Capítulo 14

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"Dolor"

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"Dolor"

Ella

     Estaba sentada en el sofá, con mis brazos cruzados. No sé qué hizo para que no le temiera, es más, me inspiraba confianza a pesar de todo lo que había hecho.

La miraba sin ninguna expresión, todavía esperaba una respuesta.

— ¿Qué hago aquí? —Insistí —. No debería estar aquí.

Siguió en lo suyo, que era servir té y galletas.

—Estás aquí porque no quiero que Matthew sepa que has recuperado la memoria —Me respondió al fin, mirándome —. Soy una mala persona, o si puedo considerarme como una. Tengo enemigos, Sam. Si ellos se enteran de que mi hijo está enamorado de una humana, lo delatarían, y así se iría a quién sabe dónde, te podrían ocupar para su beneficio. Te tienen a ti, lo tienen a él, y luego me tienen a mi. Eres Letal, Sam.

Seguí mirándole estupefacta, no sabía qué decir, ni qué hacer. Sólo seguí escuchándola.

—Sé que le amas también, pero el amor es una debilidad —Me tendió la bandeja de galletas, y sequé una —. No soy la mala, Sam. Pronto sabrás quién Sí lo es, pero necesito que me ayudes.

(****)

Bajé del taxi suspirando, maldita sea la hora que pasó todo. Ya lo entendía, no me quejaría de mi vida nunca más, todo tenía su propósito, como dicen "Todo pasa por algo".

Subí largas escaleras, abrí la puerta del departamento nuevo, que me consiguió la madre de Matthew en un vecindario lejano y carísimo, no quería que alguien supiera mi paradero, pero eso no me impedía hacer llamadas, a menos una importante.

Entré y admiré todo a mi alrededor, estaba todo amoblado, muebles muy finos. Era muy grande el departamento para mi sola, pero era mejor estarlo con todo lo que sucedía y sucedería.

Caminé por un pasillo que daba justo a la habitación principal, al abrir la puerta y ver la cama de dos plazas inmediatamente me dieron ganas de dormir junto a Matthew. A quien le debía ocultar todo por su propio bien. Tenía que aguantar todas la ganas de sentirlo, besarlo... Mintiéndole. Y para ello, debía seguir cada paso de su madre. Hacer como si él no me importaba era uno. Todo el camino pensaba en besarlo y luego decirle que fué un error, sólo para sentir sus labios en los míos una vez más...

Dejé mis cosas encima del sofá pequeño que estaba a un lado del ventanal de la terraza. Me desvestí y me acerqué al closet, donde había ropa nueva. Saqué una toalla y una blusa blanca, entré al baño de mi nueva habitación y me duché con agua caliente.

Me encontraba acostada boca arriba, mirando al techo blanco. Esperando que llegara Federico, o... Sheldon.

Todo tenía otro sentido, el mundo seguía igual que antes, pero yo me enteraba cada día de lo que se ocultaba en él.

Amor Tardío © Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora