Capitulo tres.

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El porque y el cómo.

Robert Lightwood POV

Estaba en la oficina del instituto, era un día normal, lleno de trabajo. Maryse me avisó que la cena estaba lista así que acomode los papeles un poco y me levanté con rumbo fijo al comedor. Lo primero que vi al llegar fue a mis dos hijos menores junto a sus parejas y mi ex esposa sentados, Alexander se venía acercando desde los dormitorios.

-¿De dónde salió ese bicho? - Pregunté con recelo ni bien se sentó.

-Lo encontré por ahí.- Respondió sin darle importancia.

-¿Y creíste que podría quedarse aquí? - Volví a preguntar.

-¿Por qué no?- Preguntó levantando la vista, sus ojos cansinos tenían un peculiar brillo en ellos, uno que no había visto en semanas. Entonces me acerqué y lo vi, no era cualquier gato, era el maldito gato de Magnus Bane, aquel brujo que creía ya no me molestaría más.

-¿Qué problema hay con qué Presidente Miau se quede aquí con nosotros? Nunca te quejaste de Iglesia.- Volvió a insistir mi hijo mayor.

-¿De dónde sacaste ese nombre?- Me odié a mi mismo por sonar alterado.

-No sé. Solo se me ocurrió. ¿Entonces, se puede quedar?- Pregunto haciendo ojitos de cachorro apaleado, gesto que solía hacer cuando tenía diez y quería acompañarme a Idris para recorrer las tiendas de armas.

- No. Como tú mismo dijiste, tienes a Iglesia, es suficiente.- Comencé a comer dando por terminado el asunto.

Isabelle y Jace se miraron tratando de encontrar respuestas en el otro, luego los tres miraron a su madre quien sólo agachó la cabeza. El resto de la cena transcurrió tranquila, Maryse como siempre busco un tema que nos distrajera de la pequeña discusión y por el bien de la familia decidí no comentar más nada al respecto.

Horas más tarde, de nuevo en mi oficina y con un vaso de whisky en mano no pude evitar recordar...

Flash back.

Autora POV

-¿Y? ¿Qué les parece?- Robert oyó a su hijo mayor cuando iba a tocar la puerta de la habitación de su hija. Le intrigó saber de qué hablaban ya que últimamente la comunicación entre ellos era escasa. Isabelle ahogó un grito que hubiera derribado las paredes del instituto en segundos.

-El anillo es perfecto, a Magnus le encantará. ¿Cuándo piensas proponérselo?- Respondió ella apenas conteniendo la emoción.

¿Anillo? ¿Propuesta? No, no puedo dejar que eso pase. Pensó Robert.

-Por eso estoy aquí, ustedes saben más de tradiciones mundanas y dado que es la única manera en la que se nos permite casarnos pensé en investigar un poco, entender cómo funciona quizá me dé algunas ideas.- Siguió Alec retomando su inseguridad.

Isabelle emitió un alarido alegre y comenzó a hablarle del tema. Robert se retiró indignado. Fue a su cuarto, se metió en el baño y se lavó la cara con agua helada. Levantó la vista y lo vio, en el espejo no se veía su propio reflejo sino la cara de un demonio que desgraciadamente ya era conocida, Asmodeus.

-¿Qué haces aquí?- Robert tardó en responder pero al hacerlo adopto una actitud altanera.

-Soy un Demonio mayor, lo sé todo, y más cuando se trata de mi único hijo.- Respondió él de manera obvia y casi cansina.

-Eso no fue lo que pregunté.- Robert sonó arrogante pero su contraparte podía ver en sus ojos nerviosismo, un miedo apabullante que lo abrazaba con fuerza.

-Se lo que piensa hacer tu hijo, y también sé que el mío tiene las mismas intenciones, así que estoy aquí para proponerte un trato.- Asmodeus explicó sonriente.

-No voy a caer en ningún truco tuyo demonio asqueroso.- Respondió Robert dando media vuelta, dispuesto a salir del lugar y olvidar el tema, sin embargo la voz rebosante de sorna le detuvo.

-Si tú no lo has aceptado, ¿Qué crees que dirá La Clave?- Pregunto.

Robert se paró en seco y dudo por un segundo. -Te escucho.- Dijo al final.

-Tú, como yo, sabes que esto es una ofensa para ambos mundos, por eso no puede ser posible. Yo puedo detenerlo, pero por mucho que me pese necesito ayuda de un hijo del ángel que sea cercano a la única persona que puede frustrar mi plan. Los sentimientos de Alec hacia mi hijo son muy fuertes y....

-¡¡¡Mi hijo no siente nada por esa repúgnate cría tuya!!!- Lo interrumpió Robert cólico.

-¡Tú no quieres aceptarlo!- Respondió el asiático a viva voz. -Pero eso no cambia las cosas. No importa... Lo único que tendrías que hacer es cuidar que tu hijo no encuentre el ancla, solo eso pido.

-Si vamos a hacer un trato, debes explicarte mejor.

-Puedo borrar los recuerdos sobre Magnus, de tu hijo, de todos tus niños, pero los sentimientos no. Además, él como todas las personas tiene algo que lo ancla a esta dimensión, no sé qué pueda ser pero si tu hijo lo encuentra podría empezar a recordar y si lo logra, si lo recuerda, definitivamente podrá regresarlo.

-Esta bien.- Acepto en un suspiro el Nefilim.

Fin del flashback

Buscando Un Amor Olvidado. CorregidaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora