Yuri un hombre tigre presencio la muerte de sus padres a manos de un Lobo cuando solo era un niño. Viktor el último tigre blanco (quien lo salva y lo cria) decide cuidar de él como su hijo, Él solo quiere venganza y matar a todos los lobos tal cu...
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Ya habían transcurrido siete meses largos y llenos de retos tanto para Yuri como para Otabek, ya que a pesar de haber establecido un pacto entre ambos linajes el ambiente seguía tenso, los lobos ocupaban los alrededores del palacio mientras los tigres no salían de su territorio, los únicos en interactuar con ambos bandos eran Viktor, Yuuri, Nikolai, Otabek y Yuri.
El vientre de Yuri había crecido, y los hijos de Víctor habían nacido, tres hermosos bebes, dos lobos plateados y un tigre gris oscuro cuyas rayas eran plateadas, los tres pequeños eran reamente hermosos y fuertes.
Esa mañana en particular Yuri no quería levantarse de la cama a pesar de haber dormido casi 24 horas, pareciera como si las sabanas estuvieran atadas a su cuerpo y le impidieran el simple hecho de siquiera poner un pie fuera de la cama. Otabek no se había movido de su lado salvo para traerle el desayuno el cual se lo trago en menos de cinco minutos.
-Yura, amor mío, ¿te sientes bien? - le pregunto mientras acariciaba sus cabellos y sus brazos que a pesar de lo que comía estaban más delgados.
-Me he sentido algo incomodo, este gatito lobito no me deja descansar, está muy activo, si quieres...- tomo la mano de Otabek llevándola a su vientre- allí está haciendo estragos con mis órganos.
Otabek sonrió ampliamente al sentir un par de pataditas de su bebe, ya sabían que era un niño como los hijos de Viktor y por ende Alena sería la única niña de la camada, quien dormía acurrucada a Yuri, con un año ya caminaba y a pesar de no ser tan grande ya decía a la perfección "mamá, y papá", era realmente cariñosa con sus dos padres quienes daban lo mejor para que ella a pesar de ser la única humana se sintiera cómoda.
Yuri se levantó lentamente mientras observaba a Otabek.
-perdona, debo ir al baño- dijo Yuri mientras con algo de apoyo caminaba hacia el baño dejando a Otabek preocupado.
-déjame ir contigo- le rogo tratando de ir tras él, pero Yuri con una sonrisa lo detuvo.
-Estoy bien, solo quiero ir al baño, no te preocupes, cuida de Alena, que por lo inquieta que es al dormir se caerá de la cama- suspiro llegando al baño, cerró la puerta y suspiro sintiendo un dolor que era cada vez más incómodo.
Otabek se sentó en la cama observando a la pequeña quien dormía complacida panza arriba, acaricio su bello cabello castaño rizado, realmente era muy linda, pensaba en como seria su pequeño, si tendría aquel hermoso cabello rubio de Yuri o su cabello azabache, si tendría aquellas esmeraldas verdes o tal vez serian oscuros como los de él, sería un tigre o un lobo como él. Se perdió en pensamientos cuando el grito de Yuri desde el baño llamo su atención y despertó a la pequeña Alena quien al asustarse rompió en llanto.
-BEKAA- gritaba Yuri al ver como agua salía a cantaros por quien sabe dónde, había hecho un desastre en el piso.
Otabek abrió de golpe solo para encontrar a Yuri aferrado al lavabo con el rostro pálido y con su fuente rota.