En los términos no tan químicos, las hormonas son las que producen las diferentes reacciones en el cuerpo. En ese preciso momento, lo que estaban produciendo en Calum eran unos deseos inimaginables de partirle el culo a Luke Hemmings, su compañero de cuarto. Y, contrario a lo que todos se podrían imaginar, no era a patadas.
¿Por qué? Ni él lo sabía. Quería pensar que era el alcohol o la acumulación de estrés que estaba sufriendo desde que empezó su primer semestre de clases en la universidad. Tal vez su pelea con el capitán del equipo de fútbol o haber descubierto que Ashton, su mejor amigo, quería irse a Estados Unidos a cursar la universidad. Tal vez alguno o todos esos acontecimientos eran la causa de querer acostarse con su insoportable compañero de dormitorio universitario.
Estaba mal. Estaba muy muy mal porque sabía que Hemmings ya se había percatado de la manera en la que lo estaba mirando. Sabía que él lo estaba provocando. Sabía que su auto-control estaba apunto de desmoronarse, que no faltaba poco para que decidiera tomarse un shot de tequila y se acercara a Luke, pero no podía hacerlo. No.
No le iba a subir el ego al rubio acostándose con él.
No lo iba a hacer. Tenía dignidad. Tenía que mantenerse lejos del rubio. Tenía.
Tenía.
Pero no estaba seguro de querer hacerlo. Porque si bien Hemmings era este estúpido niño con complejo de Don Juan y demasiado malcriado por su familia como para saber que no saber lavar su ropa se solucionaba preguntando y no comprando nuevas prendas cada dos semanas, tenía algo especial. Sonaba cliché hasta para él mismo, pero era cierto. Luke no era un chico totalmente hueco. Simplemente había tenido una vida demasiado rosa como para saber que el mundo es un arco iris, lleno de tantos matices como personas.
No podía culparlo por eso.
Además, después de su pelea de hace dos semanas, Hemmings había aprendido a usar la lavadora, descubrió que las repisas y mesas que estaban ubicadas al lado de su armario y arriba de su cama estaban diseñadas para que guardara y acomodara sus cosas, ya no dejaba basura y comida en el suelo del dormitorio y había entendido que al salir del baño tenía que limpiarlo. No importaba que hubiera hecho todo esto porque Calum lo amenazó con dejarlo inconsciente a golpes si no lo hacía: era un progreso.
Luke había crecido toda su vida con una nana y un equipo de ayudantes de casa que lo único que les faltó hacer por él fue limpiarle el trasero. Por eso no era de extrañar que para Hemmings fuera traumático lavar su ropa, limpiar su desorden y encargarse de sus comidas. Y, aunque Calum no entendía el por qué si tenía padres tan acomodados, estaba sufriendo estos "incomodidades" en la universidad, una parte de él se alegraba de que aquel príncipe cosmopolita se enfrentara a un poco de realidad.
Sin mencionar, claro, que a Hood lo hacía más que feliz llegar a su habitación después de un horrible y agotador día de clases, y ver todo limpio. Vivir en un lugar digno le ahorraba demasiado tiempo y tranquilidad. Tenía que aceptar que cuando vivía con su madre no era la persona más pulcra del mundo (de hecho, su hermana aseguraba que desde hace seis años Calum no tendía su cama) pero ese era su cuarto y su baño, él no compartía aquel espacio con nadie más y, cuando se mudó a los dormitorios de la universidad tenía claro que sus hábitos de cuidado de los espacios tenían que mejorar bastante si iba a compartir aquel cuarto con otra persona. Le alegraba que Luke también lo hubiera entendido.
Volvió a la realidad cuando vio al rubio guiñarle el ojo mientras se sentaba en una de las sillas ubicadas frente a la barra del bar.
Era un estúpido. Sabía que era guapo... Claro que lo sabía porque todas las personas, en todos los lugares en los que estaba, siempre se lo hacían saber y él era lo suficientemente inteligente como para aprovechar eso. Tenía a todos comiendo de la palma de su mano sin hacer el más mínimo esfuerzo. Parecía tener el maligno poder de adentrarse en las personas y hacerlas comportar como él quería. Calum se sentía orgulloso porque él no pertenecía a aquel estúpido rebaño de ovejas que parecían acceder a cualquier cosa con tal de ser determinados por Luke. De hecho, lo único que el niño rico producía en Hood era ira.
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Cake One Shots
Random"(...) Un robo de libertad, un forzar de voluntad donde no valen las razones; una sospecha celosa causada por el querer, una rabia deseosa que no sabe qué es la cosa que desea tanto ver." Esparsas diciendo qué cosa es amor, Jorge Manrique. _____ 201...
