Capítulo 14

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Día nueve

Lorena

—¿Qué es eso? —pregunto y señalo la bolsa que se mueve.

—Un perro —responde de muy mal humor Esteban.

—¿Por qué tienes un perro en una bolsa para bebé? Y ¿qué haces con él aquí en el trabajo?

Gruñe y fulmina la bolsa de bebé que vuelve a moverse. Corro hacia ella y abro un poco más el cierre. Una bola de pelos pequeña y muy animada salta sobre mí.

—Es el perro del vecino, el jodido animal logró salir de su casa y entró a la mía. Lo dejé solo ayer mientras estaba contigo y Majo, cuando regresé, había hecho un desastre en mi casa —gruñe y le da una mirada despectiva al perro—. Mordió mis medias, destrozó la basura y la regó por todo el lugar, se comió el papel higiénico de los tres baños; mordió una de las puertas del closet, quebró mi trofeo de fútbol e hizo una de sus necesidades sobre mi cama.

—Jesús —susurro horrorizada y divertida—. Tuvo bastante diversión.

—Sólo fueron tres horas —brama muy molesto—. Tres horas y esa cosa fea hizo de mi casa un chiste.

—Bueno, se sintió solito y tuvo que hacer algo por ello.

Esteban me da una mirada de muerte y vuelve a gruñir—: Es un demonio. Voy a llevarlo a la perrera cuando salga.

—¿Y según tú vas a dejarlo en esa bolsa todo el día?

—Esa es la idea.

—Pobre.

—Lo sé, estuve despierto hasta muy tarde.

—No tú, el perrito —digo y acaricio su cabeza. Esteban me mira en shock—. Ay por favor, aquí el que se siente mal es él, todo el daño es porque quiere llamar tu atención.

—Pues que mala forma, destruyó mi casa.

—Puaj, todo eso se recupera. Pobre bebé —llevo a la cosita a mi pecho y lo dejo lamer mi mejilla—. Ese hombre te encerró y ahora pretende llevarte a ese horrible lugar.

—Es un perro del demonio.

—No, pues, cuidado señor Velasco. Se deja intimidar por una cosa tan pequeña e inocente.

—No estoy intimidado, estoy molesto.

—Lo que sea, no puedes tener al perro ahí —señalo la bolsa de bebé que noto ahora, tiene la etiqueta por lo que asumo que la compró en el almacén—, podría morir.

—Mejor, un demonio menos.

Jadeo horrorizada y camino hacia él. Su rostro se levanta sólo un poco ya que está sentado.

—Tú insensible, es una criaturita, y sólo quiere que lo mimen y cuiden. Mamá decía que cuando un perro hace muchos daños es porque o está estresado, se siente sólo o tiene mucha energía que necesita quemar.

—Pues que su dueño se encargue de ello. Yo no lo soy.

—Ah vamos, si el perro se escapó y fue hasta ti es por algo, ¿no?

—Sí, el sólo quiere hacer de mi vida un infierno.

—No seas dramático.

—No lo soy.

Deja de verme y se concentra en los papeles, de pronto, una idea llega a mi cabeza. Halo su mano y lo incito a levantarse.

—¿Qué haces?

Un Deseo Para NavidadHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora