"Flowers grow back. So will I"
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¿Estás lista, Lektra?.
Claro, ¿nos vamos?.- Ella guardó un par de cuchillos en cada una de sus botas, escondiéndolos bajo el pantalón que llevaba. También terminó de rellenar el cinturón que llevaba con todo tipo de armas: munición, más cuchillos, algunas granadas y otros objetos que Napoleón no se había atrevido a preguntar acerca de su uso.
Sí, vamos a por Gaby y peligro, ellos van delante.- Respondió el americano, tendiéndole su abrigo largo para cubrir todo lo que llevaba a plena vista en el cinturón.
Gracias cielo, siempre tan servicial.- Ella se lo puso con su ayuda, dejando un beso en la mejilla afeitada de su compañero como agradecimiento. El pelinegro sonrió, saliendo de su habitación con ella delante para petar en la de sus compañeros. Illya le abrió enseguida, completamente listo para su misión, que era distinta.
Gaby también estaba preparada, esperando en la cama al momento en que les llamase Burrell.
La pajarita no combina con tu traje, peligro.- Napoleón entró tranquilamente en la habitación, ya haciendo gruñir a su amigo ruso.
Te he dicho que no tiene que combinar.- Refunfuñó, mirando a Elektra con intención de que le apoyase.
Estás muy guapo, Ill, cariño, no le hagas ni caso.- La pelinegra le ayudó, intentando que no volviesen a empezar con una de sus largas conversaciones sobre moda.- ¿Todo preparado?
Estamos listos, sólo falta esperar a que él llame.- Habló Gaby, con un nerviosismo visible pero controlado.- ¿Qué les decimos si preguntan por vosotros?
Podéis decirles que yo y mi flamante esposa estamos intentando reconciliarnos, por lo tanto hemos salido juntos a comer para resolver nuestros problemas.- Napoleón se acercó a Elektra, pasando su brazo tras su cintura, para reafirmar sus palabras.
O que nos hemos ido a buscar un abogado para el divorcio. Yo no le llamo problemas, le llamo diferencias insalvables, es lo que tiene la infidelidad, que no tiene solución.- Sonrió la pelinegra, apartando las manos de Napoleón de su cuerpo.
Mejor la primera opción.- Murmuró Illya a Gaby, que sonrió, asintiendo con la cabeza.
Entonces fue cuando sonó el teléfono, la tensión cubriendo los cuerpos de los cuatro agentes.
Illya lo descolgó, llevándoselo hasta la oreja.- Señor Burrell, sí, está todo preparado, las armas están en nuestro almacén. Bajaremos enseguida y les acompañaremos hasta allí. De acuerdo, gracias.- Eran frases sueltas, ya que sólo le escuchábamos a él hablar, no a Burrell responderle.- Enseguida. Por supuesto. Adiós.
Colgó, quedándose un segundo en silencio para coger aire.- En la recepción en 5 minutos.
Gaby se levantó de la cama y cogió su mano, sonriéndole para tranquilizarse y tranquilizarle a él.
¿Llevas el micrófono puesto, Gaby?.- Inquirió Napoleón. Ella asintió.- ¿Y tú, peligro?
Uno de los tuyos, espero que no sean tan malos.- Fue su respuesta, siempre tan encantador.- Vamos Gaby, ya deben de estar esperándonos abajo.
Todos salimos de la habitación, con Illya en cabeza, y, tras cerrar la puerta y antes de tomar caminos distintos Gaby se giró para mirar a sus compañeros.- Tened cuidado.- Murmuró, suavemente, mirándoles a ambos.
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The Coldest War
RomanceUna nueva conspiración que pretende acabar con el mundo, tal y como se conocía hasta el momento. ¿Podrán seguir trabajando juntos Rusos y Americanos, o sus diferencias acabarán por romper el grupo? ¿Podrá resistir el frágil vínculo que los une? ¿Ha...