Al siguiente día desperté con la sensación de haber dormido durante años. Todo el agotamiento del día anterior parecía haberse disuelto por completo, como si mi cuerpo hubiera sido recargado desde cero. Me incorporé lentamente y sentí cómo el aire fresco de la habitación despejaba mis pensamientos.
Lo primero que hice fue ir al baño a ducharme. El agua tibia cayendo sobre mi piel se sentía maravillosa, como si terminara de borrar lo último del cansancio. Después de secarme, regresé a ponerme la ropa que usaría hoy (aún no llegaba mi uniforme) y me arreglé el cabello, cepillé mis dientes y retoqué mi rostro. Al mirarme en el espejo, me sentí lista para un nuevo día lleno de cosas que descubrir.
Ya eran las 7:15 de la mañana y Tamao seguía profundamente dormida. Se veía tan tranquila que parecía estar soñando algo muy feliz, porque de vez en cuando dejaba escapar una risita adorable.
—Tamao, despierta; ya es algo tarde y no podremos ir a desayunar si no te apresuras —dije mientras tiraba suavemente de sus sábanas, como si tratara de sacar a una pequeña oruga de su capullo.
—Mmm… muy buenos días, Nagisa. ¿Cómo estuvo tu primera noche en la residencia? —murmuró entre bostezos mientras se estiraba.
—Dormí muy bien, gracias por preguntar. Pero ya no es momento de hablar, ¡vamos! —respondí mientras le entregaba su uniforme.
Tamao se levantó enseguida, aunque algo desorientada, y lo primero que hizo fue entrar al baño para ducharse también. Siempre tan organizada, salió refrescada y con una energía encantadora. En menos de diez minutos ya estaba perfectamente arreglada y tan hermosa como siempre.
Cuando ambas estuvimos listas, salimos rumbo a la cafetería…
Cuando llegamos a la cafetería, me sorprendió verla aún más llena que el día anterior. Había alumnas de Miator, Spica y Lilim conversando animadamente, el murmullo general mezclándose con el aroma cálido del pan recién hecho.
Tamao y yo recibimos nuestro desayuno: un pequeño plato con pan dulce ligeramente tibio, una porción de huevo suave con un toque de especias, y fruta fresca cortada, además de una taza de té caliente que olía delicioso. Nada extravagante, pero perfecto para empezar el día.
—Esto está buenísimo —dije mientras mordía el pan, esponjoso y dulce.
—Aquí siempre cuidan mucho la comida de las alumnas —respondió Tamao sonriendo mientras revolvía su té.
Comimos tranquilamente, disfrutando de la calidez del ambiente, aunque yo no podía evitar mirar a mi alrededor con curiosidad, observando los diferentes uniformes y escuchando fragmentos de conversaciones que no lograba entender del todo.
Una vez terminamos, llevamos nuestras bandejas al área correspondiente.
—Bien, Nagisa —dijo Tamao con su habitual dulzura— ¿Lista para tu primera clase oficial?
—¡Más que lista! —respondí sintiendo cómo una mezcla de nervios y emoción se apoderaba de mí.
Nos levantamos de la mesa y caminamos juntas por el pasillo que conducía a los salones. El eco de nuestras pisadas, mezclado con las conversaciones de otras estudiantes apresurándose a llegar a tiempo, me hizo sentir que por fin estaba comenzando mi verdadera vida en Miator.
Cuando llegamos al salón, casi en punto de las 8 de la mañana, observé que había una mujer esperando en la entrada; parecía ser la profesora.
—Señorita Suzumi, puede seguir —dijo la profesora.
Tamao entró al salón y se sentó en su asiento correspondiente. A mí me invadió un pequeño cosquilleo en el estómago; separarme de Tamao en un lugar tan desconocido me hacía sentir insegura.
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Strawberry Panic - Novela Completa
Lãng mạnLa siguiente historia es narrada desde el punto de vista de Aoi Nagisa; una chica alegre y carismática la cual ingresa al instituto femenino St. Miator, en el cual pasará muchas aventuras junto con sus amigas. La siguiente historia es recapitulada...
