Capitulo 2 - Ajustándome a mi nueva vida

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Sentí como si simplemente hubiera caído en un sueño profundo, sin sueños, sin ruido… solo una calma tibia. Cuando abrí los ojos de nuevo, me encontré en una habitación que jamás había visto. Las cortinas eran de un tono crema suave, la luz entraba filtrada y cálida, y las paredes estaban decoradas con adornos elegantes que no me resultaban familiares. No sabía dónde estaba ni cuánto tiempo había pasado.

Instintivamente llevé la mano a mi muñeca para ver la hora… pero mi reloj no estaba. Me quedé mirándome la piel desnuda con confusión. Quizás lo había perdido cuando me desmayé.

Intenté incorporarme, pero algo ocurrió antes de que pudiera siquiera sentarme del todo.

Giré el rostro hacia un lado… y allí estaba ella.

Una chica de mi misma edad, con un largo cabello que caía como seda sobre sus hombros, muy delgada y de un aspecto tan dulce que parecía de porcelana. Estaba sentada en una silla a mi lado, mirándome fijamente con una sonrisa tranquila, como si hubiera estado esperando pacientemente a que despertara.

Solté un pequeño grito de sorpresa—un “ah!” suave pero agudo—y ella rió en voz baja, como si mi reacción le hubiera parecido adorable.

—Vaya, lo siento por asustarte —dijo entre risas— Es que te veías tan linda mientras dormías que no podía dejar de mirarte. Muy buenas tardes.

—B… b… buenas tar… ¿¡tardes!? —pregunté abriendo aún más los ojos— ¿Qué hora es?

—Son las 3:30 p.m. Estuviste desmayada aquí por un buen rato —respondió con una calma impresionante.

—Vaya… sí que es tarde. No entiendo por qué me desmayé… —dije mientras intentaba incorporarme de nuevo.

—Si no te sientes bien, sería mejor que no te levantes todavía. Te desmayaste porque tus energías fallaron… o eso dijo la enfermera —explicó ella, inclinándose un poco hacia mí como si quisiera asegurarse de que no me mareara.

Lo último que recuerdo es esa chica… la de cabello plateado… pensé mientras me llevaba una mano a la cabeza.

—Bueno, es que… esta mañana se me hizo tarde y ni siquiera desayuné —admití bajando la mirada, avergonzada— Pero ya me siento mejor.

Ella abrió los ojos con un gesto dulce, casi maternal.

—¿En serio? Muy bien. Entonces deberíamos ir a comer algo para que recuperes energías, ¿te parece? —dijo mientras se agachaba a buscar mis zapatillas con naturalidad, como si ya nos conociéramos de hace tiempo.

—Sí, me parece muy bien. Muchas gracias. Por cierto… ¿quién eres? —pregunté, intrigada por su cercanía y su amabilidad.

—Oh, perdón por no presentarme —respondió incorporándose con una sonrisa encantadora— Mi nombre es Suzumi Tamao. A partir de hoy seré tu compañera de cuarto, además de que estudiaremos en la misma clase. Si necesitas algo, lo que sea, puedes preguntarme. Ah, y tus papeles de inscripción ya están entregados, así que podemos salir a comer cuando quieras.

—¿Mis papeles de inscripción? —pregunté parpadeando.

—Los entregué por ti mientras estabas dormida —dijo con naturalidad— Los encontré en tu bolso, así que no te preocupes.

Strawberry Panic - Novela CompletaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora