Capitulo 5

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Los chicos estuvieron prácticamente más de diez minutos tratando de que Bar tomara la mayor cantidad de café, pero la chica gritaba al sentir el liquido quemarle la lengua, Mica rápidamente tapaba su boca evitando que el grito estruendoso de Barbara despertara no solo a sus padres si no a todos los vecinos, los ojos marrones la miraban con curiosidad como si Micaela fuese algún ser místico, incluso más de una vez Barbara había alargado su mano tratando de tocar el rostro de Micaela repitiéndose una y otra vez si ella era real.
Ahora Micaela estaba ahí casi a medio camino para llegar a su habitación, gracias a dios Barbara parecía haber escuchado su suplicas de la de ojos azules pidiéndole una y otra vez que caminara y no hiciera ruido, Barbara rió por lo bajo, el cabello de Micaela estaba haciéndole cosquillas en la nariz.

-Shhh Barbara, solo unos cuantos escalones más, vamos-

-¿Po-por qué no pu-edes volar? ¿Don-de están tus al-as?- Barbara trataba de mirar tras la espalda de Micaela, la chica perdió un poco el equilibro haciendo que Mica soltara un débil grito de miedo

-Oh por dios Barbara, por favor solo sigue caminando, no quiero morir cayendo de las escaleras por tratar de subir a alguien totalmente borracho y tal vez drogado-

-¿Estás eno-nojada conmigo ángel?- Barbara seguía tropezándose con sus palabras, en sus labios se formo un puchero y Micaela bufó con más fuerza

-Lo estaré si no llegamos a tu habitación antes de que tus padres nos descubran- Barbara parpadeo un par de veces antes de asentir con la cabeza tomando el barandal de las escaleras para poder encontrar más estabilidad y poder subir, Micaela suspiró cuando puso su mano en el pomo de la puerta, ella se aferro a la cintura de Barbara y prácticamente la chica se dejó caer en la cama, Barbara rió con fuerzas sintiendo todo su cuerpo rebotar ante el repentino descenso. Micaela mantenía sus manos cruzadas en su pecho mirando a la chica tratando de atrapar el aire con sus manos, ella suspiró en varias ocasiones susurrando cosas inaudibles para la de ojos azules, Micaela se acercó y comenzó a quitarle sus botas, ella se mordió el labio dudando si debía ayudar a Barbara a quitarse esa ropa probablemente incomoda para dormir, Micaela lo pensó por un par de minutos antes de tomar el valor.

-Barbara necesito que te reincorpores un poco, voy a ayudarte a quitarte la playera ¿De acuerdo?- Bar giró la mirada hacia Mica con sus ojos muy abiertos

-¿Tu...tu quieres ten...ner?- Barbara no pudo terminar su frase ya que Micaela le había tapado la boca con la mano

-No- Micaela estaba totalmente sonrojada, los ojos oscuros no dejaban los suyos en ningún momento- Solo... solo que esa ropa es demasiado incomoda- Barbara se miró hacia si misma por un par de segundos, Micaela soltó otro suspiro para luego tomar ambas manos de la chica y jalarla hacia delante para que esta se sentara, sus manos jalaron suavemente su chaqueta de cuero, ella la miró a los ojos posando sus manos en el borde de su playera lista para sacar la segunda prenda, Micaela sintió remordimiento por la decena de malos pensamientos que comenzaban a atacar su mente-¿ Puedes... puedes alzar los brazos?- Los ojos curiosos de Bar volvieron a mirarla

-La-la otra chica quería lo mismo, pero yo no la deje- Mica frunció la ceja visiblemente confundida, había escuchado rumores de que Barbara gustaba de chicas pero la chica de ojos claros era el tipo de persona que no creía en los rumores de la gente, Micaela intentó preguntarle a Matías pero jamás se atrevió, era algo que a ella no debía importarle ¿No? -Ella no era tan hermosa como tú- La de ojos azules sintió el calor expandirse por su cara, Micaela comenzó a jalar su playera hacia arriba y agradeció que Barbara no se negó, ella alzó los brazos tal y como Mica le había pedido, la de ojos azules luchó por no bajar la mirada, pero toda lucha fue perdida, sus ojos rastrearon esa nueva zona de piel de arriba a abajo, ella maldijo levemente al ver el estomago perfectamente marcado de la chica el cual se contraía por la respiración pesada y profunda que Barbara estaba tomando, Micaela quiso pasar sus manos y tocarlo, ella quería saber si su piel era tan suave como se veía, ella quería sentir la temperatura corporal que su piel desprendía.

La novia de mi hermano (barbica)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora