Capítulo 13: Llamada.

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Mientras los policías se llevaban detenidos a los cómplices y las autoridades llegaban al lugar del accidente, los agentes empezaron a abandonar la escena.

—Los llevare a casa y luego iré al hospital —anunció Soon Young secamente, su humor no era el mejor definitivamente. De hecho, ninguno de ellos tenía el mejor de los humores.

—Iré contigo —afirmó Seokmin mirándolo y luego bajando la mirada hasta su mano vendada.

—¿Que te pasó, hyung? —preguntó Chan, quien aún no se había percatado de la herida.

—Cuando salí de la mansión me lastimé con un clavo oxidado, pero no es nada —se encogió de hombros. Seokmin tuvo que reprimir sus ganas de golpearlo por despreocupado.

En la camioneta de Seungcheol iba todo en un completo silencio, ambos chicos estaban con su sangre prácticamente hirviendo en sus venas; el haber caído en la trampa de Young Jin los mantenía enfurecidos. El moreno pudo ver como los nudillos del líder estaban casi blancos (sin contar la sangre de la nariz del cómplice) por la fuerza que este utilizaba para agarrar el volante del carro.

—Llegamos a la casa, ¿dejamos el garaje abierto para que entren más rápidamente? —preguntó Hansol, quitándose el casco.

—Sí, estamos cerca —respondió Jihoon.

—No puedo creer que no haya estado allí —musitó Seungkwan, mirando por la ventana.

—Young Jin nos tendió una trampa, de alguna manera sabía que iríamos... —comentó Joshua— ¿Es posible que se haya enterado del rastreo de su teléfono? —Jihoon dudo un momento antes de asentir.

—Sí, pero es complicado darse cuenta... el celular tiene que tener una tecnología más avanzada para que detecte el hackeo —comentó—. Do Yoon debe haberlo entrenado demasiado bien... esperemos que no haya creado una nueva organización que esté detrás de esto.

—¿Es una opción? —preguntó Seungkwan, preocupado.

—Definitivamente —habló Seungcheol. Jihoon había olvidado desactivar el micrófono de su bug, por lo que el resto de los agentes que aún lo llevaban puesto en su oreja, podían oír toda la conversación—. Si Do Yoon juntó el dinero suficiente para contratar tanta gente para él, comprar armas, comprar la mansión en corea, un helicóptero, etcétera (a menos que se haya ganado la lotería) claramente debe haber fundado una especie de organización.

—Pero, ¿no necesita dinero para fundarla? —preguntó Mingyu— Para fundar una organización se necesita un monto grande de dinero... por más que dicha organización no sea de gran tamaño.

—Probablemente tomo el dinero de su cuenta, jamás fue cerrada —respondió.

—Cariño, con todo respeto, ¿tu padre toma decisiones estúpidas por profesión? —preguntó Jihoon con entrando la camioneta al garaje de la casa. Los otros dos equipos entraron tras él.

Seungcheol no pudo evitar reír un poco, aquello no le ofendía en lo absoluto ya que era totalmente verídico: las decisiones que el señor Choi tomaban nunca eran buenas, a diferencia de las de su hijo (o al menos la mayoría). Seungcheol siempre creyó que su padre sería totalmente incapaz de poder manejar la organización de manera correcta, y cada día lo confirmaba una y otra vez.

—Mañana cerraremos las cuentas de Samuel, Ming Ming y la de Do Yoon también, solo para asegurarnos —anunció bajando de la camioneta.

El equipo de Hoshi y Seokmin lo miraron confundidos, no tenían idea de lo que hablaban ya que ellos, al dar por terminada la misión, ya habían quitado sus bugs de sus orejas. Con una seña, el líder le dijo que luego les explicaría y entraron a la casa.

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