Sujeten bien sus pañuelos....
****
No había palabra para explicar como es que me me sentía, ni siquiera tenía el valor de dejar mi cama pero una sola cosa había hecho bien y era dejar de llorar.
Papá pasó por la mañana del día siguiente a mi recámara para despedirse, tenía que ir a trabajar y la verdad era que aún no estaba preparada para poder pronunciar las palabras del acto que acabo destrozando mi alma.
El lo sabía, lo podía ver en su mirada cuando su brillo que particularmente lo habitada desaparecía siendo remplazado por una gran tristeza.
Como había dicho la noche anterior mis guardéspaldas llegaron, les di un sobre a cada uno de su sueldo semanal, pero ambos decidieron que hoy era un buen día para hacer guardia en la la entrada de mi casa por lo que no pude tener tener mucha resistencia pues la verdad era que no tenían ni fuerzas ni ganas de comer, pelear, conversar de nada.
Alrededor de las 10 de la mañana la voz del pequeño hermano de Paty resonó por el segundo piso, escuché como su hermana lo silenciaba y bajaban las escaleras pero no tenía ni fuerzas para ser educada y salir a saludar. Dos horas más tarde gritos en la entrada de la casa me hicieron dejar mi modo de invernadero para descubrir de una vez por todas que era lo que ocasionaba tanto alboroto, Paty Lucía asustada mirando por la cortina de la ventana de la sala mientras su hermano permanecía en el sofá mirando con el ceño fruncido la puerta.
– ¿Papa vino por nosotros, Hermana?
La pregunta del pequeño niño me hizo ponerme en alerta pues si era así estaríamos en problemas y estaría eternamente agradecida por mis guardéspaldas por querer quedarse a cuidarnos, pero no era eso si no algo mucho peor para mi pues pues al abrir la puerta mire como Owen mantenía a raya el cuerpo de cameron el cual sr se abalanzaba contra la fuerza que ejercía mi guardéspaldas para evitar que lograra su objetivo, entrar.
Al verme pude notar dos cosas; su rostro estaba golpeado y sangrado y la segunda era que se encontraba en un estado de ebriedad que yo en el tiempo que estuve y lo conocí no lo habia visto jamás.
– Molly–Susurro e intentó pasar de nuevo– ¡Dejame joder, tengo que hablar con ella!
Mi pecho nuevamente se estrujó pero más aún cuando su semblante de rompió como anoche cuando yo me marchaba, pero como era de esperarse en su estado la furia lo sustituyó cuando Jaxon llegó y de apresuró a llegar donde todo era un caos. Primero miro a cameron con el ceño fruncido y después me miro a mi hasta que se sujetó las cienes y camino hasta a mi.
– ¿Que es lo que pasa?
–Terninamos anoche.–Solo pude articular esas palabras cuando los gritos de Cameron volvieron intentando luchar por liberarse del agarre de mis chicos.
– ¿¡Ahora te vas ir con el, Molly!?– Grito con furia– ¿¡Vas a vengarse haciéndome lo mismo!?
Apreté la mandíbula inmediatamente y al igual que el a diferencia de que yo estaba sobria y el ebrio me enfurecí.
– Esa es una diferencia entre ambos Cameron. Yo no haría nada semejante a eso ni aunque de verdad lo merecieras.
Sin más que decir y suficiente de más drama en mi vida vida me di media vuelta y entre en la casa donde Paty me abrazo en cuanto cruce el umbral y no me quedo mas que corresponder. Jaxon cerro la puerta silenciando un poco los gritos de cameron para después saludar a Paty quien sonrió.
–¿Podemos hablar en un lugar a solas, Molly?
Asentí sin mirarlo. Camine escaleras arriba escuchando sus pasos detrás de mi, cerré la puerta tras de el para darnos más privacidad y retome la posición que antes de ir a fuera tenía.
ESTÁS LEYENDO
El accidente perfecto #EAP(Libro 1)
Novela JuvenilQuien diría que tan sólo con 18 años podía tener una vida tan complicada donde los corazones rotos la soledad en el alma y las mentiras tomarian primer lugar en la vida de Molly Anderson quien jamás imagino que llegaría a doler tanto ser salvada por...
