18. Promesas.

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-Hazme tuya.

Ella estaba diciendo las palabras que el tanto ansiaba escuchar. Dulces, como la miel esas palabras fueron como encender una cerrilla cerca de un barril de dinamita y el sabía que si ella no tenía cuidado explotaría.

-Pequeña ¿estas segura? Si te toco no pararé ,si te hago mía será para siempre. No podrás huir, no podrás esconderse. Siempre te encontraré.

-Es una amenaza?

-Es una promesa. Me tientas con tu cuerpo tan perfecto , pero no te tocaré a menos que sepas lo que eso conlleva.

-En ese caso tendré que hacerlo yo- y así se deslizó las manos por su propio cuerpo. Deslizó sus manos desde el cuello hasta la entrepierna, tocando todo a su paso, suaves y firmes caricias que tenían como objetivo encender pasiones-soy muy suave -y deslizó los dedos por dentro de su entrepierna - y muy mojada. Te gustaría probarlo?
Y se sacó los dedos brillantes por su propio néctar de entre sus piernas y los acercó a la boca de el. En circunstancias normales jamás se je habría ocurrido hacer algo así, pero su amiga Lucy le había explicado lo mucho que alteran y aceleraba el olor corporal y en especial él de la excitación femenina a los especies.
Mantuvo los dedos en alto hasta que el se acercó a su cuerpo, y la verdad un estremecimiento la recorrió de arriba a abajo cuando él acercó los dedos a su boca y se los introdujo dentro.

-Delicioso. Pero yo prefiero mi miel de la fuente. Túmbate y abre las piernas. -ella lo hizo-más abiertas. Todo lo que puedas.

Y una vez más descendió sobre ella, pero esta vez sobre su parte inferior y usando sus enormes manos fijo sus muslos a los lados de su cabeza. Y después de una profunda aspiración de su olor , descendió la cabeza y con la boca abierta devoró su pequeño centro. Nada se libró de sentir sus labios y su lengua y el la tuvo que sujetar más severamente en un par dos ocasiones debido a que la fuerza de sus orgasmos la impulsaba a cerrar las piernas, y eso es algo que el se negaba a permitir.
También sus dedos jugaron con ella y penetraron en su interior en varias ocasiones, ella era tan suave y apretada que extenderla un poco parecía una tarea hercúlea.

-Ven por favor, por favor, ten piedad follame. Te lo suplico. Métemela hasta el fondo.

Y Ven,  mostrándose compasivo decidió complacerla. Sujetándole las manos sobre la cabeza, alineó su enorme polla con la entrada de ella y mirándole a los ojos le dijo.

-Eres toda mía.

Y entonces si, de una sola embestida logró introducirse casi totalmente dentro de ella, lo que no entró se quedo fuera no por falta de ganas, sino de espacio.
Ven podía sentir todo el interior de ella, suave, caliente terciopelo que le envolvía apretadamente su polla.

-Joder si...

-Joderte es precisamente lo que pienso hacer. Ahora pequeña abre un poco más las piernas. Eso es . Así me gusta, tienes un coñito muy apretado y no quiero hacerte daño.

Y empezó un movimiento de mete y saca que rápidamente la tuvo gimiendo y suplicando le pedía que fuera más rápido, le pedía que más duro .Y cuando el cumplió con sus pedidos ella perdió el control . Su gritos podrían haber despertado a un muerto, que no era el caso, porque Ven se sentía más vivo que nunca.

-Me corro. Ven me corro. Correrte conmigo, mete tu polla hasta el fondo de mi y lléname de toda tu leche.

Y Ven lo hizo, ¿Cómo resistirse a semejantes palabras? Tardo bastante en expulsar todo su semen, pero cada chorro que salía de él y entraba en ella lo llevaba al más profundo éxtasi que había experimentado jamás.

Ella tardó un minuto en recuperar la respiración, luego le empujó un poquito para quitarle de encima suyo. El viendo que ella no quería apartarse, sino respirar , todavía unidos de sus partes más intimas los dio la vuelta y ella pasó a ser la que estaba encima de él. A horcajadas y con la cabeza sobre su pecho ella le acarició un lado del cuello.

-Ha sido increíble. Nunca había sentido nada igual. Deberías ser nombrado el Dios del sexo o algo así. Si te acostaras con todas las mujeres del mundo se declararía la paz mundial, si te...

-Si si si ya se, soy muy buen amante. -y el sonrió mientras acariciaba el largo y suave pelo de ella. Luego dando un suave tirón le hizo mover la cabeza para mirarle a los ojos.- tengo los papeles abajo. Quiero que los firmes.

Y ella volviendo a apoyar la cabeza en su hombro dijo algo que lo sorprendió completamente.

-Quiero que conviertas la Luna en una Luna de verdad. Sin espinas. Tu antigua compañera se merece que su sueño sea retratado tal cual lo soñó y tu nueva compañera se va a encargar de que tu corazón no tenga ninguna otra espina clavada.

Y Ven por fin pudo respirar tranquilo. Y emocionado le dio un beso en la cabeza.

-Siempre cuidaré de ti.

Vengeance (#2)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora