Capitulo catorce.

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La verdad.

Autora POV.

Isabelle atajo a Alec justo antes de que su cabeza tocara el suelo, Jace se aferró a Clary casi al mismo tiempo. -¡Saquen a Alec!- Gritó desesperado. Simón de inmediato agarró a su cuñado en brazos y corrió tan rápido como sus habilidades se lo permitieron, lo dejó a unas cuadras y volvió por Jace, en menos de un minuto y medio estaban todos en un callejón a seis manzanas del lugar.

-Hay que volver al instituto.- Comentó Isabelle con evidente preocupación.

Maryse POV.

Estaba atareada en mi oficina revisando algunos documentos cuando vi una cuadrilla alborotada pasar por el pasillo, salí a ver qué pasaba y note que Simón traía a Alec en brazos, Jace venía entre Izzy y Clary evidentemente desorientado, me asusté y corrí a ellos, en estos dias las desgracias parecían no acabar.

-¿Qué demonios les pasó?- Pregunté en voz alta al acercarme.- Llévenlo a la enfermería, llamaré a los hermanos silenciosos.- Ordene.

-No. Llama a Catarina. -Dijo Jace extendiéndome una tarjeta azul con letras plateadas. Sus palabras me sorprendieron pero tratándose de ellos ni pregunte, tomé la tarjeta, el teléfono y la llame. Me contestaron al segundo tono.

-¿Hola?- Habló una voz femenina al otro lado de la línea.

-Hola, soy Maryse Lightwood, Alec te necesita.

-Abriré un portal.- Colgó.

Autora POV.

Maryse corrió a toda prisa a la enfermería, entró y se encontró con Jace tendido en el sofá, débil. Alec estaba en la camilla aún peor. Sin darse cuenta se largó a llorar junto a su hija. Catarina llegó a los pocos minutos, sacó a toda la familia de la pequeña sala y se concentró en Alec sin dudar. Salió dos horas después con el uniforme arrugado, la frente sudada y las manos temblando, obviamente había gastado muchísima energía. Afuera estaban más calmados, sin embargo la paz duró poco, Maryse había llamado a Robert para avisarle, después de todo, pese a quien le pese, seguía siendo su hijo quien estaba en peligro y tenía derecho a estar enterado.

-¡Maldito! ¡Dijo que no lo tocaría!- Vociferó furioso, sus gritos se escuchaban cada vez más fuertes a medida que se acercaba por el pasillo.

En un principio todos prefirieron concentrarse en Catarina, quien era la única que podía ayudar a Alec. Isabelle le tendió una bandeja con galletitas y jugo, obviamente estaba tremendamente agotada. Cat agradeció por la comida y se sentó junto a la familia.

-Se lo que está pasando con Alec y Magnus...Pero no tengo idea de como romper el hechizo, Asmodeus siempre los quiso separados, pero ahora está especialmente motivado. Lo siento pero definitivamente no podré yo sola.

-¿Será por Max?- Preguntó Clary.

-No.- Respondió segura Isabelle- Lo de Max fue confirmado hace poco, no hay manera de que él lo supiera.- Explico.

Robert sollozo. Sus hijos lo miraron sorprendidos, nunca antes lo habían visto llorar e incluso Maryse parecía asustada. El hombre respiró profundo mirando desde la puerta a su primogénito y entró al cuarto sin ser invitado, abrazó a su hijo aun dormido y comenzó a pedir disculpas. Nadie lo entendió, hasta que Jace noto que llevaba un guante, solo uno, en la mano izquierda. Se acercó rápido y le quitó la prenda sin ninguna delicadeza, observó con asombro, allí estaba la marca de Asmodeus, una A encerrada en un círculo (parecido al símbolo mundano de la anarquía). Maryse al notarlo lo agarró del mismo brazo y lo arrastró hasta la sala de armas.

Al llegar usó uno de los tantos cuchillos que habían e hizo varios cortes profundos en el brazo por el cual lo tenía agarrado. Volvió a arrastrarlo hasta un mueble lleno de frasquitos al otro lado de la habitación. Tomó "Gehénnam" y lo volcó en las heridas arrancando gritos de su garganta. -¡Esto no es ni la mínima parte de lo que te haré maldito desgraciado!- Amenazó la mujer mirándolo directamente a los ojos.

-¿Cómo pudiste?- Le gritó Isabelle, su rostro desbordada decepción.

-¡Isabelle!- Clary ni siquiera comprendía del todo lo que estaba pasando.

-¡Mamá tiene razón! Esto no es nada. ¡Te haremos sufrir cómo tú le has hecho sufrir a él!- Escupió Jace con rabia.

-¿Qué está pasando?- Preguntó Simón a su mejor amiga.

-¡La marca en su mano!- Contestó Jace- ¡Es la marca de Asmodeus! ¡Él fue quien lo ayudó!

-¿Q-Que?- Alec preguntó desde el marco de la puerta, se veía aturdido, aterrado. -¿Por qué?- Cuestiono. Sus ojos se convirtieron en cascadas y cayó al suelo de rodillas.-¿Por qué te cuesta tanto aceptarlo? ¡¿POR QUÉ ME ODIAS?!

-Porque eres un error- Cuatro palabras apenas audibles y fue suficiente para romper el corazón del ángel más noble y puro sobre la tierra.

Simon y Clary se llevaron a Alec a su habitación. El diurno volvió con Izzy y Jace para que no mataran del todo a su padre y la pelirroja se quedó haciéndole compañía a Alec hasta que este se durmió. Cuando volvió, Robert estaba tendido en el suelo, sus piernas rotas, casi irreconocible por los golpes en su cara. Ambos brazos con cortes y quemaduras. Clary tomó su estela del bolsillo izquierdo del pantalón vaquero que llevaba puesto y dibujó sobre su pecho, ni siquiera sabía que hacía pero después de todo lo que había pasado era muy probable que hasta los ángeles estuvieran enojados con él así que no creía que fuese nada bueno. En el fondo sabía que sería exactamente lo que se merecía.

Era un monstruo pretendiendo ser un ángel. 

Buscando Un Amor Olvidado. CorregidaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora