Capítulo 16

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Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía.

Capítulo 16:

Nunca me importó estar solo,

Luego algo me rompió y quise volver a casa.

Para estar donde tú estás,

Pero incluso cerca de ti parecías lejana

-Wish That You Were Here - Florence +The Machine

Bella's POV.

Ángela sacude su cigarro y la ceniza reposa en la mesa de cristal de la sala. Intento no molestarme por ello y hago una nota mental de limpiar con aromatizante aquél lugar.

Ella me mira de nuevo, da una calada suave y agita la cabeza.

—No tenemos muchas oportunidades, Isabella. Mi esposo no es exactamente un fanático de las reuniones sociales.

—Lo sé. De verdad lo siento, pero era ya muy tarde. No podía dejar a Tony tanto tiempo con la niñera.

Ella parece ignorarme. Apaga el cigarro -de nuevo sobre mi mesa- y saca su celular. Cuando lo pone contra su oído, aún no puedo imaginarme qué está haciendo.

—Olive, buenas días... Sí, gracias... como sea... necesito un favor. ¿Sabes si Jacob tiene algún evento esta semana?... Sí... Olive, soy su esposa, puedes decírmelo... De acuerdo... —ella asiente repetidamente y una leve sonrisa cambia su expresión—. Te lo agradezco. Adiós.

No me había dado cuenta de que estoy estrujándome los dedos hasta que Ángela vuelve a mirarme.

—Pasado mañana Jacob irá a los viñedos que están a las afueras de la ciudad. Será como una pequeña fiesta de jardín, así que cualquier vestido estará bien. En cuanto a la entrada, yo me aseguraré de obtenerla... Ahora, —su mentón se tensa y sus ojos parecen más oscuros. Si yo fuera otra persona, me sentiría intimidada—, más vale que halles la maldita manera de atraparle. Hurga un plan, yo qué sé, pero lo necesito, Isabella. Necesito a Jacob de rodillas.

Cuando Ángela se va, una desagradable sensación en la boca de mi estómago me obliga a regresar al sofá y hacerme un ovillo para contrarrestar el dolor. Ángela es, en muchas maneras, igual a Edward. Lo sé porque tiene ese mismo don de encantar a las personas a primera vista para después demostrar la verdadera oscuridad de sus intenciones.

Si contara todas las veces en las que me he arrepentido de esto, probablemente tendría que anotar la cantidad en algún lugar. La cifra sería vergonzosamente grande. Y si considerara ese infame número, no estaría haciendo esto.

He decidido que me interesa más Anthony que mi propia dignidad. Al final, ¿qué queda de ella por rescatar? Se fue hace tiempo cuando me quedé con Edward a pesar de saber de la existencia de Tanya.

Abro la puerta de la habitación, donde encuentro a Tony viendo la televisión. No soy fanática de esto último; de hecho, me molesta que pase tanto tiempo sentado viendo caricaturas, sin embargo, es el mejor entretenimiento que puedo ofrecerle ahora.

Siento ojos en todas partes, y no voy a arriesgarme a exponerme a mí y a mi hijo. No he recibido ninguna llamada de Esme, mucho menos de Edward, en estos días. He aprendido a que mientras más calma mayor es el peligro, en especial si hablamos de la familia Cullen.

Quizás Esme tenía razón, quizás yo subestimé demasiado el poder de Edward y consiguió esos malditos videos del aeropuerto. Tengo pánico solo de poner un pie fuera del edificio y verlo frente a mí, con esa expresión indescriptible que nunca presagia nada bueno.

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