VII. Valentine's Day.

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Era un día horroroso, el cielo estaba gris y amenazaba con llover, llevaba trabajando casi dos semanas seguidas sin parar, desde que resolví un caso de Korea de Hountintong, me llovía los casos del cielo, estaba saturada. Además el estúpido de mi jefe no dejaba de presionarme y para colmo es San Valentín.

Ese día donde las parejas que se quieren lo demuestran comprando se regalos y diciendo se lo mucho que se aman, pues yo tenía que asistir al evento anual benéfico de San Valentín, renunciando a una perfecta y tranquila noche romántica con mi novio en alguno de nuestros apartamentos.

Últimamente no nos habíamos visto mucho y lo poco que lo hacíamos lo pasábamos haciendo el amor. Entre su empresa y mis pacientes no dábamos a basto, eramos nuestra vía de escape, la forma de olvidarnos de todo y todos. Aún así yo sabía que tener una relación basada en un incansable, satisfactorio y relajante sexo no era para nada sano. Necesitábamos hacer cosas juntos y el acto de esta noche era la ocasión perfecta.

- Kathleen.- doy un respingo en la silla, estaba profundamente dormida sobre todos los informe y altas que debía firmar, maldigo a quien me haya hecho volver a realidad.

- ¿ Que quieres Natalie?.- gruño, me vuelvo a acurrucar sobre el escritorio, ella rueda los ojos y levanta la persiana de un golpe, haciendo que una cantidad de luz entrase en mi despacho. Cierro los ojos.-¡ Ey!.- me quejo.

Natalie Morris se encontraba frente a mí con los brazos cruzados y exigiéndome atención. Yo resoplo, sé que no me va a dejar en paz. Esta mujer es decidida, sabe como retarme y es muy buena médica, por ello la contraté. Solo le falta que le saquen el palo que tiene metido por el culo, a veces puede ser exasperante.

- No responde a los antibióticos, no es bacteriano.- me froto los ojos intentando despejarme.- Tampoco es una infección, no tiene fiebre, además no responde a los tratamientos. Hemos hecho una prueba al hígado y al corazón, ha salido esto.

- ¿ Quién ha hecho la prueba?.- pregunto revisando los resultados varias veces, por si este resultado inconcluso es un error humano.

- Ray.- paro de mirar las hojas, Ray Davison el mejor médico internista que conozco y otro de mis empleados, el no puede haberse equivocado. Dejo los papeles en el escritorio.

- Entonces, ¿quien le dice a esta mujer que tiene la suerte de tener dos cánceres distintos?.- pregunto levantándome y adecentando un poco mi escritorio.

-¿ No lo vas a hacer tu?.- pregunta extrañada. Me gusta ver la reacción de los pacientes ante mi diagnóstico, sus sentimientos.

- Por mucho que me gustaría ver la cara de a mujer al decirle que se muere, tengo que asistir a la cena de esta noche.- digo andando hacia la puerta.

- Y si se pone a llorar o si luego resulta no ser cáncer o si me denuncia.- pongo los ojos en blanco, lo que os decía, exasperante.

- Y si cae un meteorito y no tengo que celebrar San Valentín, me alegraría el día.

(...)

- Sabes que no me importa quedar contigo, pero hoy no es un buen momento.- digo al teléfono que está en manos libres mientras conduzco por las bulliciosas calles de Nueva York.

- No sé cuando puede ser el momento entonces, te llamé en fin de año, dos semanas después y he esperado otras tres semanas para llamarte otra vez.- se queja ella con razón.

- Marie, tengo una gala benéfica esta noche, pero mañana estoy libre quedamos en alguna parte cerca del hospital, estoy muy ocupada.- cedo como ya sabía que haría. Los coches y sus estúpidos conductores siguen interponiéndose en el camino de la gente que sabe como conducir.

Love is power.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora