[Pongan la música, por favor]
PoV Narrador
Nuevamente sus ojos se comenzaban a abrir, los apretó al ser casi cegado por la luz artificial de la habitación --qué vulgaridad-- . Comentó molesto.
Dio vueltas en el piso, sentía una leve comezón en la espalda. El no poder rascarse le angustiaba, pues detestaba sentirse impotente.
La sensación de no poder haber hecho nada por ella, le perseguía, siendo el antagonista de sus más afamados sueños.
La sensación de seguir sin poder hacer nada por la única persona viva que le quedaba en este mundo, le estaba carcomiendo el interior, profundizando cada vez más en su agrietada alma.
--¡¡¡Esperanza!!!-- gritó repetidamente. Hace no mucho tiempo creyó verle, pensando que por fin era su hora, feliz se dispuso a caer en los brazos de la muerte, para así ascender donde su difunta familia, sin embargo al ver que esta se alejaba, reaccionó...
"Ella no es mi Esperanza"
Aquel día tuvieron que sedarlo por su bien y por el del resto de personas presentes en el centro. Una vez despertó, le explicaron la aparición de su supuesta "falsa Esperanza", pero ya no era necesario, ya que, tal vez las cosas en su cabeza eran algo dispersas y confusas, incluso estaban algo modificadas, por su falta de cordura, sin embargo él nunca podría olvidar al único fruto de su ferviente y ahora tan necesitado amor.
El saber que ella estaba viva, increíblemente, le inquietaba muchísimo.
Durante los días nublados y borrascosos de su pasado, su inexperiencia y descontrol emocional lo habían llevado a descargar todos sus sentimientos negativos en su hija, él entendía perfectamente que había una gran posibilidad de que ella hubiese muerto odiándolo, y estaba bien, puesto que él también se odiaba.
Pero, ahora que sabía que no era así, le preocupaba la idea de que su segundo tesoro más preciado, diese rienda suelta a la bajeza que se le fue heredada por él, haciendo que se hundiese en una realidad todavía más espantosa que la que tuvo que contemplar en plena niñez. Simplemente pensar en ello, lo ponía paranoico.
--¡¡¡Todo es tu culpa!!!-- como si se tratase de un monólogo, repetía en orden perfecto, todas las frases que dijo con intenciones asesinas dirigidas, hacia su hija. El llanto no tardó en hacerse aparecer, pues se arrepentía de todo lo dicho.
Los recuerdos felices que tenía, desde hace mucho tiempo que ardían, quemando cada rincón de su deshabitado corazón. Por más que quisiese, él nunca podría tocarlos sin herirse, y dejarlos incinerarse, sólo provocaba que estos resaltasen más, alimentando sus ganas de acabar con su agonía y con todo rastro de su paso por lo que la gente llamaba "vida".
De seguro, su Esperanza esperaba que saliese adelante y viviese feliz.
Él lo intentó, pero fracasó rotundamente.
Ya lo único que quedaba intacto en su interior, era su más grande deseo, que toda su familia volviese a estar junta, como en un principio, y sólo existía una forma de cumplirlo. Matando a su hija, para luego, suicidarse.
Quizás no era lo mejor, porque su hija aún podía tener un futuro brillante, pero ¿qué más brillante que estar junto a todos los que amas? Además, para alguien a quien le habían arrebatado tan sencillamente la luz de su existencia, se le hacía difícil si quiera pensar en algo tan ajeno y distante como un futuro.
--Mi bonita debe estar en los brazos de su padre y su madre... bueno, también en los de su tío--
Tal vez, respirar el aire de un mundo tan maldito, le estaba haciendo daño a su "bonita", pues en el fondo ella se parecía a su madre...
Ambas eran como ángeles.
Él conocía las alas y coronilla de la mayor, le entraba la curiosidad al preguntarse como serían las de su hija, también al preguntarse si al morir él tendría las suyas, al igual que el saber si su hermano las portaba o no, pues era demasiado varonil, como para imaginárselo.
De alguna manera sus gritos se convirtieron en carcajadas.
Una chica que trabajaba en el lugar, entró justo en ese momento con lo que sería su desayuno, se sorprendió al escucharle, pues nunca era buena escuchar reír a un presunto loco. Aunque lo sereno del rostro del hombre, le tranquilizó y hasta le hizo dudar de la locura existente en el internado.
La serenidad que estaba experimentando el hombre, Diego, se debía a la paz que le traía imaginar a su amor, a su hermano, a su hija y a él, surcando los cielos.
Tocando la suavidad de las nubes.
Riendo y compartiendo como la familia que eran.
Siendo por fin felices.
Sintiendo que al fin estaba vivo, puesto que para él, estar con la gente que quería, lo describía como vida, al contrario de la situación en la que se encontraba, que se podía describir mejor como estar muerto.
Sí, eso era.
Él estaba muerto, al igual que su hija. Su deber como padre sería recuperar la vida de ambos, para que pudieran estar con los dos "vivos" de su familia, en los cielos, contemplando la magnificencia de la "vida" y la infinita belleza del amor que los inundaba a los cuatros.
Tan sólo, había que escaparse de donde estaba y buscar a su hija, entre tanta gente muerta.
Era la hora de liberarse y "vivir".
Era la hora de que todos estuviesen juntos.
Era la hora de que su deseo se cumpliese.
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Ha estado algo corto, lo sé, pero esta fue una idea que nació de repente, no tenía planeado escribir una visión del padre de Frisk, sin embargo no sabía que hacer y no quería dejarlos sin actualización. Espero sea de su agrado.
Me avisan si el vídeo no se ve, por favor.
Hasta la próxima!!!
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Undertale: IN-determinados.
DiversosSegunda temporada de Undertale : Soy la determinación (lo sé me falta imaginación para los títulos). Han pasado más de 5 años , desde los acontecimientos vividos en la primera temporada , desde la partida de Frisk , ella ha enviado diversas cartas...
