ratos, pero saber que todos formaremos parte de la vida de esta criatura me llena de esperanza y amor. ¡Salud!

- ¡Salud! – volvieron a decir todos.

Lily, con lágrimas en los ojos, se puso de pie, desabrochó algunos botones de la parte inferior de su blusa, y con rotulador negro en su panza, decía: "Es un niño"

Todos estallaron en aplausos y risas mescladas con llantos de felicidad. Aquel momento era el más feliz que todos ellos habían experimentado desde que Matt los había dejado antes de la navidad.

Lightning | Libro #2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora