—¡Rey despierta! — Escucho la voz de Lía a lo lejos, en forma de eco que resuena en mi cabeza.
— Rey despierta. — La voz se hacía cada vez más conciente y fuerte en mi mente.
Lentamente empiezo a abrir mis ojos, los cuales fueron encandilados por la intensa luz del lugar.
Consigo abrirlos con dificultad. Sin entender dónde estaba y un poco taciturno, empiezo a mirar todo el lugar.
Cuando al fin logró ser conciente de todo lo que había pasado, mis ojos se abrieron por completo, y giro mi cabeza hacia Lía con rapidez.
— ¿Estas bien? — Pregunto mirando sus hermosos ojos.
— Lo estoy amor.
— Responde asintiendo con su cabeza.
—¿Donde estamos? — Pregunto al mismo tiempo que miro con detalle todo el lugar.
— No lo sé, desperté hace un momento. — Responde Lía, detallando al igual que yo todo el lugar.
Estabamos en un cuarto con mucha luz, no había nada en la habitación más que nosotros.
Solo se podía ver la puerta, un espejo inmenso frente a nosotros. Estaba seguro que por allí nos observaban, sin mencionar las cámaras que habían en la habitación.
En cuanto a nosotros, nuestros cuerpos estaban pegados a la pared, sujetando nuestros brazos y piernas con una especie de esposas de acero inoxidable.
No sabía cuánto tiempo había pasado, ni cuánto tiempo habíamos estado dormidos.
Me era muy difícil controlar el tiempo, según mis cuentas habían pasado tres horas desde que despertamos pero podían ser más o menos, no había señales de nada ni nadie.
Intentamos usar nuestros poderes pero estábamos muy débiles. Los dardos paralizantes tambien lograban suprimir un poco el virus en nosotros.
— Tengo mucha sed Rey. — Mencionó Lía completamente agotada, con sus labios resecos y su rostro pálido.
Yo no estaba mejor que ella, empezaba a sentir como mis músculos se iban durmiendo, mis ojos ardían a causa de la intensa luz y mi cabeza se dejaba caer por momentos.
— ¡Vamos a salir de aquí amor! — Mencioné con voz apagada y susurrada a Lía.
Había perdido completamente la noción del tiempo, no sabía que pasaría con nosotros, ni la razón de nuestra permanecía en esas condiciones en esas cuatro paredes.
Había pasado algún tiempo y Lía no había vuelto a hablar. Con dificultad giro mi cabeza hacia ella y veo su cabeza totalmente extendida y sangre que salía de su nariz.
— ¡Lía, Lía, Lía despierta!
— Empiezo a llamarla con la poca voz que me quedaba.
— ¡Lía! — Grito más fuerte.
No reaccionaba, seguía extendida como si hubiese muerto.
De repente, levanta su cabeza al mismo tiempo que inhala una gran suma de aire.
Yo por el contrario, exhalo, como señal de tranquilidad y recuesto mi cabeza en la pared sin dejar de verla.
Ella gira su cabeza para mirarme e intenta decirme algo pero sin esperarlo sus ojos se tornaron completamente blancos, su cuerpo empezó a estremecerse exageradamente y de su boca empezó a salir espuma.
— ¡Lía! — Empiezo a gritar como loco.
Me sentía importante, no podía hacer nada por ella empiezo a halar con todas mis fuerzas las esposas que me ataban, pero era inútil, mis fuerzas eran un completo asco.
ESTÁS LEYENDO
INFECTADOS
Ciencia FicciónUn extraño virus atmosférico se apodero de todo el planeta. Ahora ya nada es igual, nada de lo que conocíamos existe. Nuestra única salvación es pelear para sobrevivir hasta que sea descubierta una cura.
