"¿Puedo?"
-No sean niñatos.-rodee los ojos.
-Lo somos.-dijo Cameron como si nada rodeando la pequeña cintura de Nath.
-¿Mencione que te amo?.-me repitió como por quinta vez Laura.
-Ya van mas de cinco veces que me lo dices.-rodee los ojos otra vez.
-Es mía.-dijo Nath burlonamente.
Seguido sentí unas fuertes manos tomarme por la cintura y cargarme como un saco de patatas.
-¡Bajame!.-le patee la espalda, claro, el solo rio.
La cosa es que yo no hacia nada para ser liberada.
-¡Ayudenme a recoger este lugar!.-grito Matt.
-¡Yo te ayudo!.-dijo Laura corriendo al lado de aquel chico.
-No jodas Nash, bájame o te las veras conmigo.
-Por favor Nashty.-dijo el riendo.
-No diré eso.-me opuse.
-Por favor Nashty.-repitió el.
-¡Que no!.-dije mas alto.
-¡Por favor Nashty!.-dijo el al igual que yo.
Me rendí.
-Por favor Nashty.
-Eres el mejor.
-Eres el mejor.-repeti tras el.
-Y te follare.
-Y te... ¿que?
-Y te follare.-me repitió el.
-Y te follare.-rodee los ojos.
-No me ruedes los ojos.-dijo liberándome, por una extraña razón, ya no quería ser liberada.
Lo mire sorprendida, ni me había visto la cara.
-¿Como lo sabias?.
-Lo intuí.-se encogió de hombros
Ya había pasado unas horas después de ese inesperado beso, estábamos ayudando a recoger aquel gran salón, ya eran las tres de la madrugada y recogíamos todo aquel desorden. ¿Porque no contratamos a un servicio de limpieza? Fácil de responder, eran las tres de la madrugada. A eso de las cuatro casi cinco ya habíamos terminado de limpiar ese gran lugar.
Le envié un mensaje a mi mama diciéndole todo lo que me había pasado estos últimos días, estaba en un viaje de trabajo con mi papa y por esa razón no estaba conmigo ni fue conmigo a este viaje.
-¿A quien mensajeas?.-dijo Carter.
-A mi mama.-respodi.
-O a tu novio.-me contradijo Taylor.
-Eh, no, no tengo aun.
-Ya.-nos interrumpió Nash- ¿podemos ir a dormir?.
-Por favor.-rogué.
Los chicos nos habían acompañado a Nath y a mi a nuestro cuarto de hotel, por desgracia habíamos perdido nuestra llave.
-Joder.-dije volviendo a revisar mis bolsillos.- ¿Estas segura que no tienes la condenada llave?.-le volví a preguntar a Nataly,
-¡Que no!.-me rodó los ojos.
-No me ruedes los ojos.-le reproche.
-Lo aprendí del mejor.-ríe.
