Día 6
Esteban
Ella está muy distraída. Algo debe preocuparle.
Desde que las recogí esta mañana para ir al museo con Majo, Lorena ha estado distante y pensativa.
La saludé con un beso en la mejilla y percibí el nerviosismo en ella. Luego, toda mi atención fue para Majo, y aunque eso le agradó, sigue viéndose algo tensa.
—¡Mami! Mira soy una ruda policía —grita Majo, está usando un disfraz de policía que le queda enorme, pero luce feliz. Lorena se ilumina al ver la alegría en su hija y le sonríe de vuelta.
—Te ves hermosa.
Majo se ríe y continúa jugando con el resto de los niños. Pasa cerca de diez minutos y Lorena no dice nada ni mira en mi dirección. Preocupado, abro mi boca y pregunto si todo está bien.
—Sí, todo bien. —La observo atentamente ganándome una mirada de su parte, por fin—. ¿Qué?
—Algo sucede, si tengo que ver al respecto, me gustaría saber qué he hecho mal; pero si no es conmigo, igual, quiero saber que te incomoda y qué puedo hacer para solucionarlo.
Suspira y menea su cabeza. —No tiene que ver contigo, es sólo que —Sus mejillas se sonrojan y muerde su labio— Es vergonzoso.
—Bueno, ahora sólo aumentó mi curiosidad.
—Es cosa de mujeres, no tiene importancia.
—Si estás así, de ese ánimo e incómoda, claro que tiene importancia. —Una niña corre hacia su mami y le entrega una multa. Me río cuando la señora se hace la indignada.
—No puedo decirte —dice entre dientes y se torna aún más roja.
—¿Por qué no?
—Porque es cosa de chicas —gruñe y se cruza de brazos vigilando a Majo.
La miro y trato de descifrar lo que quiere decir "cosas de chicas". Lorena siente mi mirada sobre ella, suspira y se vuelve hacia mí.
—Tengo dolor de cabeza y dolor abdominal —murmura con una mirada que me dice, debo pillar algo más allá de sus palabras.
—¿Estás enferma? ¿Te ha subido fiebre?, ¿por qué no lo dijiste? —bramo, me levanto y trato de tomarla suavemente—. Debemos ir al médico, estás exigiéndote mucho con el Cedi.
—No —chilla y se aparta un poco de mí, su rostro totalmente rojo—. No ese tipo de enferma. El dolor de cabeza y de abdomen se debe a otra cosa. —En serio, necesito que sea clara porque no comprendo una mierda. Lorena suspira frustrada y me envía una mirada de muerte—. Tengo "la visita".
—¿Eh? ¿Alguien está en tu casa?
—¡NO! —exclama, llamando la atención de todos alrededor. Su, ahora perceptible, vergüenza aumenta—. Dios, hombres.
Se levanta y camina hasta uno de los baños, no sin antes pedirle a la animadora que vigile a Majo.
La mujer a mi lado me mira con una sonrisa. Se acerca un poco y me tiende una caja de pastillas. La miro extrañado.
—La visita quiere decir que tu novia está en sus días —Parpadeo haca ella no comprendiéndolo aún—. Ese día del mes, donde somos más irritables, molestas, lloronas e insoportables...
—Oh, mierda —gimo cuando lo comprendo. Tengo una hermana, y se exactamente por qué razón se colocaba de un ánimo de muertos cada mes.
—Así es, tu chica está incomoda y dolorida. Esas pastillas son buenas para los dolores. Pero mejor llévala a casa y consiéntela. El chocolate y una buena y cómoda cama ayudan.
ESTÁS LEYENDO
Un Deseo Para Navidad
RomansaEn navidad se presenta la oportunidad de poder cumplir todos tus sueños. Los espíritus de esa época del año, se alían para poder materializar todo lo que deseas. Espero que esta navidad mi sueño de ver a mamá feliz y de poder tener una familia compl...
