Narrado por Frank.
"Es hermoso..." Sonreí. "Mi pequeño Miles." Gerard me observaba cargar al bebe que, como prometio, Jamia nos había entregado.
"Lo es." Susurro el pelinegro. Le mire emocionado por la nueva vida que estabamos a punto de comenzar. "Se parece a ti." Afirmo. Alce una ceja mirando de nuevo al niño.
"Tal vez..."
"Es precioso." Gerard lo cargo paseandolo por toda la habitación. Yo solo le contemplaba mientras su admiración era dirigida a una criatura de apenas unos días de vida.
"Empezare a ponerme celoso." Mencione. El me miro divertido.
"Es solo un bebe... uno muy hermoso." Bufé.
"Ya se." Sonreí. Fui hasta el extendiendo mis manos para volver a cargarle. "Le acostare." El pelinegro asintió.
Habíamos comprado una casa extremadamente amplia, almenos mas de lo esperado para tres personas.
Era un suburbio tranquilo. Completamente familiar.
Gerard y yo habíamos platicado mucho sobre el ambiente que le queríamos dar a nuestro hijo.
Yo insistí en que estudiara como cualquier niño normal y el insistió en que lo mantuvieramos lejos del mundo del narcotrafico, a lo cual, estuve completamente de acuerdo.
En cuanto al cartel, ahora eramos una gran potencia alrededor del mundo.
Una mafia poderosa y temida. Gerard y yo al fin heredamos aquel Imperio del que tanto deseábamos escapar.
Arthur se volvió la mano derecha del pelinegro y por contradictorio que parezca, Alicia, se hizo mi mejor amiga y confidente. Ahora los cuatro dirigiamos el infierno americano.
Ah... Arthur y Alicia se casaron hace unos meses.
Les regalamos una luna de miel en Alemania.
Donald y Donna se comprometieron formalmente.
Ella empezo a quererle sinceramente y el no dudo en enamorarla de nuevo.
"En que piensas?..." Estaba divagando en mi baúl de recuerdos, ademas de estar completamente agotado con la mudanza y un bebe recién nacido.
"Muchas cosas..." Respondí apretando leve mi hombro. Necesitaba un masaje...
Mi piel se erizo al sentir los labios del pelinegro en mi espalda.
"Quieres que nos demos un baño?" Sonreí.
"Eso estaba a punto de hacer señor Way." Gerard alzo una ceja. Su reflejo me mostraba su picardía. Me volteé hacia el atrayendolo a mi desde el cuello de su camisa. "Le gustaría tomarlo conmigo?" Me mordí el labio ansioso.
"No le iba a pedir permiso." Su voz ronca me hizo sentir irritado en un sentido pasional.
El tener un bebe en casa disminuye la vida sexual.
Me quite la ultima prenda que tenia para luego ir despojando al pelinegro de sus ropas. Poco a poco y sin dejar de verle.
El me veía como un león a un pedazo de carne.
"Como quiere el baño, regadera o tina?" Mi voz era ronca, solo quería abalanzarme a el. Gerard parecio leer mi mente por que enseguida me tomo de la cintura atrayéndome a su cuerpo. Con movimientos rápidos, tomo mi nuca besandome con desenfreno. Mis manos enrrolaron su cuello y mis piernas su cadera.
El pelinegro enseguida me tomo de los glúteos, apretando estos para luego, sin jugueteo previo, introducirse en mi interior sin vacilar. "Aaaghhh!." Gruñí. Me arquee enseguida, rasguñando su espalda a la vez con fiereza. Unas lagrimas descendieron de mi rostro.
"Shhh..." Se quedo quieto por un momento, mientras besaba con ternura mi pecho, mi cuello, mis labios...
Continúe el beso, a pesar del llanto, sonriendo.
Poco a poco empezo a moverse, haciéndome caer en una agonía de necesidad de mas.
"Q-quie-ero mas!!." Exigí apegándome mas a el para no caerme.
"Como ordene mi marido." Respondió a lo bajo, con la voz exitada. Sentí como ahora mi cuerpo saltaba; su miembro salía para luego entrar completo a mi interior, repitiendo esto cada vez mas rapido. El estar aun mas pegados de lo usual, dejaba a mi miembro en una posicion placentera, siendo automasturbado.
"Hmmm... asi..." Apoye. Sentía como el pelinegro gruñía a lo bajo aumentando cada vez mas "Si...aghh...voy a .... agh...." Convulsione en el lugar temblando mientras mi pelvis se engarrotaba.
Gerard bajo la velocidad de sus embestidas, besandome deseoso, como si llevaramos tiempo sin hacerlo.
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IMPERIO "Frerard versión"
FanfictionFrank Iero es el heredero de el cartel más poderoso de todo USA. Un día, gracias al fallido de su primera misión, le es asignado un nuevo guarda espaldas, un pelinegro que pondrá su mundo de cabeza, Gerard; Quien resulta ser hijo del enemigo princi...
