Capitulo dos.

3K 202 1
                                        

Presidente Miau

-¿Magnus?...- Respondí aturdido, aún no estaba completamente despierto.

-Si, no dejabas de llamarlo...- Comentó Izzy confundida.

-No es nada Izzy... No te preocupes, solo fue un mal sueño.- Le respondí, yo tampoco entendía qué había pasado así que decidí dejarlo por la paz y solo me fui a bañar esperando a que ella lo olvidará también. Pero al salir del baño me sentí todavía más confuso al no poder evitar buscar algo sin saber qué, como si estuviese olvidando algo de muchísima importancia...

-Alec.-Dijo Jace cuando me lo cruce en el pasillo -¿Quieres despejar tu mente?

-Si. - Respondí de inmediato sin parar de caminar. Eso era justamente lo que necesitaba, entrenar, despejar mi mente, ordenar mis ideas.

-Wow, hermano, estás realmente distraído hoy. - Lo escuché burlarse a mi lado.

-¿De qué hablas?- Pregunté levantando la mirada, dándome cuenta que no estábamos ni cerca de la sala de entrenamiento, de hecho estaba en la puerta principal al otro lado del edificio, a punto de salir a quien sabe donde.

-¿Donde ibas?- Jace me despertó de mis pensamientos. Su tono burlón había sido reemplazado por uno de preocupación.

-No sé... Solo, como dijiste, estoy distraído.- Conteste intentando descifrar mis propios pensamientos.

Cuando llegamos al salón Izzy nos esperaba junto a Simón, demasiado juntos diría yo, Clary estaba cerca practicando con una daga corta a algunos metros de ellos. Ninguno pareció interesado en mi ni en dejar lo que hacía. Tome mi arco y flechas e ingrese al simulador, nos quedamos allí un par de horas, aún sentía que olvidaba algo, a pesar de entrenar y mantenerme ocupado no pude despejarme, ese extraño sueño no dejaba de dar vueltas en mi cabeza. La desesperante sensación Presque vú tampoco se iba.

Estaba a punto de salir a caminar con la ilusa idea de que eso ayudaría pero al abrir la puerta un gato gris entró, se restregó en mis piernas unos segundos y luego alterno su mirada de mi a la puerta y luego a mi nuevamente, como si esperara a que alguien mas pasara, a decir verdad yo también lo hice, nos quedamos allí largos minutos, esperando algo que no vendría, luego el pequeño felino se dirigió al interior como si fuese su propia casa,  lo seguí en silencio, al llegar a mi cuarto otra vez nos quedamos mirando, esperando algo, en realidad no sabía que era o por qué lo hacía pero no encontraba manera de no hacerlo, era como si buscara aire. El minino volvió a pasar entre mis piernas, dio un elegante salto a la cama y se acomodó para dormir. Me recosté a su lado y entre caricias al animal y pensamientos enredados me quede dormido.

-Hola Alexander. ¿Cómo has estado?- Dijo el oji-gato desde un rincón. Estábamos en el que parecía ser su departamento.

-¿Cómo sabes mi nombre? ¿Quién eres?- Sonaba tonto, como si fuera absurdo preguntar, como si supiese cada respuesta.

-Conoces mi nombre Alexander, y más que eso debo admitir...- Él se acercó lentamente, con una sonrisa maliciosa y gracia felina. Todo era tan familiar y a la vez desconocido... -Se que no me recuerdas. Pero te siento y sé que tu a mi. - Hablo el brujo mirándome directo a los ojos, haciéndome sentir desnudo pero de alguna extraña forma también seguro.

Sentí una punzada en el pecho y desperté agitado, el gato seguía ahí, mirándome como si esperara que le contara. No dude y llame -Presidente Miau.- Él respondió con maullido sereno, acercándose a mí hasta quedar solo con su cabeza en mis piernas. Le estaba contando a detalle sobre el sueño pero a mitad del relato mi estómago rugió -¿Tienes hambre?- Pregunté estúpidamente, como si el gato realmente pudiera contestarme o siquiera entenderme.

Buscando Un Amor Olvidado. CorregidaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora