Capítulo 16

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Caminé rapidamente hacia mi coche. Empecé a conducir sin dirigirme a ningún sitio en particular hasta que llegué a una gasolinera. Me bajé, compré una chocolatina, cargué gasolina y continué. Sin querer llegué a la playa. Me bajé del coche y me quedé ahí sujetando la puerta del conductor, como si hubiera nacido para eso, como si no pudiera hacer nada más, como si fuera mi vida. Pero la verdad es que mi vida vale menos que cualquier puerta de coche.  Podría preguntarselo a culquiera y todos me dirían lo mismo. 

-No vales nada.

Siempre me lo habían dicho y es algo que nunca cambiaría porque es verdad. No valgo nada. Vi una pareja pasar por delante dandose mimos. Escuché a la chica decirle al chico nunca me volveré a poner celosa así. MENTIRAS. Ella se pondría celosa si lo viera con otra chica. Así que fui directamente hacia ellos. El chico me miró y frunció el ceño. Me acerqué hasta quedar en frente suya. Le cogí su mano enpujé a su creo que novia y le besé. Sí, como lo he dicho. Le besé porque sabía que la chica estaba mintiendo. Cuando me separé de él le sonreí.

- Nos vemos en mi casa - Di una mirada fugaz a la chica - Cuando termines, claro. 

Y me fui, pude escuchar a la chica gritar. Me gritaba a mi, le gritaba a él, le gritaba a su confianza. Y yo le grité a ella. 

-MENTIROSA - Dije con todas mis fuerzas.

El chico me miró y se alejo de la chica psicopata. Ella siguió gritando. Volví a mi coche y me metí dentro para volver a casa. Pude ver como la chica tiraba su móvil al suelo y hacerlo pedazos. La poca gente que había la miraba con pena. Parecía que estaba poseída. Un chico se aceercó a ella y al parecer le dijo que se tranquilizara porque iba a venir la policía. Pero eso hizo que ella gritara más. Me quedé contemplando la escena. Escuché la sirena de los policías así que salí del aparcamiento y me acerqué con el coche donde la chica mentirosa estaba gritando cuando vio mi coche paró de gritar al universo para gritarme a mí.

-¿QUÉ MIERDA MIRAS? - Me dijo toda alterada.

Bajé las ventanillas.

- ¿Te llevo a algún sitio? - Le pregunté arrugando mi nariz - La policía llegará en unos segundos. 

Pero la única respuesta que recibí fueron más insultos. Así que aceleré y me fui de allí dejandola sola. Cuando llegué a mi edificio vi un coche en la entrada. Raro. Nunca había coches en la entrada. Pasé de largo y entré al garaje y aparqué. Subí al ascensor y vi que en la puerta de mi casa había un hombre. Era alto tenida el pelo marrón claro. Muy mal cuidado por cierto. Iba vestido con ropa oscura. Agarré mi bolso fuertemente, lista para correr. Había mucha distancia entre nosotros así que me aclaré la garganta. Él se giró y me miró. Escalofríos me recorrieron la columna haciendo que me pusiera tensa. Iba a preguntarle que hacía aquí pero las palabra no salieron de mi boca. Hice un segundo intento. 

- ¿Por qué estas aquí?

- Antes de que digas una palabra más quiero que sepas que nadie más sabe que estoy aquí. - Hizo una pausa - Ni siquiera mis superiores.

- Eso no lo puedes decir con seguridad - Mi voz temblaba - Ellos lo saben todo. Cada uno de tus movimientos están controlados por ellos. La mayoría de pasos que das lo das porque ellos quieren que los des. - Hice una pausa igual de larga que la de él - ¿ Es que acaso no sabes eso todavía?

- Claro que lo sé - Suspiró con pesadez - Pero..

- Pero ¿que? - Ya empezaba a impacientarme. No me estaba dando respuestas, las estaba evitando. 

Negó con la cabeza y se tocó el puente de la nariz. 

- Pero cuando llevas tanto tiempo en esto encuentras las formas de evitarlos. No sé si me entiendes. 

Escuché voces que venían del pasillos así que me dirigí hacia la puerta y abrí la puerta. Le cogí del brazo y lo hice entrar. Cerré la puerta todo lo silenciosamente que pude. Me apoyé contra ella y suspiré. Él se aclaró la garganta reclamando mi atención. Me giré y él estaba mirandome con una mirada comprensiva. 

- Sé por lo que estas pasando. - Lo miré acusadoramente- Quizás parte de ello es mi culpa pero eso no significa que me guste que te puedan hacer daño. 

-¿ Eso quien me lo asegura?

- Yo mismo - Se palmeó el pecho - Yo mismo viniendo aquí. Tomando todos los riesgos que eso significa.

- Pues entonces quiero que sepas que de todas maneras no confio en ti.

- Me lo imagino - Se empezó a reir pero sin ganas. 

- No, la verdad que no me diste una buena impresión la primera vez que nos vimos. 

Me di cuenta de que estaba todavía en la entrada así que le cogí del brazo y lo llevé al salón sin decir una palabra.

- ¿Algo de tomar? - Dije mientras me dirigia a la cocina. Tenía que tranquilizarme.

- Un café estaría bien. 

Él se acercó y se apoyó en la isla de la cocina. Me observó de mientras que hacía su café y mi té. Supongo que para que no le fuera a poner nada y por un lado estuvo bien que estuviera en la misma habitación que yo ya que así estaría tranquila de que no estuviera registrando nada pero por otro lado me ponía nerviosa que alguien que no era mi aliado estuviera en mi casa. Y cabe añadir que no sabía porque estaba aquí. No me pude contener más así que le pregunté.

- ¿Por que estas aquí? - Cerré los ojos durantes tres segundos y cuando lo miré vi que él también estaba tenso. - Y quiero que esta vez no evites la pregunta. 

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Hola, ¿Que tal? Bueno me gustaría empezar diciendo PERDON. Pero he estado castigada así que creo que es una buena razón para decir que por eso no he podido subir nada. Esperoque le deis a la estrellita o que comenteis. Gracias por leerme.

Sonríe conmigo Cheshire.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora