"It is better to be feared than loved, if you cannot be both".- Niccolo Machiavelli.
Perdón por la tardanza, espero que os compense este capítulo. Muchas gracias por leer "The Coldest War".
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{Narra Elektra:}
Esos pobres no sabían lo que se les avecinaba.
Los dos caballeros seguían apostados delante del ascensor, charlando tranquilamente. El de pelo más claro estaba apoyado delante de la puerta del elevador, mientras escuchaba a su moreno compañero, que estaba delante de él.
Perdonad, me han dicho que los servicios estaban en esta dirección, pero soy increíblemente despistada, y creo que me he perdido.- Me hice la damisela en apuros, siempre despistada y torpe. Funcionaba cada vez.
Los dos sujetos tenían las pistolas firmemente sujetas, pero, en cuanto me vieron las guardaron en sus fundas.
Gran error, aunque aún no podían saberlo.
Disculpe, señorita, pero no puede estar aquí. Ésta es una propiedad privada, el lugar de la celebración es en la planta inferior.- Seguí acercándome a ellos, con una sonrisa dibujada en mis labios.
Pero me han dicho que el servicio estaba por aquí.- Hice un puchero, ya delante de ellos, apoyándome sobre una mesa que estaba posicionado delante de dicho ascensor. Sobre ella había un jarrón con flores, y un cenicero, pomposamente adornados.
Todo en este lugar debía ser increíblemente caro.
Lo siento, pero no hay ningún aseo por aquí. Baje al piso inferior, por favor.- Repitieron, todavía educadamente, aunque ya con sus manos en sus armas.
Está bien, está bien.- Murmuré, alzando mis manos en señal de rendición.- Me quedaré sin ir al servicio, entonces.
Permítame, señorita, yo la acompañaré.- El rubio me tendió su brazo, y yo le sonreí seductoramente.
Muchas gracias, qué caballeroso.- Entrelacé mi brazo con el suyo, dejando que él me guiase.- Y, de verdad, lo siento, pero trabajáis para la persona equivocada.- Los dos me miraron con confusión en sus ojos, antes de que, cogiendo el brazo que estaba sujeto junto al mío, lo doblase hacia atrás.
¿Qué?.- Gruñó el moreno, viniendo con rapidez hacia mí. Lancé el cenicero, acertándole en la cabeza.
Con un golpe seco, cayó de espaldas, y entonces sólo quedó el pobre rubio, que luchaba contra mi agarre.
Mierda, mira que tener que hacer esto con vestido.- Farfullé, suspirando. Cogí impulso con la pequeña mesa de café que estaba a mi lado, para saltar sobre el guardia y enroscar mis piernas en su cuello, hasta asfixiarle.
Y todo todavía en tacones. Lo peor era que no cobraba un extra por eso.
La pelea había acabado en pocos segundos, pero bueno, ya sabía que no estábamos en igualdad de condiciones.
Aún en el suelo y con mis piernas envueltas en el magullado cuello, estiré mi brazo, para sujetar el caro jarrón, antes de que chocase contra el suelo. Tras suspirar con cansancio me levanté, dejando el jarrón intacto en su lugar y estiré mi ropa y pelo, retocándome antes de volver junto a mi nuevo compañero.
Él me observaba desde la distancia. Podía distinguir sus profundos ojos, aún en la oscuridad.
Ya puedes acercarte, compañero.- Afirmé, llevando ambas manos hacia mis caderas con suficiencia.- Y hay que esconder los cuerpos.
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The Coldest War
Roman d'amourUna nueva conspiración que pretende acabar con el mundo, tal y como se conocía hasta el momento. ¿Podrán seguir trabajando juntos Rusos y Americanos, o sus diferencias acabarán por romper el grupo? ¿Podrá resistir el frágil vínculo que los une? ¿Ha...