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6 Años después...
Ella
Estaba Echándole cereal a mi leche, era una mañana tranquila, el sol entraba por la ventana del apartamento, los pájaros cantaban en el árbol cerca de esta. Tranquilidad...
— ¡Diablos! ¡Ya es tarde!
Y ahí se acabó mi tranquilidad. Brogan no sabía despertar tranquila, todo era apresurado para ella. Salió de su habitación con una bata azul marino y un buzo del mismo color, más una par de pantuflas blancas sucias.
— ¿Qué haces vestida así? —Paró en seco frente a mi, mirándome de pies a cabeza —. El que haya sol no quiere decir que haga calor. Hace frío.
Me miré de pies a cabeza, no era para exagerar, sólo estaba con una blusa negra musculosa, y mis bragas. Más calcetines. Pues yo no tenía frío.
Brogan siempre tan exagerada. Cuando la conocí también fue así, recuerdo que iba caminando por el frío pasillo del hospital, descalza. En una esquina chocamos y me miró de pies a cabeza, me preguntó si no tenía frío. Pero no, no tenía frío. Me llevó hasta donde ella se encontraba, al entrar a su habitación, lo que me llamó la atención fue que el pequeño mueble que tenía a un lado estaba lleno de medicamentos. No le gustaba hablar de eso y no le pregunté. Hasta que un día me dijo que tenía una extraña enfermedad, los doctores no sabían qué tenía. Hasta que un mes después de conocerla, sanó completamente. Y sentí envidia de que ella se sanara así como así. Pero sentí alegría. Le conté sobre mi accidente, y mi pérdida de memoria. Siempre estuvo ahí, me apoyó en todo, después de esa noche nos volvimos inseparables.
Me senté en un taburete y me comí mi cereal lentamente, mi piel censaba a erizarse, por fin estaba sintiendo el frío. En mucho tiempo no lo sentía.
Brogan salió del baño y nuevamente paró en seco frente a mi.
— ¿Pero qué haces? Ve a vestirte, tenemos tu entrevista de trabajo y mira la hora que es —Dijo preocupada. Dejó su pijama en el cesto de la ropa sucia y agarró sus botas que se encontraban a un lado de este. Se las puso y volvió a mirarme —. Sé que trabajar ahí no te entusiasma para nada, pero si no pagamos el alquiler nos echarán y digamos que mi sueldo no es muy alto, no me alcanza para pagar la universidad y las cuentas.
—las cuentas tú no las pagas, lo hago yo. Y relajate, exasperada no lograrás nada.
Me paré del taburete con el plato en mi mano, me comí el poco que quedaba y lo deje en el lavaplatos. entré a mi habitación y abrí closet. Saqué un pantalón ajustado negro, una camisa blanca manga larga. abrí el cajón de la ropa interior y saqué un sujetador negro de encaje, y una braga del mismo color, sólo que esta tenía puntos blancos. Me vestí rápido. Me coloqué mis botines negros y mi chaquetón del mismo color. Tomé mi celular y salí de mi habitación.