Persecución

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Ambas manos se tomaron mientras caminaban, evitando que cayeran en aquella fría nieve, el viento soplaba pasando por cada hebra de cabello, el camino se hacía cada vez más largo, pero aquel canto llenaba lo más profundo de su corazón, caminar mil años parecía poco para Shiro, quien comenzaba a sentir algo extraño en su corazón al estar con Alena quien le cantaba armoniosamente, sus pisadas cada vez más cortas y profundas daban la señal de un camino difícil de recorrer, no obstante, sus manos no dejaban de estar unidas.

La hermosa melodía se vio interrumpida al oír un aullido familiar en lo profundo del bosque.

-Ese aullido... es Nikolai- dijo Alena mirando a Shiro.

-Tu hermano es el líder de la manada del norte en lugar de tu padre ¿no? -

-exacto... ¿crees que nos haya encontrado? -

-Al juzgar por como aulló, creo que más bien ha sentido un aroma familiar pero no nos ha reconocido, nos lanzó una advertencia...-

Alena miro fijamente el horizonte pensado en qué hacer.

-Alena, ¿Qué haremos? ¿vamos con ellos o nos vamos a buscar a tu padre? - pregunto Shiro preocupado ya que el tiempo de decidir se les acababa.

Alena se concentró hasta que se escuchó otro aullido familiar.

- ¿ese es? - Alena reconocía ese aullido.

-Mierda, es mi hermano Rómulo- dijo mirando hacia el horizonte.

-ok, esto estará algo complicado, te dirá que corriéramos con Rómulo y Nikolai, pero tu madre está allí, y tenemos algo que no podemos ocultar, Shiro- dijo Alena nerviosa.

- ¿Qué? -

Alena se acercó a Shiro peligrosamente, Shiro no movió ni un musculo cuando Alena desliza su mano por su blanco cabello quitando de su cuello, haciendo visible la marca que al contacto con la piel de Alena comenzó a brillar.

-la marca, es claramente visible y tu madre sabe lo que significa, te marque como mi presa, y esto solo puede crear enemistades entre los tigres y los lobos nuevamente echando a la basura todo lo que nuestros padres han hecho por unirlos- dijo con ojos tristes.

Shiro por un momento pensó en besarla, pero disipó aquellos pensamientos solo para abrir la mochila, sacar su largo abrigo blanco colocárselo a Alena y mirarla con una sonrisa.

-busquemos a tu padre, cúbrete bien y aférrate a mi espalda- dijo mientras se desvestía y guardaba todo nuevamente en el bolso.

Alena se aferró a aquella musculosa espalda pasando sus frías manos por el pecho de Shiro quien ante el contacto salto un poco.

- ¿Lista? -

-sí- afirmo al momento que Shiro se transformaba nuevamente en un lobo, confundiéndose con la nieve.

Linaje Perdido OTAYURIHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora