Epílogo.
Camino hacia el altar, mi madre está a mi lado derecho con una gran sonrisa y sus lágrimas amenazan con salir. Mis nervios me matan. Levantó la mirada y allí se encuentra él. Se me escapa una sonrisa boba como cuando apenas lo conocía. Recuerdo aquella fiesta en honor a su gato escurridizo cuando los problemas se hicieron un poquito más grandes de lo que ya eran.
Agradezco y agradeceré siempre (en silencio) a Izzy por haberme obligado a asistir a esa absurda y loca fiesta.
Lo miro a los ojos y mi mundo se para, la incomodarte mirada de todos a mi alrededor se desvanece, lo único en lo que puedo pensar es en sus ojos, ahora sin glamour, tan hermosos como siempre pero con un brillo especial. Está tan lindo y brillante.
Si, Magnus lleva un esmoquin azul eléctrico bañado en purpurina y con adornos dorados hechos de lentejuelas... Nada fuera de lo normal.
Mi sonrisa de bobo enamorado aún no se va y estoy llegando a su lado. Me siento tonto por estar tan nervioso por algo que ansié durante tanto tiempo. Nuestras manos se entrelazan por pura inercia, mi corazón se salta un par de latidos, me encanta. Los nervios desaparecen por completo, a su lado me siento invencible. Hemos ganado tantas batallas juntos con solo una mirada compartida que yo ya perdí la cuenta, y no puedo ni imaginar que deje de ser así, por eso hoy estoy aquí, porque lo amo y no voy a permitir que vuelva a luchar sus guerras solo nunca más, aquí estaré para él, siempre.
Nuestro pequeño Arandanito se acerca, está tan grande. Invoca mi estela. Catarina al lado de Magnus sostiene un almohadonsito negro en el reposa un ovillo de hilo dorado.
El hermano Zachariah habla en nuestras mentes, y su voz jamas me pareció tan gratificante.
No dudo en contestar.
-Acepto.
Él dibuja la runa que Clarissa creó para estas ceremonias. Esa que prácticamente es igual a la runa cónyuge de los Nefilims, con solo una línea de diferencia, esa sirve para cazadores y subterráneos.
-Acepto.- Escucho su voz alegre y me siento temblar con ella.
Tomo mi estela de sus manos y trazo con sumo cuidado, mirando su rostro, intentando saber si le duele pero solo me encuentro una gran sonrisa.
Termine.
Ragnor Fell toma el lugar del hermano silencioso y le entrega el ovillo de hilo dorado a Magnus quien, dejándole un extremo a su milenario amigo une nuestras manos con el hilo entre ellas. Este empieza a brillar tanto que parece que sostenemos una estrella. Delicada. Poderosa.
Ragnor recita algo en un idioma que no entiendo mientras envuelve nuestras manos con el hilo sobrante. El brillo se apaga y Ragnor vuelve a su lugar con los ojos cristalizados. Nos besamos.
Los aplausos, gritos, chiflidos, chillidos y aullidos no se hicieron esperar.
Max se acerca con sus bracitos extendidos. Claramente pidiendo que lo carguen. Y así lo hice.
Aún tengo esa foto en mi mesita de luz. Hoy es nuestro aniversario N°200.
Magnus y yo no lo sabíamos, pero al casarnos parte de su inmortalidad se transfirió a mi.
Fue difícil ver morir a mis amigos, a mi familia, a mi Parabatai e incluso a Raphael, un niño Nefilim que adoptamos más tarde en Argentina. Pero tambien es dificil arrepentirme, siempre tuve a Magnus y Max y no podría estar más feliz por ello.
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Buscando Un Amor Olvidado. Corregida
FanfictionAsmodeus se ha vuelto a meter en la vida de nuestra pareja favorita, ¿Qué creen que intentará esta vez? Y más importante... ¿Logrará su cometido?
