CAPÍTULO 17

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Estuvimos toda la tarde disimulando, tratando de ocultarlo todo.

La novia de Henri también estaba muy nerviosa. ¿Será que sospechará algo? Temía por la reacción de Patrick, a él lo notaba algo tenso también.

Nos sentíamos muy incómodos. Los padres de Patrick y Henri notaban que había un algo que generaba mal ambiente.

¡Todos están muy callados, hay un silencio estruendoso aquí!- dijo Mamá Archambault.

¡Vamos, ánimo! No sé qué les pasa que no pronuncian palabra. A ver Patrick, ¿para cuándo la boda?- dijo Papá Archambault.

-Pues no lo sabemos aún. - respondió Patrick.

-Y ustedes tortolitos, ¿para cuándo planean casarse?- preguntó la Sra Archambault a Henri y a Paulette.

Ellos sólo sonrieron con timidez, y no respondieron a la pregunta.

-Me retiro, estoy un poco cansado. ¿Amèlie, vienes conmigo?-preguntó Patrick.

Asintiendo con la cabeza respondí y me levanté de la mesa. Henri me miraba y yo realmente no quería irme, deseaba seguir disfrutando de verlo. Pero debía averiguar ciertas cosas... ¿Patrick un Archambault?
Cómo lo iba a saber si su nombre artístico es Patrick Gray.

Las cosas cambiaron totalmente, yo estaba dispuesta a dejarlo todo por Henri, pero ahora que conozco esta gran verdad: ¡Patrick y Henri Hermanos! No voy a poder hacerle esto a Patrick, no se lo merece...

...Sorpresas de la vida... Pero, ¡Vaya que nos sorprendería con lo que se avecinaba por saber!

En el Hotel...

-¿Amèlie qué pasó en casa de mis padres?- pregunté.

- Eso mismo te pregunto a ti, ¿cómo que no sabes qué día nos vamos a casar? Estás actuando un poco rato últimamente.- Comentó.

-Sí, me desubiqué un poco, discúlpame. Pero...

-¿Ha pasado algo que te ha hecho cambiar de opinión?- preguntó interrumpiendo.

Yo no sabía si decirle lo sucedido con Paulette. Nunca había hablado de ella con Amèlie. Ella desconocía por completo mi historia de amor.

-No es momento de hablar de ese tema. Ven, descansa un poco que este día hemos vivido mucho ajetreo...y debemos empacar para irnos a casa de mis padres.- finalicé.

-Patrick, pero... ¿No será mejor que nos quedemos aquí?- preguntó.

-Amèlie mis padres nos hospedarán en su casa. No hay motivo para estar alojados en un Hotel.- dije.

-Está bien. - respondió.

Esa noche en Casa de los Archambault...

Amèlie estaba en el jardín, espléndidamente vestida. Se notaba muy preocupada. Me había citado allí para hablar de nuestra situación.

-Henri, debemos ser breves, no quiero que nos encuentren aquí. - dijo.

-No te preocupes Amor. Sólo estamos charlando- dije.

-No me llames de esa manera, he tomado una decisión. No podemos hacerle eso a Patrick y tampoco a Paulette. Seguiré con mis planes de boda. Hoy hablaré con tu hermano y confirmaremos  a la familia la fecha de la boda.- dijo.

-Amèlie, por favor, piensa bien lo que haces. Es nuestra felicidad la que está en riesgo.- supliqué.

-Ya lo pensé. Pasé toda la tarde meditando en ello. Y es lo que concluí, la única forma en que no me casé con tu hermano es que él rompa el compromiso.- aseguró.

Enojado decidí no suplicar más, si ella no quería estar conmigo, Paulette sí lo deseaba.

-¿Sabes qué? Se hará tal como tú decidiste. Igual que tú, yo seguiré con mi vida.- dije.

Me alejé de allí, en realidad estaba tan enojado que no quería hablar más al respecto.

Después de esa conversación yo también tomé una decision, no sé si hice bien... Y lo más probable es que no.

Papá, Mamá, Paulette, Patrick, Amèlie. Bajen todos- grité con fuerza desde la sala.

-¿Qué pasa hijo?- preguntó Papá, mientras Paulette bajaba las escaleras y Patrick llegaba junto a Amèlie.

-Paulette amor mío, delante de mi familia quiero pedirte que me hagas el hombre más feliz del mundo... ¿Quieres ser mi esposa?- pregunté.

Todos se quedaron asombrados. Mi hermano miraba perplejo a Paulette, Amèlie tenía los ojos llorosos, pero era algo que tenía que vivir para que supiera cómo me estaba sintiendo. Papá y mamá estaban emocionados y todos estábamos a la expectativa de la respuesta de mi futura prometida.

-Sí, acepto casarme contigo.- dijo Paulette.

¡Cómo deseaba que fuera Amèlie!, pero Paulette también era una gran mujer. Quizá con ella llegue a olvidar a aquella que no me valoró.

-¡Felicidades!- Gritaron mis padres mientras se abalanzaban para darnos la enhorabuena.

Amèlie y Patrick estaban muy al margen. Mi hermano tenía una expresión muy extraña y en ella vi una tristeza profunda...cosa que me extrañó pero no pude mucha atención al respecto.

Al cabo de un rato nos felicitaron y mi hermano hizo un anuncio que me dejó perplejo.

-Bueno Familia, nosotros también tenemos una noticia que dar, Amèlie y yo nos casamos el próximo fin de semana. -Dijo.

Papá y Mamá estaban felices,  sus hijos comprometidos con dos excepcionales mujeres. En ese instante fui donde Amèlie y la abracé con la excusa de la felicitación,  sólo quería sentir su calor y olor por última vez. Pues iba a ser la esposa de mi hermano y a él debo respeto.

...


-Paulette, con ese acepto me obligaste a seguir con mi compromiso. - dijo Patrick mientras los demás estaban viviendo el gozo de la noticias anteriores.

-¿Qué querías que hiciera, que le dijera que no a tu hermano en presencia de toda su familia? - pregunté.

Patrick me agarró del brazo y me llevó al jardín.

-Ya cometimos un grave error, quizá no debamos estar juntos Paulette, la vida nos ha separado por una razón y debemos convencernos de ello.-respondió.

-Patrick no creas que no te amo. Yo te amo y siempre te amaré. Siempre. - dije mientras acariciaba su rostro y besaba sus labios por última vez.

-Paulette aún estamos a tiempo de reconsiderar. Sólo una palabra tuya puede acabar con esto. - dijo.

-Ya no puedo hacerle esto a Henri, acepté casarme con él. Debo cumplir mi palabra, y tú debes cumplir con la tuya.- respondí.

-Este fin de semana llegará y no habrá vuelta atrás. Una vez casado con Amèlie nunca le seré infiel contigo como ya lo hice cuando sucumbí al amor que te tengo.-dijo resignado.

-Igualmente pienso yo. Jamás volverá a suceder. Entonces este es el último adiós amado mío.- dije.

- Este es nuestro adiós amada mía.- dijo.

Nos abrazamos fuerte, tan fuerte que ese amor que sentíamos recorrió hasta la última de nuestras venas, sabiendo que nuestro amor era imposible.

Siempre lo fue...

VIDAS CRUZADAS©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora