Capitulo 11

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La siguiente mañana Barbara condujo hacia la escuela completamente sola.
No hubo palabras ni miradas significantes, Barbara era una persona que cuando tomaba una decisión pocas veces daba marcha atrás, ella sabía que mirar atrás dolería más que seguir hacia adelante, ayer por la noche no solo dejó ir a Micaela, aquella noche también dejo atrás esa Barbara patéticamente enamorada de alguien que ni siquiera era suya.

La chica de ojos marrones llevó su cigarrillo a los labios dándole la ultima calada, Barbara no tenía un hábito de fumar pero en ciertos momentos un cigarro podía ayudar a calmar un poco los nervios, el humo salió lentamente por sus labios y ella lo vio perderse entre el aire, para después tirar la colilla al piso y aplastarla con la suela de su bota de combate, Barbara alzó la mirada esperando a Daiana y Sofía en el estacionamiento de la escuela, la chica de ojos marrones se mantenía recargada en el cofre de su auto mirando distraídamente hacia todas partes, ella acomodó sus lentes de sol y soltó un suspiro cansado, todo parecía tan monótono, como si fuera una película en blanco y negro donde todo era extremadamente insípido y sin vida, el sabor de su boca era amargo debido al cigarrillo que ella había fumado pero estaba segura que también era por el dolor que su alma sentía, Barbara giró la mirada al escuchar risas y voces conocidas, desde que las chicas empezaron a salir juntas Micaela y Karen se habían vuelto muy unidas con Daiana y Sofía, ambas venían juntas riendo y platicando animadamente, Barbara frunció un poco el entrecejo hasta ahora no había cruzado ni una sola palabra con Micaela y ella esperaba seguir con esa racha.

-No entraste a la última clase Barbara- Daiana la reprendió, la chica de ojos marrones solo se encogió de hombros y saltó del coche acercándose hacia la puerta del conductor y comenzar a abrirla

-¿Se irán conmigo o no?- Ella preguntó a nadie en especifico, aún manteniendo su puerta abierta y mirando al grupo de chicas, Sofía que era la más cercana a ella, frunció las cejas y se acerca aún más a la chica olfateándola rápidamente

-Fumaste- Ella le dice en un tono acusador, Barbara bufa y se da la media vuelta entrando al carro y cerrando la puerta, Micaela la observa en silencio, sin duda era una nueva actitud que no había visto de la chica

-Cuando estén listas señoritas su carruaje aguardara por ustedes, tómense su tiempo- Barbara dice en un tono encantador pero totalmente sarcástico, Daiana y Sofía solo ruedan los ojos acercándose para despedir a las dos chicas que estaban junto a ellas

-¿Necesitan que las lleve también?- Daiana preguntó antes de subir al carro, Barbara mantenía su mirada fija hacia enfrente, sus manos fuertemente apretadas al volante, Micaela negó con la cabeza aun manteniendo su mirada fija en aquella chica

-Esperaré a Mati- Ella responde, Barbara gira la mirada y Micaela por un momento creyó que ésta le hablaría pero sus palabras y miradas fueron para la otra chica que estaba a su lado

-¿Qué hay de ti Karen Soledad? ¿O es demasiado temprano para tener un poco de Barbara Martínez?- La chica dice juguetonamente regalándole una sonrisa suspicaz, Karen ríe por lo bajo y niega con la cabeza

-Te hablo más tarde Mica- Ella besa su mejilla en signo de adiós antes de subir al carro de Barbara, la chica enciende el motor y da marcha sin importarle dejar a Micaela parada en medio del estacionamiento completamente sola.

***

Sus manos viajaron hasta sus muslos mientras su lengua buscaba la suya, la de ojos azules trató de borrar los pensamientos y las imágenes de ella en su mente, pero el tacto de Matías, la forma en que sus manos recorrían su cuerpo, ella no podía sentir el amor en ellos, solo la lujuria y el hambre, el chico apretó su cuerpo contra el de ella y el aire de sus pulmones pareció irse, Micaela se obligó a si misma a borrar el rastro de ella, sus labios correspondieron a esos besos desesperados, la pequeña barba del chico le picaba, irritándole la piel, ella se separó del beso pero los labios de Matías comenzaron a besar su cuello, la piel le ardía a Micaela y era por las caricias tan bruscas que el chico le estaba otorgando, su barba raspaba y crispaba su piel y sus manos fuertes estrujaban su cuerpo determinadamente, ella gime y hace una cara de dolor, Matías había mordido su cuello demasiado fuerte, Micaela tiene que respirar profundamente cerrando los ojos con fuerza, esto no debía sentirse como una tortura, pero sin duda se sentía de esa manera, Micaela no había sentido tanta vergüenza en su vida como cuando sus ojos se abrieron y pudo ver aquellos marrones mirándola con disgusto, Micaela no pudo descifrar la expresión en su cara en ese momento.

La novia de mi hermano (barbica)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora