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Cáncer pov's

Apoye mi cabeza en el camión tratando de conciliar un poco el sueño, pero no podía. Mi mente viaja a 100km/h pensando un montón de teorías acerca de la cuarentena, libra y mis convulsiones.

Si sigo así mi cerebro va a explotar.

Piscis se acercó a mi.

— Hola —dijo el mencionado.

Le dedique una sonrisa.

— Hola Piscis, ¿Qué pasa? —pregunté.

Me miro un segundos y suspiro apoyándose también en el camión.

— Tengo hambre —hizo un puchero.

Una leve carcajada salió de mi boca. Acerque su cabeza a mi pecho y acaricie su pelo.

— Sabes, dicen que si te imaginas comiendo hasta en llenarte se te pasa el hambre. —era algo raro que había leído por internet.

El chico jugueteaba con el cierre de la campera que Aries, antes de ir a buscar la botella, me había dado para que no pasará frío.

— Eso me daría más hambre, Cáncer.

Un carraspeó se hizo presente.

Levante mi vista encontrándome con un Aries cruzado de brazos.

— ¿En que puedo ayudarte, Piscis? —soltó bruscamente.

El pez, como lo llamaba Leo, se separó de mi cuerpo y lo miró raro.

— Me gustaría una pasta, por favor.

Aries le dedico una mirada muy fea, cuando digo muy es muy fea.

Solté una carcajada y como instinto tape mi boca con mi mano izquierda.

— Esta bien, fiera, te dejo con tu chica. —le guiñó el ojo y se fue.

Mire al chico parado en frente mío y le hice una seña para que se siente.

Este obedeció sentándose en forma de quedar enfrentados.

Relamí mis labios.

— ¿Encontraste la botella? —pregunté mirándolo a los ojos. Esos ojos color miel que te hipnotizan al punto de amarlos.

Toco mi mejilla suavemente como consecuencia cerré mis ojos disfrutando el tacto del chico.

Es increíble como con un simple toque puede poner todos mis pelos de punta.

Abrí los ojos y estaba tan cerca que me sorprendí por ello.

Trague saliva nerviosa por la situación.

— ¿Ya te dije que eres hermosa? —nuestros ojos no se separan en ningún momento. — Porque lo eres, y mucho.

Sonreí y acorte el espacio entre nosotros.

Sus labios al compás de los míos, es como tocar el cielo con las manos. La forma en la que besa tan apasionadamente que hace acelerar mi corazón.

Me separé y le sonreí tocándole el pelo. Volví a darle un corto beso.

— Y tu eres precioso.

cuarentena [zodiaco] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora