¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
"Atracciones"
Ella
Las cosas con Brogan no iban nada bien, cuando desperté ella ya no estaba, no había dejado ni una nota, y estaba en todo su derecho, yo tampoco le dije a dónde iría cuando salí con Matthew a esas horas. Y la entendía, estaba preocupada. En más de una ocasión se me había pasado por la cabeza llamar a Benjamín, para asegurarme si estaba con él o no, de lo contrario, no sabría a dónde más podría estar.
Me duché con agua caliente, me vestí y me preparé el desayuno, tenía unas ojeras horribles, no había dormido bien, y tampoco mucho. Prendí la Tv al mismo tiempo que el timbre sonó, dejé el plato de cereal en la mesa de centro y fui a abrir.
— Hola Sam, ¿Está Brogan? —Me preguntó Benjamín con una sonrisa, y con ambas manos en sus bolsillos. Llevaba mucho perfume.
—No —Dije frunciendo el ceño, curiosa —. Dijo que tenía cosas importantes que hacer, y que te llamaría. No me dijo a dónde iba a ir —Mentí, si él no sabía en dónde estaba Brogan, pues... ¿Quién lo haría? Tal vez sólo quería estar sola.
—Ah, pero... ¿Puedo pasar? Hace un frío de muerte aquí afuera —Habló en tono amable, sin quitar su sonrisa de la cara.
—Pasa —Me hice a un lado para que pasase, al entrar cerré la puerta.
—No entiendo qué haces vestida así, yo me congeló y estoy más abrigado que para ir a la nieve.
Miré mi ropa, estaba en Short y una blusa de hombre. Y sin ropa interior. Me ruboricé al instante y me incomodé de que me viera vestida de esa forma. Aunque la verdad siempre me había visto vestida así.
—Iré a ponerme una sudadera, no tardo —Le Sonreí y me dirigí a mi habitación, me miré al espejo y el rubor aún no se iba de mis mejillas.
Me puse una sudadera de color verde menta, con cierre. Y salí nuevamente al comedor. Benjamín estaba sentado en el sofá, tomé mi plato y me senté a su lado.
— ¿Queda cereal? —Preguntó mirándome un momento.
—Sí, en la cocina —Le respondí sin quitar la vista de la TV. Estaba viendo Alienígenas ancestrales.
Me llevé una cucharada a la boca, a los minutos tenía nuevamente a Benjamín a mi lado, comiendo cereal.
— ¿No dijo a qué hora iba a llegar? —Interrumpió el cómodo silencio y mi atención.
—No, no dijo nada más —Traté de ocultar mis nervios, aunque lo hacía muy bien. No me gustaba mentir, pero tampoco quería sospechar que Brogan andaba en algo malo.
—Está bien, tiempo para los dos —Soltó una carcajada nerviosa, lo cual me pareció extraño —. Pongámonos al día contigo Sam, ¿Ya hay alguien que llame tu atención?