17| Monsters

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Despertó de un grito al sentir una presión increíble en su abdomen,justo donde Sebastian había clavado su cuchillo. Despertó en un altar de piedra fría, solo alumbraba aquellas cuatro paredes la pequeña llama. Alzó una de sus manos, notó como el aire corria por sus manos, sintió la sensación de volver a estar viva. Llevó su mano al abdomen, preparada mentalmente para rozar su herida, pero no encontró nada. Levanto la cabeza intentando incorporarse, vio su cuerpo cubierto por una translucida tela negra en forma de bata, de su cuello colgaba aquel colgante que Erik la habia regalado horas antes del desafortunado encuentro. Erik, Emma, Jace... ¿Donde estaba?¿Donde estaban ellos?¿Por que estaba viva?


—¿Abrumada?– susurró una voz femenina tras de ella, escondida bajo la penumbra de la habitación.– Eres más fuerte de lo que pensaba Daphne.

Intento levantarse de aquel altar pero no pudo, algo la inmovilizaba.

— Guarda fuerzas, las necesitarás cuando alce mi ejército contra aquellos que quebrantan mis normas.– en ese instante reconoció a la perfección su voz. Lilith.–

— ¿Que has hecho?– susurró un hilo de voz saliendo de sus labios.
— Cuando observe tus poderes no pude permitirme que murieras, sabes hasta dónde podemos llegar las dos con tus habilidades y las mías. El mundo entero se postraría ante nuestro poder.– Lilith salió de la penumbra colocándose a uno de los costados del altar, era hermosa. Su pelo rojo se incendiaba más a medida que se acercaba, la pequeña vela parecía avivarse y la llama se volvía de un rojo tan intenso como el de su pelo.

—¿Nuestro?– murmuró Daphne incrédula a las palabras que salían de la boca de aquella que la abandonó nada más nacer.– nunca seré como tú.

Aquella respuesta no satisfago los planes de Lilith. Sus ojos dejando de transmitir serenidad para volver a la habitual ira que reflejaban.

— No tienes opciones, no estás en posición de decidir lo que quieres o no.– esbozó una sonrisa maléfica y clavo su afilada uña en el abdomen de la joven haciendo que esta reviviera el dolor de la puñalada de Sebastián.– fuiste una inocente al pensar que le importabas a aquellos presentes. ¡Diste tu vida por un puñado de cazadores de sombras y magos que ya han olvidado tu ausencia!

Apretó más fuerte en su abdomen y unas imágenes aparecieron como recuerdos en su cerebro.

Veía desde un tercer plano el instante en que su cuerpo dejo de responder, vio como aquellos que consideró amigos abandonaban su cuerpo segundos después de su último aliento. Como sin ningún tipo de miramiento hubiera sido más que una víctima de aquel plan.

— Nunca fuiste como ellos pequeña, tu eras especial. Eres como yo. Poderosa ,fuerte, independiente y ahora mírate, postrada a mi merce. – Río Lilith apartando su mano del abdomen de Daphne.

— solo dime cómo lo hiciste, por qué estoy aquí.– preguntó consiguiendo levantarse del altar quedando sentada en el.– Tu misma dijiste que todo sería más sencillo si yo no existiera.

— Tu sangre. Compartes la de Shadowhunter y la mía, ese cuchillo solo afectó a tu parte de Shadowhunter puesto que los demonios no podemos morir así. Poco a poco los pocos recuerdos que tienes de lo vivido en la tierra se irán borrando, te inyecte mi propia sangre cuando bajaste al infierno. Dentro de poco tus runas desaparecerán, no con ella si significado. Seguirás siendo fuerte y hábil, a la vez que podrás seguir llevando a cabo los hechizos.- sonrió.- Antes no te pedí que me ayudaras, cuando mi sangre acabe con la de cazador de sombras tu serás quien me pida la destrucción de todo. Eres una parte de mi. Si yo caigo tu caes.

Survivor // #ShadowhuntersDonde viven las historias. Descúbrelo ahora